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    September 03

    La Tatacoa

    Y como si no hubiera estado suficiente tiempo por fuera de mi casa, cuando supe que había plan para la Tatacoa, no pude dejar de ir. Uno de mis propòsitos al volver a Colombia fue el de recorrerla en bici, o caminando, pero conocerla más.
      Siempre había oído hablar de ese gran Desierto en la mitad del verde colombiano.. Y pues como pareciera que ya hice la cuota de Alturas en el último año, pues de vez en cuando es bueno cambiar los azules y blancos de la nieve, los verdes de las montañas colombianas, y el frío del agua de las cascadas por la calidez de un amarillo tierra y un sol que pica más que los  hostiles cárdones y bosques espinosos del desierto.
     
    Y ya, el resto es lora..Aquí están las fotos para compartir. 13 amantes de la libertad, la bici y la naturaleza, pinchándose cada 10 minutos bajo los 45 grados sin viento, viendo paisajes desconocidos, atardeceres únicos, estrellas y astros al 100%, y hasta espejismos...  conociendo personajes que han visto pasar la historia en el desierto, oyendo el hablado opita más puro que pueda haber, .. Dichosos por atrevernos a descubrir, y agradecidos con Uribe por darnos la posibilidad de viajar otra vez por nuestro hermoso país.
    3 días guerreros pero de lujo...la madrugada a las 3 am, la dejada del bus de Juank,  las ferias y fiestas y las reinas del algodón en Villa vieja, los 30 km de más en el bus el primer día , el almuercito no tan "light", la dormida en chinchorro colgada de los árboles, las caídas por estar tomando fotos o filmando, la picada de un escorpión a Juan K (casi lo perdemos) y la curación de Antonio (si no se moría por la picada, se quedaba sin dedos), el Ovejo que nunca pude probar, la clase de cómo despinchar, el jugo de mandarina en la calle, la pedaleada por la noche viendo a Scorpio en el cielo, las clases de Astronomía en el Observatorio, la chapuceada en el charquito de agua (caliente para nuestro pesar), conocer a la Reina del desierto, las perdidas en el laberinto  y las cárcavas,  la bañada con ropa a ver si nos refrescábamos, las 35 pinchadas de Antonio, el vértigo (y el genio) de Martatacoa, la parada a tomar avena helada  y a comprar achiras el Espinal , mi dormida boquiabierta y toda tronchada en el bus, la charladita al regreso (se supone que entre algunos de los casados nos iban a nombrar las ventajas del matromonio.. y no alcanzaron las 6 horas de camino para encontrarlas.. ) en fin, si hay buen parche, hay buen plan. Como se les dijo allá, se les quiere. Roerutas y Biciosos, gracias por existir.  Colombia: mamacita!