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September 18 2006/09/12 Siempre hay una primera vez (II) El Bivouac- BoliviaMartes, 12 de Sept
Esta vez sí nos logramos levantar. Salimos a las 5:20 am hacia la pared, a las 6 am llegamos al borde del glaciar y a las 7:30 estábamos listos para empezar a escalar por la roca. Jaime punteaba y nos aseguraba pues estábamos pasando por una cascada de puro "verglass" (Capa de hielo muy delgada que se forma sobre las rocas, y tan resbalosa como un jabón). Yo subía fácilmente y así llegamos a la pared de hielo a las 10:30 am. Subimos por aprox 200 metros de pendiente super vertical, aunque en lugar de llegar directo a la cumbre, nos desviamos un poco a la derecha para llegar a una repisa en la arista que estaba más cerca, pues el tiempo estaba empezando a desmejorar y se hacía tarde. Ya eran las 2:30 pm.
Esta pared era la más larga y empinada que hacía. Subí a buen ritmo. A ratos se nublaba y mientras tanto yo rezaba al sol para que nos acompañara, al viento y a las nubes para que se mantuvieran alejadas y a la Virgen de las nieves para que nos protegiera en la escalada.
Ya en la arista faltaban aprox 50 metros para llegar a la cumbre.. Para mí venía siendo obvio que subiríamos hasta allá.. sin embargo cuando empezaron a buscar la bajada, pregunté.. no vamos a ir a la cumbre? y creo que la respuesta no era tan obvia, pues fue algo así como .. cumbre? nooo! cómo se te ocurre!!
La verdad es que siempre que subo, mi objetivo es llegar a la cumbre, o sino siento como que no terminé lo empezado. Además desde ningún otro sitio ves ni sientes lo que en la cumbre. En este caso para ellos el objetivo era solo la pared. Sin embargo, yo quería subir.. y en este caso, especialmente, porque desde allá empezaba la bajada.
Lo inesperado..
Pero todo se empezó a nublar. Jaime se acercaba un poco hacia el lado norte de las rocas a ver si encontraba la bajada, pero solo parecían paredes muy altas y sin salida. El libro era muy claro en que la ruta normal llegaba a la cumbre, o por lo menos muy cerca. Y para mí era evidente que desde donde estábamos no la íbamos a encontrar.. yo seguía con la idea de subir, pero definitivamente la idea no tuvo acogida.
Entonces propuse y me acogí a la decisión general de bajar por la arista hacia el lado oriental de la pared que escalamos. Llegamos a un borde que limitaba con la roca, pero de ahí para abajo seguían paredes de hielo que acababan en un lugar que las nubes no dejaban ver. Teníamos algunas fotos de esa cara, sin embargo Jaime y Alfredo no podrían iniciar el descenso sin poder ver cómo proteger y asegurar la bajada.. Así que por algún momento mencionaron la opción de que si no se despejaba, era preferible quedarnos esa noche ahí, en lugar de arriesgarnos a bajar, pues podía ser muy peligroso. "Mucha gente se ha accidentado así" decían.
Yo solo me acordaba de mi amigo Giova, quien me decía que hay que tratar de exponerse lo menos posible a condiciones adversas como el frío, oscuridad y hay que bajar pronto del glaciar.. Sin embargo ya estando ahí, a esas "alturas" (5 mil y pico), y a esas horas (eran ya casi las 5 pm), era clara y lógica la decisión que tomaron.
Todavía no habíamos almorzado.. Teníamos un sandwich cada uno, maní con uvas pasas y algunos chocolates. Ahí propuse dejar comida para más tarde. Dos mordiscos al Sandwich y guardé el resto por si acaso (Tip de supervivencia básico).
Generalmente, por lo aprendido con mis amigos, llevo comida extra, abrigo extra (aunque estuve buscando mantas térmicas en Colombia y no las encontré), agua y botiquín -y eso que debería llevar sleeping bag y aislante-; Y como me dijo Gloria Corredor: Comida para un día más y una persona más; y también llevo parte del kit de supervivencia que me recomendó Camilo C, aunque no lo completé todo. (Llevaba el "pito" que me regaló mi mamá, el espejo para hacer señales de luz, una bolsa caliente que me regalaron Ine y Germán cuando se fueron de Perú y otra que me regaló Brad para calentar los pies - que solo me acordé que las tenía después de regresar al campamento-).
Los dos días anteriores llevaba una lata de atún adicional, de backup.. y a escondidas, pues Alfredo no estaba muy de acuerdo con llevar más peso porque decía que estábamos cerca al campamento y no sería necesario. Pero preciso este día no la llevé.. y fue ahí donde apareció "murphy".
Esa madrugada Jaime había preguntado.. Será que llevo mi chaqueta de plumas? Le respondí sin dudarlo: SI, CLARO!! El día anterior Alfredo no la había llevado y había hecho frío y un viento muy fuerte.. (Tip de supervivencia básico) Entonces la llevó.
Esperábamos que se aclarara un poco pero empezó a nevar aún más. Así que propuse que antes de que se fuera la luz, buscáramos un lugar donde resguardarnos. Muy cerca a donde estábamos, ellos encontraron una pequeña "hondonada" que se formó al lado de una pared (debe ser como prima-hermana de una grieta) y de una empezamos a ver la mejor forma de construir un refugio. Ahí ya era clara la decisión.. nos quedaríamos a dormir allí.
El bivouac
Si, sería mi primer "Bivouac" de verdad. (Bivouac= from Low German biwacht, from bi= by + wacht= guard: a usually temporary encampment under little or no shelter).
Empezamos a construir "ladrillos" soltando nieve y poniéndola entre una bolsa plástica, pero después vieron que era más fácil juntarla así no más; empezaron a poner las paredes y el techo y yo rellenaba los huecos por encima. Toda una obra de arquitectura. Yo soltaba la nieve y a ratos tomaba algunas fotos y video -aunque preciso se llenó la memoria- y luego fui a seguir ayudando.
A las 7 pm (aún con algo de luz) terminamos de construir el refugio, y .. ahora teníamos que acomodarnos. Pusimos las "mochilas" debajo para sentarnos y tratamos de "arrejuntarnos" para no sentir tanto frío. Solo una pequeña falla de estructura hizo que a Jaime le "pegara" todo el viento, pues quedó justo al lado de la "puerta" que no existía. Y por si acaso, dejamos un piolet adentro para poder salir si se nos llegaba a caer el techo encima.. Al fin y al cabo no somos arquitectos.
A ahorrar energías
Quedamos de poner la alarma cada dos horas para "despertarnos", y ver que no nos fuera a dar hipotermia o algo parecido mientras dormíamos, aunque realmente no fue necesario.. nunca nos pudimos dormir. La incomodidad, el frío y el estar en la misma posición de "momia indígena" sobre una dura y fría superficie de hielo no creo que le deje conciliar el sueño a nadie. Además Alfredo preguntaba aprox cada media hora qué horas eran... y ovbiamente la respuesta no era muy alentadora.. Son las 8 pm ! Son las 8:30 pm! pero es ahí cuando había que verlo por el lado positivo: cada vez faltaba menos.. esa era mi única frase de aliento, pues hasta había que dejar de hablar para no gastar muchas energías.
Yo no había almorzado, solo había picado man{i con pasas.. y con todo el esfuerzo de ese día, me dió hambre. Alfredo me decía que guardáramos para el día siguiente, y obviamente yo lo iba a hacer.. Pero necesitaba aunque sea otro mordisco de mi sandwich, así que comí un poco y seguí guardando el resto, pues era lo único que quedaba para el otro día porque ellos sí se habían comido todo su sandwich y solo quedaba un chocolate y un poco de maní con uvas pasas. Afortunadamente ese día había desayunado muy bien, y había llevado barras adicionales al "refrigerio" que habíamos comprado entre todos. Ya conozco mi necesidad de calorías y aunque en la ciudad no como tanto, en la montaña me transformo.
Empezó a nevar. Jaime era el que recibía todo el viento de frente, así que le pasé mi chaqueta impermeable para cubrir el "chiflón" que entraba. Yo tuve que poner mis guantes impermeables en la espalda, pues el frío del hielo ya estaba atravesando la chaqueta de plumas y me estaba enfriando. Así pasamos la noche, tratando de conservar la temperatura y protegernos unos a otros. Ya se empezaban a entumir las piernas y a enfriar los dedos de los pies. Jaime tuvo que ponerse de espalda a la puerta y "acurrucarse" hacia nosotros, pues ya no estaba soportando el frío en las piernas .
Mientras tanto yo seguía orando a la Virgen de las Nieves, practicando mis ejercicios de respiración aprendidos en el Yoga para que la energía fluyera por el cuerpo y lo mantuviera caliente. A veces dejaba de respirar y empezaba a temblar, pero tomaba aire profundamente, y ya se sentía en el cuerpo la función vital de los pulmones y del oxígeno.. que de hecho allá arriba, a 5000 msnm no hay mucho. Alfredo solo decía.. ayy.. se imaginan donde la mamá de Carolina la viera en estas? .. y yo pensaba lo mismo.
Y preciso en ese momento, cuando por fin empezaba a "calentarme" me dieron ganas de ir al baño.. (y eso que no había tomado nada, pues ya el agua se estaba acabando). Me aguanté lo más que pude -como he tenido que hacer en plena mitad de las paredes que escalo- hasta que ya no hubo más remedio. Tuve armarme de valor para salir al frío, y además no solo tenía que salir yo, sino todos al tiempo. Pero bueno, no estuvo tan grave.. al contrario, fue mejor porque aprovechamos para estirar las piernas y ver que ya se había despejado el cielo otra vez y que la luna alumbraba todo el lugar. Lo raro es que en ese momento no sentimos tanto frío.. No sé si ya habíamos perdimos la sensibilidad o qué.. pero creo que estaba sintiendo más frío adentro del bivouac.
Volvimos a entrar y esta vez le dije a Jaime que pasara al puesto de la mitad (donde estaba yo) porque él ya había aguantado mucho frío y yo me quedé al lado de la puerta. En ese momento me sentía bien; mi cuerpo estaba resistiendo el frío. Dos días después leí en mi libro de entrenamiento para deportes de montaña (Desnivel Ediciones), que el tener buen acondicionamiento físico también ayudaba a soportar mejor las condiciones del frío y la altura.. y estando en esta situación es cuando agradezco: 1) haber seguido con disciplina un programa de entrenamiento (Gracias Santiago Rodríguez por el trainning y gracias Caro Rodríguez, Leopoldo, Maria e IBM por el Flexible Work Option), 2) la voluntad para levantarme a entrenar diariamente o subir al cerro, dormirme temprano, madrugar los domingos para salir a hacer deporte (gracias a mis amigos de aventura) y 3) estar bien "alimentadita" gracias a la "sopita" que mis papás me dió cuando era pequeña, y ahora gracias a mi "Herbalife".
Llegaba la hora más crítica.. entre 4 y 6 am, que es cuando hace más frío. Y esta vez no fue la excepción. A las 6 am (sin haber salido el sol) ya empezaba a dejar de sentir los dedos de los pies. Gracias a Dios, un día antes había cambiado mis botas de cuero, por las botas plásticas con "inner boots" (Doble bota interna).. de lo contrario mis pies no hubieran aguantado esas temperaturas.
Sobrevivimos!
Empezaba a aclarar el cielo.. y con el llegaba el sol. Esperábamos ansiosos que su luz llegara hasta el campamento para poder salir y calentarnos. Sin embargo la necesidad de cambiar de posición nos hizo salir un poco antes, pues ya se me estaba cortando la circulación en las piernas. Aún estaba frío pero al fin y al cabo ya habíamos soportado lo peor.
Salimos buscando el calor del sol y de paso, la ruta de bajada. Teníamos que apurarnos, pues por el otro lado ya se veían venir las nubes otra vez. Nos calentamos un rato y alistamos todo para bajar. Ya se veían las paredes por donde tendríamos que rapelar y ellos montaron la estación. Intenté bajar con una técnica que me dijo Alfredo, poniendo el ATC a la "Daisy" que lo sostiene desde más arriba y con el prusik a la argolla frontal del arnés, pero realmente no pude bajar así. Me sentía incómoda y no podía descender, así que para no ponerme a ensayar en esos momentos "críticos" me cambié el sistema y ahí si pude bajar. Alfredo no estuvo muy tranquilo, pero así he rapelado muchas veces sin problema y así bajé por el extraplomo de Roca y hielo que terminaba en una grieta que finalmente se suavizaba y salía al glaciar.
Seguimos bajando por dos largos más. Ahí veíamos dos cordadas que bajaban por el glaciar del fondo, y dos de ellos se acercaron a la pared donde estábamos. Habían escuchado que no habíamos llegado al campamento la noche anterior y al vernos fueron a preguntar cómo estábamos y si necesitábamos algo. Jaime les agradeció y les dijo que todo estaba bien así que siguieron su camino. Después en el campamento nos los encontramos y era una pareja de Franceses que estaban de vacaciones escalando en Bolivia.
Pasamos una rimaya más en la que también nadé y finalmente estábamos en la base de la pared.. Era como volver a la vida. Ahí pensé: "estamos fuera de peligro", sin embargo Jaime tenía razón: nunca estamos fuera de peligro. Y es cierto.. estamos en el planeta tierra.
Yo seguía dando gracias a Dios por protegernos durante esa aventura, aunque aún no había terminado. La última parte del glaciar (que ya había tenido que recorrer tres veces (por 2, ida y vuelta) es de hielo viejo y sucio, y se forman capas delgadas con aire por debajo que de vez en cuando se rompen dejándote caer por 30 cms en un hielo por donde corre el agua.. Es lleno de grietas pequeñas, aunque muchas.. y te puede hacer doblar las rodillas hacia atrás, caer y pegarte en el codo.
El recibimiento
Y bueno, esto es lo que me gusta de la gente de la montaña. Saliendo del Glaciar nos encontramos 4 españoles (tres mujeres y un hombre) que habían ido a buscarnos porque también se habían enterado que no llegábamos y decidieron acercarse a la pared. Nos dijeron que en el campo base esa había sido la noche más fría que habían pasado, y que todo había amanecido congelado y blanco. Por eso nos llevaban "Mate de Coca" caliente que nos cayó como del cielo y creo que de solo vernos la cara, decidieron dejarnos todo el "thermo"; después de llegar al campamento se los devolvimos lleno otra vez, y además con unas galletas de chocolate. No sabíamos cómo agradecerles ese buen detalle.
Solo fue llegar y .. a comer.. y contrario a lo que cualquiera pensaría, no llegamos directo a dormir. Primero veíamos las fotos, organizábamos todo y luego a escribir y a orar. A dar gracias a Dios por el techo, el abrigo y la comida.. Por el agua, por el sleeping bag y el aislante. Por mostrarnos el camino y quitar las nubes de alrededor. Ese día aprecié tanto cada pequeña cosa, que no dejaba de orar y pensar. Y luego sí a dormir como desde las 4pm. El sueño se apoderaba de nosotros. Llevábamos casi 36 horas de estar despiertos, así que seguimos derecho hasta el otro día.. Esta vez en mejores condiciones que la noche anterior. Muchas pruebas superadas, pero también muchas lecciones aprendidas.
2006/09/08 Siempre hay una primera vez (I) - BoliviaSi.. siempre hay una primera vez, aunque hay cosas que quieres nunca pasen.. Pero si tienen que llegar, bienvenidas son.
En las montañas ningún momento es igual a otro. Cada situación es diferente, así vayas 10 veces a la misma montaña. Todo es dinámico. Cambia el glaciar, el clima, el viento, la compañía.. uno mismo por dentro es diferente a cada momento.. cambia el estado físico y emocional. Cambian los objetivos y las cosas que quieres lograr.
Y por eso, cada vez que se va a la montaña es como si fuera la primera. En este caso, todo es doblemente nuevo para mí, porque además nunca había estado aquí, nunca había escalado con esta cordada, nunca había escalado tanto en tan poco tiempo ni había estado en paredes tan largas y empinadas. Es una experiencia y una oportunidad muy grande la de poder estar con gente experta en el tema. Empiezas por seguir sus pasos y terminas haciendo cosas grandes casi sin darte cuenta. Cosas que nunca pensaste poder hacer tan rápidamente..
La aproximación
Es así como después de alistar viaje, comida y equipo y fuerzas para ir hacia el Macizo del "Condoriri", y de conocer a Genaro Yupanqui, Guía de Montaña Internacional quien nos ayudó bastante con el equipo (ya tengo botas plásticas) y con la información sobre la escalada en Bolivia, nos dirigimos hacia la Laguna Tuni. Desde allí una mujer arriera nos acompañó durante dos horas y media hasta el campo base con dos burritos que cargaban nuestro equipaje, mientras todos los hombres del caserío se quedaban sentados cuidando a los hijos. (No debería ser al revés?) .. en fin.
Ya se sentía la diferencia del clima aquí en el sur. Un viento helado y muy fuerte que hacía formar grandes olas en los grandes lagos por los que pasábamos. Aunque como dijo Jaime, es la aproximación más fácil que he hecho en toda mi existencia. Terreno casi plano, al comienzo carreteable y después un camino marcado hasta llegar a la Laguna Chaqara Quta o algo así, después de un poco más de 2 horas .
Esta vez yo no llevaba muy claro el plan montañístico.. creo que me confié un poco en que mis compañeros estaban liderando la escalada, y esta vez fue diferente a las anteriores. Tenía en la cabeza que íbamos a hacer algunos picos como el Condoriri y el Pequeño Alpamayo, de pronto una que se llamaba "Ilusión" y la otra "Ilusioncita".
Por cierto, al hablar con Alfredo y Jaime en Huaraz recuerdo haber oído que venían a escalar por las rutas normales (Son las que generalmente son más transitadas por su accesibilidad o por las mejores condiciones de la ruta)... de hecho por eso acepté. Después, estando aquí en Bolivia salió a relucir su preferencia por las rutas "No tan normales", especialmente las paredes. Y finalmente Alfredo confesó que había tenido que decirme eso en Huaraz solo para que su esposa quedara tranquila. Y la verdad es que ahora sé que a mí también me gustan las paredes, sobre todo las altas y empinadas, y sobre todo cuando están en su punto perfecto.. una mezcla de hielo y nieve que te deja aferrarte a ellas suave pero sólidamente.
Tarija
Bueno, siguiendo con el plan, solo supe que al día siguiente saldríamos a las 5am para una montaña que se veía al frente del campamento (al noreste, sino Camilo me regaña). Y así fue..alistamos todo el día anterior, comimos delicioso y madrugamos. Noche clara y llena de estrellas. Luna menguante y muy brillante que nos alumbraba los pasos. Cada momento recordaba todas las instrucciones de Brad sobre cómo caminar y apoyar los bastones (porque hasta eso hay que saber hacer). No es así no más.
Y así empezamos a seguir la huella enel glaciar y luego en un momento nos desviamos de la ruta normal para subir por la pared sur. Fueron varios metros bien empinados después de pasar por una gran rimaya (o grieta en pleno ascenso).
Finalmente llegamos arriba, y ya era casi la cumbre! Sentí que la llegada fue rápida.. claro.. la estaba comparando con la última cumbre que había hecho en Perú, en la que el ascenso había durado 9 horas.. y en esta habían sido solo 3. Desde ahí había una vista espectacular del "Pequeño Alpamayo".
Bajamos por otra ruta "No tan normal", en la que había que hacer un traverso (progresión lateral) sobre pequeños penitentes de hielo, los cuales también cogí a rodillazos -sin querer- (como todas las paredes que escalo.. por eso termino llena de morados) y es aquí donde empieza todo lo que haría por primera vez.. Traverso en hielo duro, en el cual el piolet no se tenía muy bien y nieve suelta en los pies, por lo cual los crampones tampoco. Paso por grietas verticales, etc.
También era la primera vez que subía a una montaña sin saber cuál era... después fue que supe que esa cumbre se llamaba Tarija y no Ilusión. (Algo para mejorar, pues a pesar de que teníamos info libro y mapas, no la aprovechamos bien).
La Pared del Huallomen (Creo que querían decir Wyoming)
Siendo temprano aún (10 am), y bajando ya hacia el campamento, se apareció una limpia y provocativa pared muy lisa y blanca, sin amenazas evidentes, por la cual Jaime no iba dejar de subir. El día había estado relativamente "fàcil" y rápido, así que decidimos emprender la subida. El sol no le daba directamente y las condiciones aún estaban buenas.
Esta fue otra de mis primeras veces. Una subida larga pero empinada, así como las que más me gustan en la bici. Pero definitivamente, la subida es mi especialidad. Me encanta. A veces no entiendo porqué.. pero realmente se me facilita, y mucho más que la bajada, en la cual todavía tengo que trabajar mucho porque a pesar de que he mejorado, todavía me cuesta algunas caídas y golpes en las manos, codos, rodillas y/o coxis..
Eso sí, como siempre, al inicio de la subida nadé en la nieve suelta que cubría la gran rimaya y me estaba costando salir de ahí.
Empecé a subir según la técnica que conocía, intercalando e igualando manos y pies , sin embargo así la subida se hacía muy lenta. Entonces Alfredo me enseñó una mejor forma de subir ese tipo de paredes en las que hay que ser muy rápido y avanzar constantemente. Luego ví cómo subía Jaime y ahí entendí mucho mejor. Empecé a intentar, y aunque no alcanzaría nunca su velocidad, entendí rápido la técnica y mejoré el ritmo. Tres largos y un poco más (200 mts) y se empezó a hacer tarde así que decidimos bajar. Me bajaron desescalando. Tuvimos que dejar una estaca que puse porque no salía (y además se rompió) entonces tuvimos que comprarle una a unos Americanos que ya se iban y pedir prestadas otras dos para el día siguiente. En la última parte del Glaciar había capas de hielo muy delgadas que parecían cáscaras de huevo. Pisé una de esas y el talón se fué al fondo, la rodilla para atrás y no sé cómo caí sobre el codo derecho contra un hielo que sí era muy duro y con todo el peso del cuerpo y de la mochila (término universal para el morral) encima. Me hice un chichón tremendo y me dolía muchísimo. Tuve que acudir a la esencia de menta que me regaló mi mamá para los dolores musculares, un masajito para bajar la inflamación y hasta ibuprofeno, pues quería estar bien para la próxima escalada.
Un merecido "descanso"
La idea era salir temprano al día siguiente. Sin embargo llevábamos más de una semana de "descanso" entre el viaje, la aclimatación y preparación del viaje y esperar que el clima mejorara un poco.. entonces para ser el primer día de escalada, el esfuerzo fue grande. Comimos para reponer energías, alistamos todo, conversamos con la gente del campo base, leímos, hervimos agua, soportamos el fuerte viento Boliviano y a dormir.
Pusimos la alarma a las 4 am (demasiado tarde), sin embargo no oí la alarma y cuando abrí los ojos eran las 5 am. Ellos tampoco se lograron levantar. Era una señal del cuerpo.. necesitábamos descansar ese día.
Dormimos unas horas más, desayunamos con calma y después fuimos a aproximarnos hacia la montaña que haríamos al día siguiente, para dejar parte del equipo y no tener que cargar tanto peso. Era la Pirámide Blanca, una linda montaña con una cumbre de roca puntiaguda. Llegamos hasta la base de la Pared, a 2 horas del campo base (1 de glaciar) y dejamos el equipo entre una pequeña "cueva" de nieve. Examinamos la ruta, aunque otra vez no tenía muy claro por dónde íbamos a subir. Pensábamos que era una "nueva ruta" que empezaba por la roca y luego seguía por la linda pared sur de aproximadamente 350 metros que nos llevaría hasta la cumbre. Tomamos fotos y regresamos al campamento.
September 17 De "Huaraz" a"La Paz"La Partida
... Y el "final" llegó sin haberlo planeado. La última noche en el Huascarán me soñé que viajaba a Bolivia con Alfredo y Jaime Quintana, dos amigos de Huaraz que son Guías Internacionales de Montaña que también iban a escalar allá. Y fue así como después de regresar el sábado 30 de Agosto a Huaraz fui a verlos; me dijeron que podía ir con ellos y acepté.
Así que rápidamente fui a averiguar por el pasaje en bus y a alistar las cosas para viajar al día siguiente. El domingo fue un día muy emotivo. No pensé tener que irme tan rápido de allí. Creo que todavía me faltaban cosas por hacer y lugares por conocer. Ya me estaba "amañando" con el ritmo de vida de Huaraz. Más aún porque ya conocía la ciudad, sabía donde quedaba casi todo, conocía cada vez más sitios y personas. Me empezaba a sentir como en un segundo hogar. Pero esas son las pruebas que hay que superar. En un viaje como estos no está permitido "acostumbrarse" o "apegarse" a nada. Es necesario adaptarse rápidamente a los cambios de costumbres, de ambiente, del sitio donde duermes, donde comes, donde caminas, del aire que respiras.. de la gente con la que compartes.
Y es como todo. Solo te das cuenta de que lo extrañas hasta que todo cambia. Ahora que estoy en "La Paz" reconozco que me gustaba más la vida en Huaráz; a pesar de la peligrosa cruzada de las calles, para lo cual es mejor llevar el casco puesto; a pesar de que cada taxi que pasa por el lado "Pita" para ver si te quieres subir; a pesar de la triste contaminación de los ríos que atraviesan la ciudad. Eso no borra la dicha de levantarse y ver los nevados más lindos y grandes desde la ventana, respirar el aire puro que se encuentra cerca al verde de los árboles, compartir un almuerzo, un café o una sesión de fotos con la gente y amigos que ya conoces o llegar a mi Hostal Gyula Inn que ya era mi otra casa.
Pero bueno, como iba diciendo, llegó el momento.. y antes de irme tenía que solucionar algunos temas relacionados con mi equipo de escalada, pues la idea era conseguir allá unos Crampones y Piolet usados, ya que generalmente al final de la temporada algunos escaladores extranjeros venden su equipo a buen precio. No tenía ya mucho tiempo para eso, y cuando pensaba que me tendría que ir sin conseguirlos, recibí una sorpresa muy grande. Mi amigo Brad me heredó sus Crampones y Piolet así como muchas otras cosas importantes para mi camino por las montañas. Nunca me imaginé recibir tantos regalos al mismo tiempo. Muy emocionante.. de lágrima. Esas son las cosas que hacen más difícil la partida.
Así salí de mi querido Huaraz, bastante cargada de cosas y lo más importante, llena de recuerdos y de ganas devolver.
Viajé con Alfredo, Christian y Jaime a las 10 pm en un bus semi-cama (mucho mejor que el puesto del copiloto que tuve que aguantarme a la llegada a Huaraz), y así llegamos a Lima a las 6:30 am, donde fuimos a desayunar y vitrinear mientras salía nuestro siguiente bus para Arequipa y Puno, a las 3pm.
Hacia Puno
El cambio es radical. El paisaje pasa de ser verde y montañoso, a amarillo y casi plano.. desértico, y así sigue hasta llegar al "Alto" de La Paz. Antes de pasar la frontera llegamos a Puno (Perú) y allí nos quedamos una noche. Ya estábamos cansados de los 2 días de viaje pero eso ni impidió bajarnos del bus e irnos directamente a conocer el lago Titicaca y sus islas más cercanas. Es realmente impresionante ver en vivo y en directo los 164 Km de largo por 45 de ancho y el trabajo de la fibra que crece en el lago para hacer "casas" y barcos - y sobre la cual están asentadas las islas- mientras apreciabamos un atardecer inolvidable.
Volvimos a Puno a conocer un poco más de la ciudad. (Ciudad?) En Perú y Bolivia es muy diferente el concepto y estructura de ciudad con respecto a las otras ciudades y capitales que conozco.. inclusive a las de Colombia. Sin embargo Puno es muy turístico y recibe muchísimos extranjeros, más que Huaraz y un poco menos que Cuzco. Tiene restaurantes y pizzerías al estilo europeo, muchas artesanías, agencias de tours y café internet por todos lados. En estos países lo que más me ha llamado la atención son los "contrastes" .. de recursos naturales, de civilizaciones, de razas, de idiomas y costumbres. Hay mucho qué decir sobre eso.. tendré que escribir un capítulo completo sobre eso.
En fin , después de comer y tomar muchas fotos en la Plaza de Puno me ví obligada a acompañar a mis tres amigos -por variar soy la única niña del paseo- a tomarse una cerveza y luego a bailar. Los que me conocen saben que en los últimos años me he vuelto una "abuelita" para trasnochar, pero me "transformé" en un trompo al oír los vallenatos de Carlos Vives y los superhits de Shakira y Juanes; casi no me pueden sacar de la pista.
Rumbo a "La Paz"
Al día siguiente, muy a las 6 am teníamos que levantarnos a coger el otro bus hacia "La Paz" Bolivia. Fue un día agitado para la paciencia. Un bus que no tenía ventilación ni ningún otro servicio adicional y además no quería parar para poder cumplir con las necesidades básicas (Respirar e ir al baño.)
Luego unos oficiales de Inmigración de Bolivia no fueron muy amables conmigo y solo por "ser Colombiana" me devolvieron a Perú otra vez (jeje, suena lejos, pero realmente estaba a 100 mts.. es para hacerlo más dramático-) para sacar dos Fotocopias de mi pasaporte.. y mientras yo me quejaba, me decía que no me extrañara si no me dejaba entrar a Bolivia.. es posible? Después se enteró que es mi tercer pasaporte y además con Visa Americana... Cómo me iba a poner problema para entrar a Bolivia? Fue más fácil entrar a los US !
Y bueno, la llegada a Bolivia no fue la más hospitalaria, pero ya llegando a la ciudad ví un letrero de Coca-Cola que decía: "SONRÍE, ESTÁS EN LA PAZ", y solo después de pensarlo dos veces, no literalmente sino entre líneas, sentí paz y sonreí.
Sin embargo aquí sigo tratando de adaptarme. "La Paz" es una "ciudad" con rastros de pueblo, ubicada en una hondonada encerrada por montañas. En el centro las construcciones son coloniales, muy antiguas y lindas. Lo único es que las calles son muy angostas, y las construcciones altas, y por estar en un "cañón", la contaminación y el humo de los carros se concentra tanto que me cuesta respirar.
Y aquí no hay de otra.. toca caminar, pues el tráfico es un caos completo. Y ni qué decir de la pasada de las calles. En estos casos es cuando se valora la educación de Mockus y el civismo heredado al pueblo Colombiano, aunque asimilado solo por algunos. Lo triste es que para sobrevivir aquí hay que "mandarse" a las calles para ver si algún día puedes pasar; de lo contrario te puedes quedar esperando por horas enteras.
Es por eso que después de tres días de aclimatación en la ciudad (porque está casi a 3800 y me iba dando zoroche) y de caminar por las empinadas calles de La Paz, me dí cuenta que me estaba dando como una "alergia" a la ciudad. Eso de no poder respirar se vuelve un poco incómodo. Igual tuve que caminarme gran parte del centro para conocer los museos y catedrales ya que había tiempo para el turismo cultural, pero estaba rezando para que nos fuéramos rápido a las montañas. La ciudad ya me "pica" y en este caso, para mí, la paz no está precisamente en "La Paz". Y de hecho apenas me alejé de la "mole" de humo, ladrillos y carros, me empecé a sentir mejor. Creo que pertenezco a las alturas.
Eso sí, antes de irnos otra vez tuve que acompañar a mis amigos a Mongo's, que es como el "Salto del Angel (Colombiano)" de La Paz, donde también se escuchaba salsa de Niche, vallenatos de Carlos Vives, y música de Shakira y Juanes. Además el grupo que tocaba en vivo se llamaba "Guateque" (Nombre del pueblo colombiano donde nació mi mamá) -que significa "Fiesta" en lengua Aymará- y uno de sus integrantes era Colombiano.. Así que me sentí como en casa.
Después de eso había que madrugar y hacer "vueltas" todo el día para alistar viaje.. y recuperar el sueño. El descuadre era absoluto por el viaje en bus, el zoroche y las trasnochadas.. Ya quería volver otra vez al ritmo de acostarme temprano, madrugar, hacer yoga. Ya empezaba también la emoción de prepararme para salir a las montañas otra vez.
Carolina A.
September 08 Adiós al Huascaràn .. y a mi querido PerùBueno, llegó la hora de despedirme de las bellas tierras del Perù, de la hermosa cordillera, de su adorada gente y de la calidez de Huaraz, mi hogar durante el primer mes de viaje.
Y como despedida, en la última salida a las montañas nos fuimos hacia la más grande. Al Huascarán. Entramos por el Valle de Ulta, hacia la Arista Sur-este . Queríamos conocer las condiciones actuales de esa ruta y de ser viable, llegar hasta la cumbre. Esta ruta no se escala hace como 20 años.. y ahora ya sabemos porqué...
El acercamiento es de 2 horas en carro y 5 caminando, para lo cual tuvimos que contratar dos porteadores, pues llevábamos comida y equipo por montones, ya que esperábamos estar entre 6 y 7 días arriba.
Durante el camino que iniciamos a las 6:30 am encontramos huellas de Zorro, cóndores volando en las alturas, cuevas que podrían ser buen refugio para un puma, cascadas y nacimientos de agua pura y cristalina que pueden pasar casi inadvertidas si no te fijas detalladamente. Y como decía uno de mis héroes, -Lance Armstrong- en uno de sus libros, la diferencia está en los detalles.
A veces pasamos por la vida sin poner atención a las pequeñas cosas que adornan nuestro camino. A veces es bueno detenerse un rato y mirar alrededor.. arriba, abajo. También es bueno mirar hacia atrás, como me decía Brad. Así es más fácil recordar de dónde vienes. Eso no hay que olvidarlo nunca, en caso de que tengas que regresar.
Llegamos hasta una laguna solitaria pero hermosa, y pasamos por sitios que debieron haber sido lagunas hace no mucho tiempo, pero ahora estaban secas. Subimos por una morrena empinada y resbalosa con lajas lisas y algunas partes de piedras pequeñas y sueltas, hasta instalar el campamento en la parte baja del glaciar, aprox. a 5100 metros de altura. La idea era seguir hasta más arriba, pero dadas las condiciones decidimos quedarnos ahí.
Ese día sentí los efectos del cambio de altitud, pues hicimos más de 2.000 metros de desnivel. Tenía mucho, mucho dolor de cabeza.
Seguí hidratándome muy bien mientras Brad subía con parte del equipo y del peso a reconocer la vía hacia el segundo campamento que montaríamos.
El clima en lam añana estuvo perfecto, muy soleado, sin embargo apenas regresó Brad de su caminata de aprox 1 hora y media, empezó a nevar, así que ese día tuvimos que cocinar bajo la nieve.
Al día siguiente, después de una sesión de fotos del amanecer, con mucha calma levantamos el campamento y empezamos a caminar a las 8:30 am por el glaciar. Primero pasamos unas formaciones de nieve llamadas "penitentes" y luego un traverso de piedras en los que Brad tuvo que fijar una cuerda porque era un paso peligroso y muy expuesto (ver foto). Afortunadamente estaba con alguien que siempre busca la seguridad, de lo contrario hubiera sido medio fatal, porque de solo mirar abajo, ahí los nervios pueden hacerte cometer errores.
Subimos media hora más por un glaciar empinado, en el cual sufrimos el peso de la carga al hombro, y llegamos a un "plano" aprox a las 11:30 am. De ahí ya veíamos el triángulo y la arista por la que Brad quería (y yo también) subir. Al caminar un poco alrededor, nos entramos con que la nieve estaba cada vez más blanda y profunda.
Después hubo una etapa de observación, donde había que analizar si realmente era viable seguir, ver qué opciones teníamos y pensar dónde armaríamos el campamento. Pensamos acercarnos más hacia la base de la arista y de pronto escalar una parte de la roca.
Sin embargo después de ver las condiciones de la ruta, peligrosidad por la constante caída de piedras y la inestabilidad clima y decidimos que era mejor regresar, y si era así, yo prefería que fuera cuanto antes.
Bajé casi a botes, en medio de varias caídas (por lo menos 7), tratando de seguir aprendiendo cómo usar los bastones.. y seguimos hasta la laguna sin nombre. Creo que la vamos a bautizar.
De ahí en adelante, la escalada había terminado. Fotos y más fotos, disfrutar de la vida, del paisaje, la naturaleza.
Regresamos a Huaráz felices por la nueva ruta conocida y la gran experiencia compartida.
Es así como empezaba la despedida de mi querido Perú. Ya lo estoy extrañando.
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