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November 27 2008/11/07 Caño Cristales, Colombia! Es cierto, la vida te trae sorpresas.. y en el momento menos pensado.. Quería conocer Caño cristales, desde que lo ví en fotos.. y después de esta viajadera y la respectiva descapitalización (económica, únicamente.. porque viajar es capitalizar e invertir en el SER), nunca pensé que pudiera cumplir este sueño tan pronto.. Pero por esos regalos que Dios nos manda, y gracias a un buen amigo, de repente me ví montada en el primer puesto de un minibus que decía " Acacías", rumbo a Villavicencio. De ahí en adelante todo fue mágico. Inclusive la montada en un pequeño avión en el que sobrevolé la llanuras orientales de Colombia, acompañada por mi amigo Alberto y por otras personas de la región, entre ellos el hermano del Alcalde. Eso sí, el ruido no me dejaba oir ni al que estaba a mi lado, y esto durante una hora. Creo que viajé en la máquina del tiempo. Al aterrizar en la Macarena sentí que estaba en la Colombia de hace 50 años. Un aeropuerto de 10x10 mts y la gente esperando emocionada a los que llegan. El ambiente es cálido y tranquilo. Se respira la paz que hace unos años no se asomaba ni a la esquina. Lo primero que vemos son hombres uniformados. Están con pinta de guerra, cascos con flecos para camuflarse, armas poderosas y grandes, pero hace rato que no las usan.. es solo para asustar... tranquilos. Son de los "buenos". La gente es amable, sencilla. Saben las riquezas que tienen en su región y están orgullosos de ello. Se han organizado para poder recibir al turista y se han capacitado para prestar mejores servicios. Nos recibe nuestro Guía, vamos por provisiones de agua y nos registramos en el puerto. Las autoridades tienen un control muy estricto de quien entra y quien sale del pueblo y quien cruza el río.. eso me hizo sentir muy segura. Navegamos en canoa motorizada cruzando el río guayabero hasta llegar al inicio del camino antiguo hacia Caño Cristales, sobre el cual la guerrilla construyó una carretera en la época en que tenían la zona de distensión. Ya casi es medio día y el calor se hace intenso. Caminamos casi 3 horas hasta llegar a unas pequeñas enramadas en la mitad del llano, después de cruzar por la "sabana", en dirección norte. Ahí descansamos y (como caída del cielo) nos ofrecieron una piña .. apenas para esa sed. Desde ahí, cualquier palabra se queda corta. Cualquier adjetivo no alcanza. Cualquier precio es poco. Es demasiada belleza junta como para poderla traducir. Es ahí cuando la cámara empieza a pagarse sola.. Todo lo que ella logre captar, vale oro. Y lo mismo pasa con mis sentidos. Es por eso que la experiencia de viajar, de conocer el paraíso en el que vivimos, es tan alentadora. Me alivia, me renueva, me transforma, me purifica, me relaja, pero también me emociona. La verdad es que no sabía para donde mirar. El cielo se descubrió ante nosotros, y se abrió el telón. "Bienvenida a Caño Cristales", me dijo mi amigo. Es como si me lo hubiera regalado, lo tenía al frente, solo para mí ! no quería perderme una toma, una escena. Quería verlo todo, retratarlo todo. Ya era tarde y en media hora solo había recorrido 20 metros. Faltaban muchos, muchos más. Es de esos lugares en los que uno quisiera quedarse a vivir para siempre. La estadía es pasajera. La vivencia, también. Los recuerdos, si no se escriben, se olvidan, tarde o temprano. y quedan las fotos, que si no se comparten, quedarán en la oscuridad y en el olvido. Por eso escribo y retrato todo, a mi antojo. Lo siento si me demoro un poco más en llegar. Pero es que la foto que no se tomó en el momento, nunca más la voy a poder tomar. También aplica para la vida. November 04 2008/10/18 y 19 Aventura, por naturaleza - Anapoima, ColombiaDe repente me encuentro subiendo por un camino real. Son las 6 de la tarde.. miro atrás y veo la luz que aún queda de un atardecer. El sol se ha ido pero nos ha dejado su calor en la tierra y los árboles se encargan de refrescar el ambiente.
Escucho atrás voces de gente. Sigo a otros que van por el mismo camino. Empiezo a oir el sonido de los animales de la noche.. grillos, chicharras. Mis pies solo repiten los pasos de mi mirada que sigue un tenue rayo de luz y apenas deja descubrir la silueta de las piedras. Mis piernas ya no son tan dueñas de su andar, pues por más de una hora han cruzado subidas y bajadas y ahora tienen que acudir a la memoria de todas las montañas que han recorrido antes, para solo repetir el movimiento. El camino es tan empinado que apoyo mi mano en las piedras, y en ese contacto aprovecho para pedirles que me presten su dura coraza. Abrazo mi mano en los árboles y les pido que me den su fortaleza, su milenaria energía.
( Aclaro.. No estoy en una excursión de boyscouts, no estoy perdida en el bosque, ni tampoco estoy secuestrada en el monte. )
Al llegar arriba, empiezo a trotar por un sendero de tierra negra. Ya hemos salido del camino real, la vegetación alrededor se despeja y me deja cara a cara con el espacio, inmenso, oscuro. Una estrella brilla, otras se empiezan a descubrir. Ya hemos dejado atrás las voces de quienes me seguían, y hasta de quienes iban adelante, pues la subida es mi especialidad. Ahora todo se vuelve más emocionante. Mi compañero (Alejo) me dá la mano para avanzar más, y nos escapamos en la oscuridad. Ni las linternas queremos prender porque la luna nos alumbra el camino.
Alejo revisa el mapa, mientras yo leo la ruta a media luz. El busca un atajo para llegar al siguiente punto, pues hay un gran desvío que quiere evitar. Yo solo lo sigo, el es el navegante, confío en él, pero preguntamos a las personas que encontramos en el camino y no hay atajos, así que tenemos que seguir la ruta trazada. Vemos el brillo reflectivo de los camelbaks, los tenis y los estrobers de los equipos de adelante, y es ahí cuando me emociono más. El Cromosoma R (el de la aventura) se despierta, y quiere alcanzarlos. Inmediatamente el cuerpo y la mente se vuelven cómplices en la misión. (Nota: Tampoco es una carrera de observación)
Sin embargo el objetivo no son ellos.. somos nosotros. Hemos entrenado durante muchos años andando por las montañas, pedaleando por las trochas, cruzando ríos, rodando por el mundo. Amamos el aire puro, el fresco verde, el olor de la tierra, el agua, el sol, los colores de las flores, la textura del desierto, la variedad. Nos gusta exigirnos, llegar más alto, más lejos, y porqué no, más rápido.
Nuestros pies están marcados por el andar, nuestras piernas tienen impresos los pedales y uno que otro tatuaje de un piñón. Nuestra mente ve un mapa y empieza a volar. Nuestros corazones solo quieren saber .. no cuál, ni en dónde... sino cuándo será nuestra próxima oportunidad de compartir y vivir todo esto, rodeado de gente y amigos que vibran en la misma frecuencia de la naturaleza, de la aventura, de la libertad, haciendonos sacar a relucir todas nuestras fuerzas, entregar nuestra alma, dejar nuestro corazón.
En la bajada nos hemos "descolgado" trotando a un paso en el que casi me siento volar. Solo le grito a Alejo.. inercia !!! porque hacia arriba, y hacia abajo, esa es la fuerza que me empuja (o que me hala) hacia mi objetivo, hacia el más allá. Pienso en todo, menos en frenar. Abro mis brazos como alas. Siento el viento en mi cara y le pido que se ponga a favor, que me ayude a mantener el vuelo. Mis tobillos están firmes, ellos tienen claro el propósito y saben que no se pueden dar a torcer. Sin embargo, en un desnivel mi pie izquierdo alcanza a girarse. Pero está tan fuerte y elástico que lo que podría ser una lesión, pasa inadvertido.
Vamos tan rápido que ahora no hay nadie alrededor. Solo escuchamos un motor y vemos unas luces que se encienden como rayos. Un flash es lo único que le compite al brillo de las estrellas y de la luna. Son los acompañantes, los fotógrafos, nuestros amigos, velando por que todo esté bien. No pierden detalle, pues esto es realmente toda una aventura. En algunos puntos nos tienen hidratación, pues ya el agua que llevamos empieza a escasear. Tomamos bastante líquido, pues la temperatura del ambiente sumada con la de estar corriendo a esa velocidad, podríamos recalentarnos.
Nos acercamos al final. Llegamos al río y es la hora de pasar por una tirolesa que lo atraviesa de lado a lado. Está oscuro. Escasamente vemos lo que nuestras linternas alcanzan a alumbrar. Nos transformamos ahora en escaladores, nos ponemos nuestro harnés, después de revisarlo una y otra vez, pues con el agite y el cansancio podemos cometer errores. La mente va andando al ritmo de los pies, pero aquí es cuando más tranquila debemos mantenerla. Mosquetón, y.. pa`bajo. Esta tirolesa no es de polea entonces no rodamos mucho, así que los 50 metros hay que pasarlos "a pulso". Ya las piernas habían trabajado suficiente y le tocaba el turno a los brazos, que por cierto también hicieron muy bien su parte. No es fácil salir de ahí, pues en la mitad, se me iba yendo el aire por estar colgada en posición horizontal, pero las ansias de salir, generan todo un despliegue de resistencia y.. cruzamos. Eso sí, con las respectivas quemadas en las piernas con la cuerda, al tratar de abrazarme para avanzar más..
Ya el resto era cuestión de caminar (en realidad, trotar) un par de minutos más cuesta arriba, esta vez no tan empinado, y.. ahí estaba, la tan esperada META! Llegamos tan rápido que ni siquiera los fotógrafos habían llegado, pero sí nos recibió la Banda del pueblo con canciones alegres para celebrar nuestro triunfo, y un maestro de ceremonias que nos anunció frente a la pequeña población que estaba pendiente de todo.
Lo logramos ! Bueno, por lo menos la primera parte de esta historia. Qué ganamos? Una dicha incomparable.. estar en un sitio espectacular con los compañeros de aventuras, conociendo rutas nuevas para caminar, pedalear, nadar, rapelar, donde también puedo parar a observar, y hasta conversar. Donde combino todos mis gustos y aficiones en un solo momento y lugar.
Tal vez esto sea solo una aventura. Cada una es diferente. Tal vez mañana ya no me encuentre caminando en la noche, sino pedaleando a pleno sol, nadando en un lago al amanecer, bajando en rappel o remando en el mar. Y eso es lo que me gusta de esto. Todo es posible.
No sé quién inventó las Carreras de Aventura, pero se le agradece todo lo que nos ha hecho conocer y compartir, recorrer... y disfrutar. Y así ganemos o no, espero que siempre podamos seguir teniendo la oportunidad de participar, pues el triunfo aquí, está en tener el espíritu libre para atreverse a explorar, a conocer, a aventurar.
Aún queda mucho por vivir, y por contar. September 10 2008/08/03 Point of Arches - Olympic National Park
... "Síguenos a través de la campiña, "Suis-nous à travers la campagne, Le ciel ouvert, la vie errante, Acte Deuxiéme. Scène Sixième 17. Final . Opera Carmen. September 07 2008/07/04 Oh, Canada... Antes de mi viaje, alguien me dijo: Ojal'a no te guste ese
lugar...Despu'es me explic'o: "te lo digo para que vuelvas a Colombia y
no te quedes por all'a..." Sus deseos de que no me gustara, no se hicieron realidad. Y ten'ia raz'on en algo, es f'acil querer quedarse en un pa'is como Canad'a. Sobre todo despu'es de vivir una realidad como la de nuestro hermoso pero azotado pa'is, y un ritmo como el de Bogot'a. Es f'acil querer quedarse a vivir al lado del mar, donde la vida es respetada y valorada, donde se puede vivir sin miedo, se pueden subir montanas con nieve a'un en verano, donde se puede sentir y disfrutar la a~norada "libertad". Victoria de extremo a extremo, Whistler ( la capital del ski) , Squamish ( la capital de la aventura -escalada, mountain bike, hiking-), el "Paradise Valley" (como su nombre lo indica), Vancouver (montanas, playa, mar).. es poco comparado con la inmensidad de pa'is, pero suficiente para quedar asombrada desde todos los puntos de vista. Y la gente, no es fr'ia como dicen. Por lo menos, la que yo conoc'i, ha sido lo mas amable que he encontrado en ese pa'is. Por eso llegu'e a recorrer en bus, Ferry, bicicleta, carro, jeep y hasta Tractomula (y por supuesto, a pi'e), toda la regi'on del pac'ifico Noroeste. Quedan las ganas de quedarse, y quedan las ganas de volver. Pero por ahora una nueva neurona se activa en mi mente con nuevas ideas, nuevos lugares, nuevas opciones. Por lo menos en verano, Canad'a es especial.. pero en invierno ser'a igual ? nunca lo sabr'e hasta no estar all'a. Tal vez se cumplan los deseos de mi amigo de que yo regrese a Colombia, donde aunque la vida es dura, siempre es verano, o primavera. Carolina A. 2008/02/06 Un Despertar en las North Cascades (Washington, Pacifico Noroeste, USA) Como queriendo evitar, mas a'un, olvidar y sobre todo, sobreponerme a diversas situaciones de mi vida, un dia de junio me despert'e en las North Cascades. Un lugar que no estaba en mi mapa.. no sabia nisiquiera que exist'ia. Claro, no es facil llegar a saber que existe un lugar tan remoto, lejano y salvaje e inexplorado, cuando el mundo tiende a ir hacia el otro extremo: tecnolog'ia, facilidades, comodidades. Para qu'e ir a un lugar donde no hay dishwasher, y menos aun, cocina? Donde tampoco llegan los celulares, carros, camas, y mucho menos la calefacci'on, y donde a veces hasta falta el agua...? En fin, son esas preguntas que solo algunos nos podemos responder. En mi caso, es mi forma de vida preferida. Y esta vez, el fin era aprender. Seguir estudiando y experimentando sobre la vida en las montanas, las expediciones, los viajes, y m'as all'a de eso, poder ense~nar a otros c'omo vivir y convivir al aire libre con la naturaleza, teniendo un impacto minimo sobre el planeta. Todo fue nuevo para m'i en este viaje. La gente, la forma de vida, el sistema... los animales del bosque, los 'arboles, el terreno. Eso de ver a Chip & Dale en vivo y en directo.. -si, las famosas ardillitas que ve'ia en TV cuando era peque'na-, y encontrarse a "Bambi" cara a cara, es realmente sorprendente. Tambi'en reconoc'i' los que usamos como 'arboles de navidad (que llamamos pinos, pero en realidad son furs, spruces o hamlocks, segun el modelo), y ahora entiendo porque todos nuestros mu~necos de felpa fueron (o son) Osos... Y aunque la influencia norteamericana en nuestras vidas tercermundistas sea incuestionable, hay una brecha muy grande entre la realidad que se vive en las altas latitudes y el tr'opico, en todo sentido. Pero ese es otro tema del que tengo mucho por escribir. En fin, durante 24 dias, incluyendo el solsticio de verano, me vi rodeada por campos de nieve profunda y fresca a'un -por causa del ultimo invierno-, arboles inmensos y espigados -que hacian perder cualquier punto de referencia-, quebradas, riachuelos, rios, cascadas, y lagos como espejos.. muchos de ellos aun congelados (aunque no tanto como yo), detenidos en el tiempo. Y as'i, paso a paso, durante 45 millas (multipliquen por 1,6 y da en Kil'ometros), fui aprendiendo el nombre de cada planta, flor, arbol, cada ave, reconociendo cada estrella. Y fui entendiendo a'un m'as la sabiduria de la naturaleza, admirando los "beaver ponds" (depositos de agua para esconderse de los predadores), los rasgunos de los Osos en los 'arboles para marcar su territorio, los rastros de las avalanchas... aprendiendo a "navegar" en el mundo salvaje del que siempre habia oido hablar. practicando las t'ecnicas de la alta montana, del manejo de riesgos, del arte de sobrevivir en el inmenso mundo desconocido del bosque, de acampar en la nieve, y aunque sea dif'icil de creer, aprendiendo de cocina "gourmet" aunque la electricidad estuviera a varios d'ias de all'i. Y definitivamente esto forma el car'acter.. Los "hoyos" en las pantorrillas por causa de la bota pl'astica doble, el soportar la tormenta de nieve, el atravesar kil'omteros de montanas con una gripa atroz y una tos imparable, el abrir la huella en la nieve profunda, enterrarse en las "grietas" ocultas por la nieve, cargar el morral de 100 litros lleno hasta el tope, el tratar de entender el "slang" y el r'apido acento de la gente urbana del Este de los US, el "ir al bano" donde no hay bano.. Todo esto constituye pruebas muy duras, pero hace que el resto de cosas en la vida parezcan m'as f'aciles. Adem'as del objetivo principal del curso, (dominio de las t'ecnicas de escalada y alta montana, manejo de grupos, comportamiento en expedici'on, liderazgo, comunicaci'on, confianza, trabajo en equipo, ensenanza, planeaci'on y organizaci'on, etc), lo que m'as aprecio de este viaje ( y todos) es la experiencia de conocer , compartir y adentrarse en otro medio, otra gente, otras costumbres, otros paisajes, animales, otros idiomas. Y mi conclusi'on, es que mucho mas alla de cualquier bandera o region geografica, hay un idioma universal, que es el de la naturaleza, el del planeta. Ese es el idioma que quiero seguir aprendiendo a hablar y el cual tambi'en quiero ensenar. Por eso, un d'ia de Junio me despert'e en las North Cascades. Carolina A. |
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