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    October 16

    2006/10/14 Los contrastes de La Paz

     
    Estando "obligada" a descansar por dos semanas es difícil no tener tiempo libre.. y estando en un país como Bolivia, es difícil no tomar fotos. Así que entre mi enfermedad (dicen que fue un virus, pero yo estoy segura que fueron dos... dolía hasta el alma, literalmente), mucho té y agua, los libros, la cámara, el computador y las calles de La Paz, me la pasé dos semanas llenando los 1000 MBs de memoria (de la cámara, porque a la mía ya no le cabe más), mientras me paseaba de Café en Café, leía todo lo que no había leído en mis -ya muchos- años de vida, pensaba todo lo que nunca tenía tiempo de pensar, y escribía todo lo que nunca pensé que sería capaz.
     
    Y en realidad esta "criatura" necesitaba un descanso.. por fuera y por dentro. El ritmo había sido duro y las condiciones fuertes. 10 cumbres en dos meses es un buen promedio pero es un ritmo fuerte para el cuerpo, más aún cuando se complementa con emociones extremas y lo que llaman los gringos "mixed feelings".
     
    Por eso sirvió haberse distraído un rato buen rato.. estar en pleno lunes a las 3pm en un café leyendo un buen libro u oyendo música (aunque esta pueda influir rotundamente en el estado emocional), o caminando bajo el sol y viendo la gente pasar, dejando el tiempo correr. Pensando a dónde sería mi próximo viaje.. "Illimani? Illampu? o mejor me tomo un 'break' y me voy de paseo a las Yungas?"  o soñando con lo primero que comería apenas saliera de la "dieta líquida".. Eso, solo por tratar de no pensar en nada más que me pudiera acordar de la enfermedad.. y recaer.
     
    De esta forma me fui reconciliando con "La Paz", a quien considero que me apresuré a juzgar en los primeros días. Le pido disculpas, pues creo que fui un poco injusta. Además ya llevo un mes y medio en este país y tengo muchas cosas qué agradecerle, especialmente por la gente que aquí he conocido. Ya me siento casi que ciudadana de este país, ya estoy informada sobre los problemas que afronta-(sin querer decir que entiendo) y estoy aprendiendo a conocer la gente y sus costumbres, no solo de Bolivia, sino de muchas otras partes del mundo. Porque los que pensaban que la Capital del mundo era Nueva York, están muy equivocados. Es en Suramérica, en los Andes que confluye la población mundial. Bueno, la que es sensible a cierto tipo de cosas, no necesariamente materiales.
     
    En fin, ya ahora sí me siento más en paz con esta ciudad que me acogió y cuidó de mi delicado y frágil estado, del cual no sé cuánto tiempo más necesite para recuperarme. 
     
    Pero afortunadamente parece que por lo menos el estómago se va a mejorar pronto y se le va a poner fin a tanta locha. Hoy una amiga de muchos años atrás, apareció como un Angel (virtual- por el messenger, que ha sido mi mejor compañero estos días), y me formuló (porque es Doctora) lo que finalmente me podrá curar uno de mis "males" y llevarme otra vez a las montañas -que es a lo que realmente vine-  ... a ver si  dejo de pensar en tomarme vacaciones.
    Adri V, te lo agradecemos mucho todos.. Los que estaban pendientes de mí, los que les quitaba tiempo por el mail o por el chat, también mis piernas, porque me estaban reclamando a gritos salir a caminar y mi espíritu por que ya le estaba dando claustrofobia. El alma necesitaba aire puro y naturaleza alrededor para olvidar el dolor. Ojalá eso me ayude a mejorarme. Ya es hora de volver a la pista.
     
    Y bueno, este es solo un resumen de imágenes (urbanas esta vez) de algunos días en la vida en este país que por sus claros contrastes hablan por sí mismas.
      
     
     
    October 14

    2006/09/30 Las pruebas del Huayna - Bolivia

     
    PARTE I
     
    Los antecedentes
     
    Este texto no se quería dejar escribir, por lo menos hasta ahora. Creo que me estaba huyendo.. o yo a él, por varias razones. Pero finalmente lo enfrenté, lo miré a los ojos, y aquí va un intento por descrifrar cuál fue el verdadero balance de este día. Que salga todo lo que tenga que salir a relucir. Mejor antes que después.
     
    Durante toda una semana de estar aprendiendo los "basics" del arte de subir a las montañas, el "Joven Bramador" nos acompañaba desde arriba, silencioso, como si quisiera pasar desapercibido entre nubes que iban y venían. Sin embargo, el sabía muy bien que aún con su tácita presencia (no sé si esto esté bien dicho) todos admirábamos su "alteza" (mix entre altura y grandeza) y teníamos un profundo deseo de conocer sus dominios, de entrar en su jardín. Creo que el también necesitaba compañía, pues de vez en cuando corría su manto de algodón y nos hacía "ojitos" desde 2 mil metros más arriba, como invitándonos a subir... 
     
    El clima
    Sin embargo el clima parecía querer proteger al gigante blanco de cualquier acercamiento humano. El miércoles en la tarde, día en que pensábamos subir al campo alto, cayó tanta nieve que quedaron sepultadas hasta nuestras intenciones de salir. No tenía mucho sentido hacerlo, sabiendo que iríamos a aguantar frío innecesariamente, pues en esas condiciones sería muy difícil y arriesgado escalar.
     
    Personalmente no me parece tan grave salir mientras está nevando.. la verdad es que no me afecta mucho estar en condiciones como esas. Sin embargo, sabiendo que en vez de estar super incómodos congelándonos entre una carpa bajo una nevada tenaz -donde tener ganas de ir al baño puede ser una sensación disgustante y un reto desafiante-, podríamos estar al calor del fuego, no había mucho que pensar.. Así que -para alivio de todos- decidimos esperar un día más entre campeonatos de cartas, lecturas, chimenea -esta vez con fuego-, comida y.. ansiedad.
     
    La ansiedad de la cumbre
    El Jueves todo alrededor del refugio amaneció como si le hubieran espolvoreado azúcar por encima. Un paisaje tan lindo...  Madrugé a salir para tomar fotos, porque era la primera vez que veía una nevada en "bajo techo" y en un sitio acogedor.. una "casa". Antes siempre había tenido que ver nevar desde adentro de una carpa o en la mitad de una montaña. Los letreros, los carros y todo afuera quedó con una capa que parecía de "merengue", al mejor estilo de mis "Havannah" favoritos.. (Los mejores alfajores del mundo)
     
    Después de un buen desayuno, empezó a sentirse una sensación diferente por toda la casa. El día anterior todo estaba calmado, relajado, pero hoy se sentía la emoción que precede a un día de cumbre. Unos empacaban, otros llevaban, otros subían. Los primeros grupos salieron en la mañana con una gran infraestructura -cargando equipo y comida para 23 personas- a instalar las 14 carpas y alistar todo lo necesario para salir a la madrugada del día siguiente (Viernes). Hugo lideró -con gran expertice- la formación de las cordadas, del equipo, etc, aunque en realidad todo corría por riesgo y cuenta de cada persona, pues con tanta gente era medio imposible que alguien tomara la responsabilidad por el grupo.
     
    Yo quedé asignada a una cordada que ya no recuerdo cuál era, pero viendo que Juan y Carlos - los instructores- iban solos, les pregunté si podía ir con ellos, y aceptaron. Al fin y al cabo era la única "chica", así que.. porqué no podría tener el placer de escoger ?  Eso sí, me advirtieron que irían a un ritmo lento porque aún la aclimatación de ellos podía no ser suficiente.. y pues para mí eso no era ningún problema. 
     
    Ilusiones nubladas
    Ese mismo día cuando nos disponíamos a subir con el último grupo hacia el campo alto, Juan y Carlos tuvieron que reunirse con un grupo de dirigentes del montañismo Boliviano -que no creían que estuvieran dando el curso aquí en Bolivia -, por lo cual los que ya empezaban a subir -entre quienes estaba mi amigo Jean Luois- me dijeron que me fuera con ellos, pero yo decidí esperar a mi cordada y me quedé en el refugio.
     
    Y no pude haber decidido algo mejor. El "sentido de equipo" tuvo su recompensa. Unos minutos después de que Jean Louis salió, la nieve empezó a cubrir el camino y todo lo que había alrededor. Unas horas antes ya había amenazado con llover, pero esta vez sí fue en serio. Las nubes no daban descanso. Los copos de nieve caían más fuerte que el día anterior, cuando por esa misma razón habíamos aplazamos la subida. Lo bueno de todo esto era que estábamos aún en el refugio, entonces nos quedamos al calor de la chimenea y de las neverending historias de Hugo, aprendiendo sobre las aventuras del "Che", las extravagancias de "Pablo" (Escobar- el otro Doctor), lo que escribió Neruda y lo que vivió Hugo, un personaje que parece salido de una película de ficción.. cómo pueden haberle pasado tantas cosas en esta vida ?
     
    En fin, mientras todo esto, no paraba de nevar. De vez en cuando parece que las nubes también iban por un "té", dejando un "claro" en el cielo, pero pronto regresaban. Hugo, a través de su radio coordinaba la operación remotamente, y lo único que sabíamos es que allá arriba estaban bajo una fuerte tormenta eléctrica..  se sentía un alivio no estar allá !
     
    Y bueno, la verdad es que con esa situación, también se "nublaban" cada vez más nuestras ilusiones de subir al Huayna. Pero así son las cosas. Lo importante es la actitud y cómo lo afrontemos. Carlos decía que si la montaña no quería, no había que forzarla.. y en realidad no teníamos ninguna presión por subir. Todavía, afortunadamente (o desafortunadamente?) no hay compromisos con sponsors, ni nada que nos haga "luchar" un poco más por subir. Solo estaba nuestra propia voluntad y deseo por disfrutar de una buena escalada, y si era en buenas condiciones, mejor.
     
    La noche
    Esa noche disfrutamos -como nunca- del calor del fuego-. Creo que el solo hecho de pensar en lo que estaban pasando los de "arriba" hacía que lo apreciáramos aún más.  Creo que nunca nos envidiaron tanto como ese día. Un par de frases del minilibro "Manual del Guerrero"  (pequeño por fuera pero muy grande por dentro) y un buen concierto con lo mejor de todos los géneros musicales en mp3 al ritmo de la taquicardia y del aire que escaseaba, lo que parecía estar convirtiéndose en un síndrome adquirido en esas alturas, agudizado por el frío pero contrarestado por el calor del fuego e inmortalizado en unas letras que hacían temblar. "Y muy nuestro a pesar se acercaba el fin del día -y de la noche- a la luz de una chimenea que no quería que se apagara pero que llegaba a su final y de una luz que poco a poco se alejaba pero no quería que dejara de alumbrar... Se acercaba la última canción".
     
    Y aunque el ambiente tenía un toque cálido y abrazador, yo tenía todo menos ganas de irme a dormir.. pero sabía que tenía que hacerlo. Otra vez estaba allí, a pocas horas de esa montaña y al otro día tenía la oportunidad que estaba esperando hace días. Quedaban pocas horas para el amanecer. No había de otra, tenía que bajarme de la nube e irme a dormir. 
     Entonces a Hugo se le ocurrió el mejor plan de todos: porqué no un bivouac? Tranquilos, este NO era como se lo imaginan. Hugo trajo un colchón y se "echó" a dormir al lado de la chimenea aún prendida!  No lo dudé. Después del bivouac que había tenido que hacer una semana antes, este sería el mejor bivouac que podría soñar con tener!! Al rato estaba al frente del fuego en un sofá suave y cómodo, entre mi sleeping bag y además dentro del refugio!!  qué buen plan.. (Toca repetirlo).
     
    No sabíamos qué pasaría al día siguiente.. Era difícil pensar que después de una nevada como esa, y estando en el refugio base (a aprox. 8 horas de la cumbre), podríamos escalar y además llegar a la cumbre. Sin embargo decidimos levantarnos a la 1 am, ver cómo estaban las condiciones y si todo estaba bien, saldríamos a las 2 am. Eso era -en el fondo- asegurar que no haríamos la cumbre. El hecho de salir a las 2 am ya era empezar tarde. Y más estando en el refugio, desde donde el camino sería aún más largo y demorado.
     
    Pero en realidad, Carlos tenía razón: las probabilidades de hacer la cumbre en esas condiciones no eran muchas, y si subíamos, sería "for fun", cosa que ellos, (después de 20 años de escalar montañas) seguramente ya no estarían tan dispuestos a hacer. Más aún sabiendo que la altura les seguía pasando factura y seguro no lo disfrutarían tanto,  entonces.. para qué levantarse antes?
    Finalmente, al calor de las cenizas aún ardiendo traté de dormir un par de horas, hasta que a las 12 am mi vecino de "bivouac" se despertó, con lo cual yo también . El estaba pendiente de la salida de Domi y Lorenzo a las 12:30 am y mientras tanto averiguaba por radio cómo estaban las cosas en el campo alto. Desde arriba dijeron que el cielo estaba despejado. Se supone que los del campo alto tendrían que empezar a caminar a las 2 am para poder llegar temprano a la cumbre, pero esperarían a que llegaran Domi y Lorenzo desde el refugio.
     
    Mientras tanto, todavía quedaba media hora de sueño ya que habíamos quedado de levantarnos a la 1 am. Pero ya despiertos no pudimos dormirnos otra vez, y entramos en una conversación importante con "El Doctor". Un tema pocas veces explorado, que para mí es casi que vetado por su falta de explicaciones justificables.. en fin. A esas horas de la madrugada no es fácil encontrar alguien que médicamente y vivencialmente me explique el origen de ciertos comportamientos de las personas, así que lo aproveché mucho. Muy valiosa la media hora de su tiempo. Se acercaba la hora de ponerse en el "mood" de la escalada.
     
     
    PARTE II
     
    La decisión 
    Muy a la 1 am todos estábamos levantados. Juan y Carlos (aún no muy convencidos de querer subir) llegaron a desayunar mientras yo intentaba reducir mi sleeping al tamaño del empaque -una tarea ardua que siempre toma gran parte de mi tiempo, aunque realmente es más de "maña" que de fuerza-. En ese momento hablábamos y pensábamos si realmente íbamos hacia la cumbre o no. Juan salió a ver cómo estaba el camino y el clima, y volvió entre aterrado y felíz, porque desde la puerta del refugio todo estaba tan blanco y cubierto de "verglas", nieve y hielo, que ni se veía el camino, lo que haría muy difícil la caminada y obligaba a tener mucho cuidado en cada paso para no resbalar.  Inmediatamente Carlos se pronunció: "Con estas condiciones, yo no saldría"... y le dije, "no"? y por un momento paré de guardar mi sleeping (por si tenía que volverlo a desempacar para meterme otra vez en él). Entonces me dijo: "eso es lo que yo haría, pero cada uno puede tomar su decisión". Y pues realmente era cierto (aunque tal vez por el hecho de ser una "cordada" yo estaba pensando en que la decisión sería conjunta). Además, si ellos -que son los que saben- tomaban la decisión de quedarse, seguramente sería lo más acertado y yo no tendría porqué cuestionarlo o ignorarlo. 
     
    Pero de todas formas Hugo iba a subir. Entonces me preguntó, tú vas a ir?
    Y yo le respondí con la cabeza (literalmente) indicando un SÍ, rotundo, reforzado con un "Aunque sea a tomar fotos del amanecer".
    Y era cierto, no me importaba gastar energías caminando. No importaba hasta donde llegara. Un Trekking nocturno en el Huayna para ver el amanecer desde más arriba de los 4.800 msnm podía ser un buen plan. Podría tomar unas buenas fotos, liberar toxinas, energía acumulada y aprovechar para entrenar. Buen plan por donde lo quisiera ver. Sobre todo, después de llevar dos días de completa calma y una semana de no madrugar (el tiempo que más he pasado sin escalar en esos dos meses). Creo que ya me estaba haciendo falta esa sensación tan común como única en estos días para mí. Pero también creo que la noche, las estrellas, la luna y el frío del amanecer ya me estaban extrañando y necesitaban un poco de compañía a esas horas, cuando no a mucha gente en el mundo le dá por caminar por las montañas.
     
    Volví a retomar la labor de empacar mi sleeping bag, me puse las botas y alisté mi maleta, mientras Juan  Carlos con un notable y claro "alivio" se preparaban para volver a meterse entre su bolsa de dormir.
    Terminando de alistar mis cosas Carlos me dijo: Carolina, tienes que ser rápida .. (Esto lo había oído antes, varias veces..) y realmente es lo que más trato de hacer. Como por naturaleza esta no es mi mejor cualidad, lo que hago es que siempre pongo la alarma un poco antes, dejo listo todo o me adelanto a las cosas para poder terminarlas a tiempo. Este día fue diferente. Tenía mi maleta lista para salir el día anterior, pero con el cambio de planes tenía que haber alistado todo otra vez.. y la noche anterior estaba ocupada en cosas muy importantes.  Aún así, me apuré, llené mi Salomon con equipo, comida y agua. Solo que después de haber guardado todo me dí cuenta que los guantes estaban entre los bolsillos de la chaqueta de plumas, en el fondo de la maleta, y que tuve que volver a sacar todo otra vez. Por eso el consejo de Carlos. Hugo había salido 5 minutos antes y yo salí casi a las 2 am. Unos minutos después salió Hugo Alberto y lo esperé más adelante hasta que nos reunimos.
     
    El camino
    Por el borroso camino cubierto de nieve nos encontramos con Hugo, quien nos pidió que siguiéramos adelante y me dejó recomendada en manos de Hugo Alberto.  Subimos por la empinada arista entre rocas cubiertas de verglas y nieve nueva y suelta. A ratos perdíamos el rastro de Hugo y no veíamos su luz, pero me decía Hugo Albert que el filo de la montaña y el cañón no lo dejaban ver. Luego aparecía la luz a lo lejos y seguíamos caminando otra vez .
    Íbamos a buen paso. Mi corazón latía al 80% -sobretodo en las primeras horas-, un ritmo exigente, sin embargo yo trataba de bajarle siempre al 75%, para trabajar en la "zona" y así poder regularme mejor, según lo aprendido con Santiago. Todavía faltaba un buen trecho.
     
    Seguimos subiendo, al parecer cada vez más rápido, hasta que después de atravesar una pendiente tan empinada que tocaba tomarla en zigzag, llegamos al primer refugio a "5.130" a las 4:30 am.
    Ahí empezaba realmente el glaciar. En ese lugar empezamos a ver arriba unas luces que no sabíamos si iban o venían. Mientras nos alistábamos y nos poníamos el harnés y los crampones, llegaron hasta nosotros "Paula", una chica inglesa muy querida que habíamos conocido en el refugio días antes y su guía. Ellos se estaban devolviendo porque Paula no se sentía bien. Las botas alquiladas le tallaban y no podía caminar. Allí tardamos aprox. media hora, donde Hugo Albert tuvo que re-ajustar sus crampones y luego retomamos la caminada.
     
    Seguíamos subiendo por sitios a veces empinados y a veces decansados, en los cuales yo aprovechaba para acelerar el paso. -Eso sí, siempre tratando de aplicar lo aprendido en el curso-. En cada paso me acordaba de Carlos (aunque la verdad es que me acordaba más de JuanJo, jejje) y de todas las instrucciones para avanzar por la montaña, así como de Giova, Brad, Camilo y Marco, Alfred, Jaime y de todo lo que he aprendido con mis compañeros de escalada en las casi 20 cumbres que llevo en mi corta carrera montañística.
     
    El "escenario"
    Había que ser muy cuidadoso, pues a los lados, en la oscuridad se escondían grandes pendientes por las que fácilmente podríamos salir rodando en un pequeño descuido o resbalón. A veces yo paraba a esperar a Hugo Albert, quien ya sentía rastros de cansancio, apagaba mi luz y me delitaba saboreando el olor de la madrugada y el color de la luz de la luna reflejada en la nieve. En una de esas paradas, a lo lejos alcancé a ver las luces de "El Alto", la ciudad adjunta a la paz que crece incontrolabmente. La verdad es que  no me emocioné mucho, pues estando en las montañas, ver rastros urbanos no es lo que más me gusta. Las Luces de la ciudad contrarestran el brillo de las estrellas y no dejan ver las constelaciones ni la vía láctea. Son contaminación visual para los "viajeros del cielo" que soñamos con la noche más oscura para poder observar la bóveda celeste y todos sus astros.
    Hasta la luz de la luna hace difícil la observación de las estrellas, pero a la luna se le perdona todo, porque cuando está muy brillante, los astrónomos aficionados nos "volcamos" hacia este hermoso astro que atrae toda nuestra atención y llena nuestras miradas. Además, lo más lindo de caminar en la madrugada es ver cuando la luna en su momento de mayor lucidez, con humildad se despoja de su protagonismo y se lo pasa a la nieve de las montañas para que sean ellas quienes brillen con su resplandor, así como el sol lo hace con ella.
     
    Lo otro que también alcanzaba a ver -y esto no con tanta dicha como lo anterior- eran las luces de una tormenta eléctrica que venía del oriente y que parecía sacada de una película de terror. Los rayos y relámpagos eran tan fuertes que pintaban las siluetas de todas las nubes y de las montañas alrededor, igual que en el Castillo donde estaba prisionera la princesa de "Shrek". (pensaron que iba a nombrar algo más horroroso? Shrek eso es lo más violento y miedoso que mis nervios soportan ver en la pantalla -grande o chica-). Yo solo hablaba con el Dios del viento tratando de descubrir lo que tenía preparado para nosotros ese día de cumbre y afortunadamente nos tenía un lindo claro de luz justo encima de la cumbre del Huayna, eso sí, rodeado por nubes tristes y oscuras que tenían muchas ganas de llorar.
     
    Los que regresaban
    En fin, entre descanso y descanso tuve la dicha de admirar ese lindo cuadro que me mostraba el universo, aunque no podía distinguir mucho el camino que iba siguiendo, ni el que se aproximaba, porque aún estaba oscuro y la forma de la montaña tampoco lo permitía.
    Sin embargo el glaciar era "tranquilo", no tenía grandes amenazas de grietas ni abismos en esa parte, entonces seguimos avanzando rápidamente. Antes de llegar al "Campo Argentino" y aún en la oscuridad, nos encontramos otras dos luces. Eran el "loquillo " (Gabriel) y Sergio. Gabriel no estaba bien de salud. Estaba avanzando muy lento según lo que oíamos por radio. Pero decía, " no, yo  tengo que llegar hasta la cumbre". Tuvimos que decirle que así no iba a poder hacerlo, pues tenía síntomas de mareo y rebote,  y era más importante que se recuperara o de lo contrario más arriba iba a ser peor. Y finalmente, después de avisarle a Hugo, el le dió la orden de bajarse al refugio que estaba una media hora más abajo, y emprendieron el regreso. 
     
    Por el camino vimos otras luces aprox. un 1 Km más arriba . "Ese es el campo Argentino" me dijo Hugo Albert. Seguimos subiendo decidida y rápidamente, tanto que cuando nos preguntaron donde estábamos, Hugo Albert contestó que ya habíamos pasado el Campo Argentino, cosa que ni yo me había dado cuenta. Entonces por el radio nos decía Lorenzo que no "corriéramos". Creo que pensaban que Hugo Albert me estaba presionando para avanzar, pero le dije que les confirmara que yo iba bien y que nadie me estaba afanando. -De hecho yo era la que estaba poniendo el paso-.
     
    Empezó a aclarar y con la luz llegaba también la mitad de la ruta. En ese momento nos encontramos a Jean de Dieux y a Walter, la representación del Club Andino. Al parecer algo en la comida del día anterior les hizo sacrificar la cumbre y se estsaban devolviendo. Creo que ellos subían encordados con "Choco", en adelande Alcides, por lo cual al regresar ellos bajaron con la cuerda y Alcides quedó solo.
     
    La pregunta
    Seguí caminando, esperando en algunos tramos a mi compañero hasta que llegamos a la base de la "Pala Chica", donde habían fijado una cuerda, y donde para ahorrar tiempo -porque en los últimos metros íbamos más lento- y viendo que Hugo Albert ya estaba llegando, empecé a subir.  Alcides subió también y mientras me decía que siguiera, yo preguntaba por Hugo Albert, pues se había quedado abajo de la pala.
     
    Alcides me decía que Hugo Albert ya iba subiendo, y que podía seguir subiendo solo. Yo le dije que lo esperáramos. Entonces me decía que Hugo Albert después de los 5500 ya no aguantaba... "pero entonces hay que preguntarle cómo está y saber si quiere seguir o si se va a devolver" le dije.. "no podemos irnos así no más".
     
    Entonces lo esperamos, y arriba de la Pala Chica nos encontramos también con Michael Jackson (Miguel Choque), a quien no reconocí por su máscara de superhéroe -que solo le dejaba ver los ojos y la boca-, y tuve que preguntarle quién era. Miguel también estaba solo. Creo que su cordada también se había devuelto llevándose consigo además la cuerda.  Y yo tampoco venía encordada... así que ya éramos tres, en las mismas.
     
    Aclaraba el día y con él me llegó el afán por avanzar rápido. Cada rato me acordaba de aquello de que "tenía que ser rápida", lo que me había dicho Carlos minutos antes. Desde ahí ya se veía el camino que hacía falta para llegar a la cumbre, y aún era bastante. Todavía no sabía qué tanta posibilidad tenía de llegar a la cumbre. Nos había rendido mucho en las primeras horas pero con el tiempo que nos estaba tomando subir los últimos metros, no lo veía muy probable.
     
    Alcides me insistía que subiera, pero yo al ver que Hugo Albert se demoraba en la subida de la Pala, dije que lo esperaría. No podía irme así no más y dejarlo "botado" Le respondí una vez más que no me iría sin saber qué iba a pasar con él. Le dije que entonces lo llamara por radio para saber si lo esperábamos o si seguía, pero Alcides no estaba decidido a hacerlo. Creo que entre ellos había "roces", lo cual me estaba alterando un poco, pues no entendía cuál era el problema y además en esas condiciones cualquier "roce" deja de importar. Valía cero lo que estuviera pasando. Lo importante era que todos saliéramos bien de ahí.
     
    Entonces Miguel, viendo que Hugo se seguía demorando, y por lo tanto nosotros también, y en un gran acto de nobleza y generosidad dijo: "Yo me quedo a esperarlo". Y le dije, "pero tú quieres subir"? y me respondió con sus manos, como diciendo que el iba a tener muchas otras oportunidades más de subir a esa montaña. El hace guianzas y vive en Soratá  (un pueblo a 4 horas de la Paz). "Yo me quedo con él".. "Y si el se tiene que devolver?" le pregunté.   "Yo me bajo con él si es necesario" respondió.
    Bueno, esa ya era una opción para asegurar que el no quedara solo.  "Seguro? me prometes que no lo dejas solo? Yo también puedo esperarlo,  aunque no sé si el vaya a querer seguir" -le dije-. (y en cambio yo a esas alturas ya tenía claro que sí quería ir por esa cumbre).  Entonces Miguel me dijo, "seguro, yo me quedo con él y si el se baja, bajamos los dos".  "Listo", le dije, " entonces yo sigo".
     
    Eso significaba que en ese momento mi compañero de "Cordada" con el que me unía solo un lazo invisible (porque nunca nos encordamos) se quedaría atrás y yo seguiría adelante. En ese momento lo ví como un "relevo": yo seguiría acompañada de Alcides, y que Miguel se quedaría con Hugo Albert.  
     
    Lo claro, lo correcto y justo
    Hay ciertas "pruebas" que las montañas nos presenta y para cuestionamientos como esos a veces es difícil saber cuál es la respuesta adecuada o correcta. En ese momento no me pareció tan difìcil la decisión:
    Era claro: estaba dejando a mi compañero en manos de alguien más.  Pero era lo correcto? En ese momento no me detuve a pensarlo mucho más. Y ahora, sin tratar de "justificar" mi decisión, solo podría responder de la siguiente forma, intentando entender y buscar -en el fondo de mi ser- las razones que me movieron a seguir:  Tenía un sueño.. llevo más de un año, entrenando días y noches, un día tras otro..  todo para poder subir estas cumbres, y hacerlo sin tanto sufrimiento y esfuerzo. Han sido muchas horas de esfuerzo y dedicación, precisamente para poder estar ahí, al frente de la montaña y poder decir: Yo sigo. Estando tan cerca, sintiendo que soy capaz de seguir y que la preparación que he seguido a conciencia está dando resultados, se hacía fácil pensar que debía continuar. Cuándo tendría la oportunidad de volver hasta aquí ? (Por lo menos tendría que pasar un buen tiempo). Eso sí, la montaña va a estar ahí siempre, eso es cierto. Pero en este caso yo lo ví como un objetivo más que quería que cumplir y para el cual había trabajado. Era justo? debía darme - y tomarme- la oportunidad de ir por esa cumbre?  o debía haberme "sacrificado" por esperar a mi compañero? y de pronto bajar con él?
    Y bueno hay muchas preguntas más que me puedo hacer, pero estas eran las determinantes en ese momento.
     
    Igual no creo que estando ahí, todo eso se me haya pasado por la cabeza pero evidentemente alguna fuerza interior me motivó a seguir. En todo caso ahora que lo pienso, sé que el anterior es mi único razonamiento.  No sé si fue ético o no mi comportamiento.. y me quedará resonando por siempre en la cabeza. Pero eso sí, estoy tranquila porque sé que en ningún momento mi corazón ni mi cabeza pensaron en "abandonar" a mi compañero. Eso lo tengo claro.  Sin embargo, el hecho de haber seguido, aún dejándo a mi compañero en otras manos podrá ser cuestionado o reprochable? Qué hubiera debido hacer en ese caso, si lo pensara en este momento, con cabeza fría y sin la cumbre en la mira? Qué sintió mi compañero, o qué pensó de mí? No le pregunté.. y aún si lo hiciera, no sé si me hubiera respondido. 
     
    Retroceder nunca, rendirse jamás (?)
    Pero en ese momento también sabía que si quería llegar a la cumbre no podría esperar mucho. Las nubes ya estaban acercándose y un minuto de demora podría hacer la diferencia. Así que habiendo tomado la decisión, -y aún desencordados- seguí subiendo unos 50 metros más por la arista hasta que me encontré con una grieta de aproximadamente 1.20 metros, de esas que me hacen saltar los ojos hasta las profundidades de la tierra. Yo no tenía cuerda y mi "nuevo" compañero tampoco. Y me encontraba allí, a un lado de esa grieta sin saber si debía saltar o no, a veces imaginándome qué podría pasar si no llegaba a sostenerme bien del otro borde. No era por ser pesimista, pero esos son los riesgos que hay que analizar. Aún con cuerda a veces me cuesta pasar grietas, lo acepto.
    Una decisión a la ligera puede ser la diferencia entre pasar al otro lado de la grieta, o pasar a la otra vida -si queremos ser trágicamente realistas-.  Alcides me seguía diciendo que saltara porque íbamos a subir sin encordarnos, pero yo me negué rotundamente y le repetí: Yo NO paso esa grieta sin una cuerda.  Es ahí, en esos momentos cuando empiezan a aparecer en la cabeza todas esas advertencias de la gente y frases de los libros. Todo ese background no es en vano, no es tiempo perdido. Es eso lo que en ese momento me recuerda que debo pensar y actuar con prudencia, analizar los riesgos, seguir mi instinto (el de supervivencia), pensar en las consecuencias de cada acto, mirar dónde pongo el pie, pisar firme, no dejar nada al azar. Afortunadamente en este caso ganó mi firmeza de decisión y espíritu de supervivencia una vez más.
     
    Entonces él se devolvió hacia la "pala" chica. La verdad es que no supe qué pasó unos metros más abajo.. yo ya no alcanzaba a ver, pero lo único que sé es que Alcides llegó con una cuerda y me encordó para pasar la grieta. Sin embargo haciendo cuentas, Hugo Albert era el único que llevaba cuerda, por lo cual deduzco que la que traía Alcides era la de él. Y no supe si se la pidió a Hugo Albert, o si Hugo Albert se la ofreció, y tampoco me he querido enterar, -lo cual no sé si eso sea lo mismo que pecar por omisión-. Solo espero que mi "capricho" por encordarme no haya hecho que un "alguien", le haya pedido la cuerda a otro "alguien" y ese último haya aceptado -estando de acuerdo o no-, sacrificando así su ascenso -que aunque lento podría igualmente haber sido satisfactorio-, o peor aún, arriesgando su vida.
     
    Este es un interrogante que siempre me quedará, y solo espero no haber sido causante o cómplice de esta situación. Lo único que sé es que finalmente yo seguí hacia la cumbre, encordada ahora a otra persona con una cuerda que no era mía, ni de él.
    Lo extraño es que aún teniendo la cuerda, mi compañero no tenía intención de llevarme encordada, lo que hubiera hecho aún más riesgosa la pasada de las grietas o de las rimayas en las que siempre nado.  
     
    Seguimos subiendo, muy rápidamente. Alcides iba literalmente "corriendo", y yo trataba de seguirle los pasos. Cada vez nos acercábamos más a la "pala grande", (que son los últimos 250 metros -que parecen 500- antes de la cumbre, con una inclinación de aprox 60 grados), y también a las cordadas que habían empezado su escalada desde el campo alto a las 2 am. Ellos habían dado una vuelta por detrás de la rimaya, lo que hacía el inicio de la "Pala" un poco más suave, porque la tomarían en diagonal, sin embargo había una huella que cortaba camino llegando directamente a la pala sin esquivar la rimaya, y por ahí nos fuimos.
     
    Seguir o parar?
    A lo lejos en el cielo veíamos el cúmulo de nubes que se acercaba (el mismo que veíamos en plena madrugada con rayos y truenos- el de la princesa de shrek-) y con ellos, la tormenta nos amenazaba.
    Antes de empezar a subir la pared, volteé a mirar una y otra vez esas nubes.. y le dije a  Alcides:
    - "Será que subimos, o nos devolvemos aquí"?  La pregunta surgía porque estando ahí, podría empezar a bajar rápidamente. Pero si nos "metíamos" en la pala, ahí ya no iba a ser tan fácil... podíamos estarnos metiendo en problemas..
    Sin embargo la verdad es que estando ahí, la cumbre se siente  tan cerca.. yo me estaba sientiendo muy bien de físico, y aunque faltaba lo más exigente para el cuerpo, sentía que podría hacerlo, y rápido. Las demás cordadas habían demorado mucho, pero al ritmo que íbamos sabíamos que lo podíamos lograr.  Otra de las cosas que me preocupaba era el estado de la nieve. Los dos días anteriores habían caído aproximadamente 30 cms de nieve abajo, en el refugio, por lo cual aquí arriba debían haber sido como 50 y eso hacía aún más riesgosa la subida de la pala, pues en cada paso se desmoronaba el piso bajo los pies, y más que escalar, la subida se  convertía en un intento por "nadar" en la nieve. Sin embargo en Perú había estado en montañas con condiciones similares, y decidí seguir.
    - Igual no tuve tiempo de pensarlo mucho.. la respuesta de Alcides fue solo un gesto con la cabeza que yo interpreté como "pa'rriba.. y rápido". Alcides avanzaba tan rápido que me llegaba a jalar. Pasamos por la rimaya donde las piernas se hundían hasta más arriba de las rodillas, y empezamos el ascenso, que cada vez se hacía más pausado. Subía un paso, me resbalaba dos y descansaba tres.
     
    Así seguí subiendo, sin poder tomar muchas fotos, ya que dependía a veces del puro equilibrio, y en unos casos del ventiúnico piolet que llevaba. (Por cierto, para la próxima recomiendo llevar dos piolets, no porque haya una escalada de hielo super técnica, pero sí porque facilita mucho la progresión.. con esa nieve y con esa inclinación, el bastón no era mi mejor compañero). Periódicamente tomábamos pequeños descansos, pues las paredes exigen mucho "cardio" y también muchos "gemelos", los cuales en paredes anteriores habían pasado desapercibidos, pero esta vez sí los estaba empezando a sentir. Ahí también me acordaba una y otra vez de Carlos y Juanjo, y de todas las prácticas hechas en el curso.
     
    Y bueno, finalmente alcanzando y pasando a algunas cordadas que habían salido desde el campo alto, llegamos a la cumbre, teniendo que ver cómo en los últimos metros de la "Pala" grande mi amigo Jean Louis sufría los estragos de las alturas, no solo las del Huayna sino también las del Avión. Eso de pertenecer a la tripulación de Air France no deja mucho tiempo para el gimnasio -el lo reconocía-.  Lo bueno es que tarde o temprano, llegó a la cumbre.
     
    Las mujeres de la cumbre
    Ya en los últimos metros, aproximadamente a las 8am me encontré con una gran sorpresa: Yo no era la única mujer en la cumbre, ni la primera (cosa que al final ni me importaba.. creo que estamos en igualdad de condiciones que los hombres y por eso no debe ser algo "diferenciable"). Era DOMI allá arriba! si, la misma que había salido del refugio una hora y media antes que yo, y quien yo pensaba que iba solamente hasta el campo alto, estaba en la cumbre !!! No podía creerlo. Era una escena que merecía foto, video, cámara, hasta una medalla !! Más aún porque cuando la ví arriba, estaba en falda y saco de lana, con sus largas trenzas al aire.  Eso fue un hecho que me emocionó mucho en esta cumbre  y creo que a todos los otros 20 que tuvimos la sorpresa de verla y que por cierto estaban asentados a lo largo de toda la arista, sin dar paso para ver lo que había al otro lado de la montaña. Eso sí, había italianos, checos, franceses, Bolivianos y una Colombiana unidos por una arista. Eso es lo lindo de las montañas, no son de nadie, solo pertenecen a los Dioses de las alturas, quienes por un rato nos dan el privilegio de disfrutar de su grandeza sin importar quienes somos ni de dónde venimos.
     
    Fotos.. esta vez solo tres. Un par de videos, y a bajar. La sensación de esta cumbre fue muy diferente a las otras en las que había estado. Estaba tensa, nerviosa. Quería irme de ahí lo antes posible. Sabía que las condiciones del clima no estaban buenas. Una tormenta estaba acercándose y las nubes ya estaban llegando. Se nota en mi voz, en mi cara. Solo hay dos fotos con un fondo que ni tuve tiempo de cuadrar, y un video en el que por primera vez hablo duro y rápido. Me hubiera gustado tener la tranquilidad y el tiempo para moverme 5 pasos hacia la izquierda (hacia el sur) y haber tenido una mejor vista del paisaje y de paso lograr una buena foto .. pero el afán y la angustia era tanta, que aún siendo la última en llegar a la cumbre, fui la primera en bajar. Eso sí, me sorprendí al ver a las otras 15 personas tan tranquilas sentadas en la cumbre sin ninguna intención de bajarse de ahí.
     
    Y como era de esperarse, la bajada no era tan fácil.. La nieve suelta no dejaba a los piolets ni a los crampones clavarse en la nieve. Bajamos desescalando, y en agunos pedazos casi que "gateando". De arriba nos caían constantemente "pebbles" de nieve y hielo de los que empezaron a bajar después (y por lo tanto por encima) de nosotros. Algunos bajaron rapelando y asegurando con estacas.. No supe si nuestra técnica fué la más segura, pero según lo que aprendimos en el curso, todo depende. En este caso esa técnica era la más rápida y en esas circunstancias, eso pesaba más.  Sin embargo parece que a veces a mi compañero se lo olvidaba - o por el afán no aplicaba- otra cosa importante que aprendimos en el curso, pues cada rato tenía que pedirle que me diera tensión. A veces me dejaba la cuerda muy suelta y así podíamos salir volando los dos. De hecho, en una de esas me fuí de cabeza por enredarme con los crampones y quedé con nieve hasta en las orejas... menos mal ahí sí me estaba teniendo. Tuve mucha oportunidad de practicar las técnicas de "descenso" y definitivamente eso ayuda. Es cierto eso de que "El que no sabe es como el que no ve", y "el que nada sabe, nada teme". Finalmente, después de casi 300 metros de sufrimiento que parecían interminables y con un poco de angustia, llegamos a "tierra firme".. firme?
     
    El "peso" de la cuerda
    Seguimos bajando y me crucé con Hugo quien subía, eso sí, no en su mejor "mood. Sin entender muy bien lo que pasaba, seguí.  Después de pasar hacia abajo por la cuerda fija de la "Pala chica" , Alcides me desencordó y arrancó a caminar. Desde ahí no lo volví a ver hasta llegar al refugio.
    Entonces, mientras caminaba sola por el glaciar oí que Hugo me llamó desde arriba y me dijo que lo esperara. Se había devuelto ya hasta la pala chica y estsaba bajando. Se acercó, y como yo no tenía cuerda, unió dos anillos de cinta, me unió a su mosquetón y me lo pasó para unirme al otro extremo. Así nos fuimos caminando hasta que me mandó a unirme a otra cordada - la de Domi, Lorenzo y un Checo-, pues el quería quedarse un rato solo para ver si le bajaba la "neura".
     
    Haciendo un paréntesis "(" después de todo esto me quedó una duda, y me dió por preguntarle a Carlos sobre el delicado tema de la cuerda. No entendía cómo debía funcionar esa "separación" de bienes.. uno lleva la cuerda para uno, para dos, para tres? A quién le pertenece? Qué pasa si uno tiene que devolverse.. y el/los otros quieren seguir? en ese caso quién se lleva la cuerda?  .. Los que suben la necesitan, pero los que bajan también..
    Y la respuesta fue más sencilla de lo que pensaba: "suben todos, o bajan todos". Así de claro y contundente. No había que complicarse con divisiones o multiplicaciones, sumas o restas. Ahí no había que preguntarse si era justo o no. La respuesta clara, justa y correcta en esas condiciones, era una sola.  Bueno, a menos que hubiera otro tipo de soluciones alternas como otras cordadas, etc. De lo contrario, todo estaba dicho... Cosas que se aprenden, algunas veces, después de que ocurren, pero eso sí, la montaña y el camino y las personas no dejan de darnos lecciones de vida. ")"
     
    A Celebrar (?)
    Volviendo al tema, llegamos a la "La lata de sardinas" como la llama Hugo, (el refugio alto) y ahí me encontré con todos los que no habían subido, o se habían devuelto, o ya habían bajado. Y ahí empezó a salir el tema de lo rápidoque había subido a la cumbre y empezaron a felicitarme. En realidad no lo había pensado mucho, pero 6 horas sí fue un buen tiempo para haber salido directamente del refugio base. De hecho llegué al mismo tiempo con los que salieron a la misma hora que yo, pero desde el campamento que queda 3 horas más arriba.
     
    Creo que podía ser un motivo de celebración, sin embargo por las inquietudes que me dejaron las circunstancias allá arriba, creo que esa felicidad se opacó un poco. Eso sí, no dejo de alegrarme una y otra vez por sentir que cada vez estoy más fuerte, por saber que ha valido la pena el esfuerzo, la disciplina, la constancia y la dedicación. Por saber que tuve la oportunidad de conocer otra montaña más, con las pruebas que ello supone. Y esta vez no sé si las superé como debía, pero bueno, ojalá esta vez la respuesta también sea "depende".
     
    Me comí un pan con mermelada y un mate, pues desde la 2 am hasta las 11 que llegué al refugio alto- solo me había comido una barra de cereal. Eso me hizo volver las fuerzas, y por varias razones y motivos solo esperaba ansiosa llegar al refugio base.
    Bajamos en medio de una nevada que afortunadamente esperó a que saliéramos del glaciar para ponerse a trabajar, y en medio de cuestionamientos, vueltas a varios asuntos, preguntas, y no muchas respuestas, llegamos con Hugo al refugio.
     
    Allá tuve un cálido y acogedor recibimiento que calmó el frío ayudado de un rico té en leche -que ahora es mi bebida favorita-.
     
    "Aquí termina el sufrimiento", decía Hugo al salir de la morrena...  A lo que solo pude responder:
    "Aquí termina? o aquí empieza?"... Empacamos y rápidamente nos fuimos a "La Paz". 
     
    October 07

    Bruno

     
    Estos paisajes andinos están muy lindos pero ya me hacía falta ver y escribir sobre alguien más "familiar"... y como a mi familia muchos ya la conocen (ver fotos guardadas en mi cámara o álbumes en la página), y como he hablado tanto de Bruno que ya medio planeta sabe de él, (estoy exagerando) , hacía falta presentarlo oficialmente.  Además tengo que aprovechar estos días de descanso obligado. Ésta enfermedad está amañada conmigo y no me quiere dejar volver a las montañas todavía.. al parecer quiere que me quede escribiendo por un buen tiempo más.
    A continuación mi incondicional, noble, inteligente y fiel amigo, acompañado de mi adorada madre (ver fotos), la culpable de que esté tan consentido.
     
    A sus 10 años, (Bruno, no mi mamá) aún tiene inclinación por los deportes, los cuales preacticó desde muy pequeño. Empezó con la equitación, y aunque varias veces fue arrollado por secciones (serie de binomios -jinete y caballo- galopando en fila) por tratar de evitar que me alejara, el hobbie le duró muchos años hasta que se volvió experto en equivar patas, patadas y coletazos pordoquier. 
    También se volvió experto en dejar "huellas" en alguna esquina del tradicional "Suralá" (perdonarán los Gamboa) o del exclusivo "Rincón Ecuestre" (mil disculpas, Monito -Manuel G. Torres-) sin olvidar que de encontrar algún pequeño "charco" o barrial, lo utilizaría como el sello perfecto para firmar autógrafos en cualquier camisa o breeche, que entre más blanco, mejor.. y casi siempre, un día de concurso. Aunque peor aún eran sus rastros en la finísima puerta de la casa E7 de Sindamanoy.. (otro de sus sitios favoritos), pidiendo que lo dejaran entrar, aún estando afuera en un jardín grande y verde (en el que también causó estragos). Quién lo entiende?. -Rodolfo, Judith: mil disculpas.. espero que se hayan podido tapar los rasguños..o que no se noten mucho. =)
     
    Bueno, en realidad esa afición de dejar toda clase de huellas venía desde su infancia, cuando salía al jardín de la terraza recién arreglado y al parecer la decoración no había sido de todo su agrado, entonces le ponía su toque personal vaciando la tierra (negra) en el piso, desenterrando las matas, y luego entrando muy tranquilo al apartamento a caminar por la alfombra color "hueso".
     
    Bruno también servía de escolta de mi papá en las cabalgatas por las hermosas trochas Cundinamarquesas, en las cuales conoció grandes amigos, pero también grandes enemigos.. y no salió muy lien librado.. unos perros envidiosos le dejaron la cara como un balón y una cicatriz forever. En estas travesías lo acompañaba también el inseparable "Copo", nuestro French poodle blanco que con 25 kilos menos que Bruno (y 25 cms menos también) pero con 10 años más, tenía el poder absoluto en la casa y fuera de ella. (Sobre "Copo" -q.e.p.d- también puedo escribir un libro entero.. y creo que mis viejos amigos también).
     
    Paralelamente, Bruno practicaba el trekking por el Valle de Ubaté (sitio muy recomendado para conocer) acompañando a mi papá en sus paseos por la montaña y por el río.. la dicha le duró como diez gallinas y tres ovejas.. (después supe que por eso se llama "Pastor"). Desde las primeras que correteó y mordió, nunca más lo dejaron acercarse. Ahí entraría en letargo su carrera como cazador.
     
    Luego, debido a que le prohibieron toda clase de salidas, se empezó a dedicar al ciclomontañismo, el cual le (nos / les) costó muchas "correteadas" y riñas con otros perros en varias calles y carreteras de Colombia.. digo "les" porque eran mis amigos quienes tenían que enfrentarlos mientras yo me tapaba los ojos y gritaba... (jeje, lo bueno de ser la única mujer del grupo). Aunque cuando ibamos solos (Bruno y yo) también sobrevivimos, así que no crean que no puedo defenderme.
     
    Pero definitivamente me deja un recuerdo imborrable en mi carrera ciclomontañística, especialmente por la fisura de costilla que me quedó al chocar de forma exactamente perpendicular contra un Fila Brasilero que le dió por atravesarse justo cuando yo pasaba en mi bicicleta por la mitad de los dos (Bruno y el Fila), tratando de evitar que se encontraran, y que se le lanzara (el Fila a Bruno.. -bueno, o viceversa-) porque estoy segura que le hubiera encajado la mandíbula (Bruno al Fila.. ehh, mentiras.. viceversa). Y aún así  seguimos pedaleando durante 25 Km (Bruno y yo), por una razón que todavía desconozco, pues minutos antes estaba privada en el piso  con dos costillas hundidas y viendo el túnel con la luz blanca al fondo (les suena?), mientras Bruno extrañado, me olía como preguntándose qué habría pasado. Lo que el no sabía es que lo había acabado de librar de una muerte segura.  Me dá mucha risa cada vez que me acuerdo,  pero más me da "Oso" (pena -en colombiano-/verguenza -en español-) con mis amigos Camila y Felipe, y sus amigos que por primera nos invitaban vez montar bici, en Nemocón.  No sé qué fue lo que me hizo volverme a subir a la bicicleta, pero creo que fue otra vez gracias a (o por culpa de?) lo aprendido en la equitación (Leer entrada anterior:Pequeño Alpamayo). .. La bicicleta tampoco saldría coriendo sola.
     
    Ahora que recuerdo, algunos Roe-rutas (grupo de amigos que "Roen" rutas ya sea en bici, a pie, en 4x4, bajo el agua o en el aire) también fueron víctimas de (o estuvieron a punto de destortillarse contra el piso por) una que otra atravesada de Bruno... de hecho algunos lo hicieron... pero es que con esa forma de bajar, y a esas velocidades.
      
    Volviendo a al tema, aunque el ciclomontañismo era su deporte favorito y lo que más le causaba ansiedad era ver armar una bici o sacarla  de su sitio, por cuestiones de salud las vueltas de 25 km sobre carretera destapada (ripio en Argentino, camino de tierra en Perú/Bol) en adelante dejaron de ser para él. Sobre todo porque no conocía la palabra "caminar".. ese ritmo de cadencia lenta y rítmica donde se pone solo una pata a la vez, todavía no lo conoce... ni aún con la correa puesta.  Y a pesar de que nunca desfalleció, ese ritmo era demasiado fuerte para sus articulaciones y su corazón.
     
    Entonces empezó a iniciarse en esto de la escalada, en donde se sentía completamente libre y felíz corriendo por la carrilera a lo largo de los lindos y empinados farallones de Suesca hasta que ya no me veía más y le daba por subirse a las rocas como queriendo alcanzarme. Pero creo eso me estresaba más porque me atormentaba pensar que se pudiera llegar a caer, o perder (si lo dejaba suelto y yo tenía que salir por arriba de las rocas) o a ahogar con la correa si lo dejaba amarrado o a agarrarse con otros perros..  o a morder a alguien .. si, morder.. ese era (y es) mi otro stress.  En fin, muchos estresses juntos, así que después de un par de veces decidí que.. la próxima vez... mi mamá debía acompañarnos  =)
     
    Tiempo después retomaría el trekking, cuando hace un año conoció los cerros orientales de Bogotá, en compañía de "Pollux" (cariñosamente llamado "Bollux" por su dueño), el perro de Camilo, que es 5 añós más joven que él (Bruno). Sin embargo Camilo se corrió del plan y pasó un buen tiempo hasta que nos volvió a acompañar.
     
    Algunas veces tuvo la fortuna de clasificar a paseo en Paipa, -otro pedacito del paraíso- haciéndose acreedor a un fin de semana en "Canisuite" , que es como su nombre lo indica, una suite (cinco estrellas) para Caninos, spa, todo incluído..  como un rey.
    Otras veces en Villa de Leyva no fue tan afortunado, pero no se podía quejar.. El paisaje y las caminadas o pedaleadas compensaban el resto. Igual ese es uno de sus lugares favoritos. Casonas campestres con grandes pastos para correr.. de los pocos sitios donde todavía la armonía con la naturaleza no prohibe llevar perros,  precios desde 10 USD... etc.  Y estando de relax también le gustaba ir a Guatavita, a correr hasta la saciedad y a practicar actividades acuáticas. Cabe anotar que con sus 32 kilos de peso desequilibraba cualquier intento por mantener la lancha en pie.
     
    Y últimamente lo ha tenido que tomar con más relax, pues a pesar de que se emociona cada vez que alguien abre el carro o la puerta, ya no puede salir tan seguido. Paseos al parque, o en carro. Me acompaña a todas las carreras donde quiera que sean, y ya casi que es parte del staff de "Synergy". También me acompaña a misa de vez en cuando, sitio en el cual ya está "descomulgado" después de haber mordido (que yo le llamo "olfatear") a una señora en la pierna. Y no era la primera vez.. y no sería la última. De vez en cuando se le alborotan los celos y si alguien se me acerca demasiado, tenga... su mordisco. (estoy hablando de Bruno.. jeje).  No era difìcil darse cuenta: alguna vez intimidó a mis amigos, novios y/o pretendientes... el es la primera prueba a superar.  Aunque la verdad es que en vez de espantar, el muchacho más "levanta".. porque eso sí, cuando voy caminando con Bruno no hay persona que no se voltee a mirar, y la gran mayoría suelen preguntar cómo se llama y cuál es su edad.. (la del perro, por supuesto).
     
    Bueno esto y mucho más es mi fiel amigo Bruno, que durante los últimos 10 años ha sido un partner infaltable y conocedor de muchos de mis acontecimientos familiares, laborales (las trasnochadas), sociales (las trasnochadas), emocionales (unas que otras lloradas), multideportivos, económicos, recreativos, etc, etc etc..  También el mejor ejemplo de leatlad, nobleza, inteligencia y amistad. Podría hablar de él durante días enteros pero ya tengo que colgar. Lástima que no pueda haberlo traído conmigo. Sería muy felíz de estar acá.
     
     
    October 04

    2006/09/20 al 30 Curso de Escalada.. y más.

     
    No hubo que pensarlo mucho. El lunes 18 de septiembre, aún recuperando energías después de una semana intensa en el "Condoriri",  estaba en un almacén de montaña cuando ví el anuncio del curso de Escalada que dictarían instructores de la Federación Española y la Escuela Española de Alta montaña por el convenio con el Club Andino Boliviano. En ese momento me quedó la idea dando vueltas en la cabeza.
     
    Dos días después estaba en tienda de Bicis averiguando por un viaje a "Coroico" ("The death road -el camino de la muerte-: 5 horas, 63 Km de descenso - De 4600 a 1600 msnm aterrizando en las Yungas Bolivianas (tierra caliente)- que es como ir de la Sierra del "Cocuy" a los llanos orientales de Colombia, pero frondosos como la selva amazónica) y otra vez ví el anuncio. Creo que era una señal.. todavía no era hora de descansar. Anoté la dirección del Club Andino y fui a preguntar. Al fin y al cabo a eso vine y a eso quería dedicarme estos meses. A aprender... y qué mejor que esto.
     
    Ese mismo día se iba Christian (uno de mis amigos Peruano) para Cuzco y el no podía "capar" (*)  Mongo´s para su despedida (*capar= término que se utiliza en "colombiano" para "faltar" ej: "capar clase") . Me terminaron convenciendo y allá estuvimos otra vez, con un grupo de brasileros más alegres y rumberos que Chri..  eso es escaso. A las 2:30 am nos fueron sacando del sitio y duramos como una hora buscando un sitio donde "seguirla", hasta que acabamos a las 4am en algo parecido a una panadería, el único sitio abierto a esa hora en el Centro de La Paz".  Con eso acabaría otra vez todo festejo y volvería a mi ritmo de vida "normal". (normal ?)
     
    Al día siguiente fui al Club Andino a inscribirme, con la buena noticia de que le habían bajado el precio al curso, y quedaba aún más barato. Ese mismo día tuvimos una reunión con los dirigentes del Club Andino, los demás alumnos y conocimos a los Instructores - Juan Goyanes y Carlos Carracedo- quienes habían llegado ese mismo día de España a las alturas de La Paz . 
     
    El curso empezaba el 20 de Septiembre. Alisté todo, hice el checkout en el Hotel, mandé las últimas fotos al concurso de Tatoo (en el cual una quedó finalista: www.tatoo.ws) y salí corriendo -bueno, en taxi- con mi mochila para el Club. Si en Colombia hay 15 minutos de tiempo normal de espera para la llegada a una cita, aquí son como 3 horas. Así que estuve hasta medio día esperando a que llegara toda la gente. Revisamos equipo y nos llevaron a almorzar a un restaurante que parecía querer asegurarse que lo recordara para siempre: "La Llave".
     
    La Comida
    Sobre la comida en Perú y Bolivia puedo decir que lo único "típico" que he probado es el mate de coca. Desde antes sabía que la comida era uno de los males que atormentan a los viajeros. Entonces estaba siguiendo todas las recomendaciones: "No tomar agua, jugos, ensaladas, ni cosas crudas.. " Alguien me había dicho una vez que tampoco frutas, aunque eso sí es difícil para mí.
    Lo bueno es que no soy complicada para la comida.. con Cereal y mi Herbalife, y con mi variedad de recetas especiales con atún, puedo vivir perfectamente bien alimentada. Por eso en Perú solo hubo un día que tuve maluquera y fue porque me antojé de un Café Frío (extraño el "Nevado del Quindío" de Café y Crêppes y el granizado de OMA) y un jugo de banano en leche (que allá es super común y rico); alguno de los dos me sentó mal. Cuando estoy sola no hay problema porque hago mercado y como cosas que no hacen daño, pero a veces al estar con más gente toca comer "por fuera" y ahí es donde uno se arriesga a enfermarse.
     
    Esta vez, en el almuerzo con los del Club Andino se me ocurrió pedir "Guiso de Cordero". Todos habían pedido ese plato menos los Españoles (que inteligentemente pidieron carne asada) Y dije. bueno, si todos pidieron eso debe ser bueno. Pregunté si era muy pesado y me dijeron que por comerlo una vez no pasaría nada.  Claro, en ese momento yo no sabía, pero ya me quedó claro. Pasé una de las peores noches de mi vida.
     
    Una larga noche
    Lo peor es que la maluquera fue a 5.300 metros de altura, en "Chacaltaya", una ex-pista de ski y sitio turístico para los que quieren conocer la nieve llegando en carro hasta el glaciar. Para los "Paceños" (oriundos de La Paz)  no debe ser mucho problema, pues en un congelador a 3.800 metros de altura es imposible no permanecer aclimatado. Pero aún para mí, que llevaba un mes y medio en las alturas, era duro. Un frío y viento casi insoportable. El corazón golpeaba tan duro que hacía doler el pecho. Todo esto, aún dentro del refugio.. aún con la chimenea prendida. Era tan fuerte el viento que hasta el fuego de la chimenea se quería meter al salón y obviamente el humo nos sacaba corriendo.
    No quiero ni acordarme de las muchas veces que tuve que salir del Refugio en la noche a "devolver" hasta el primer desayuno en los baños de afuera (porque ni agua había adentro) a "menos muchos" grados de temperatura y bajo un viento que no paraba. Yo sé que no suena muy agradable, pero la pasé tan mal que no podía omitirlo en mi historia. Eso, sin contar que estaba durmiendo en un colchón en el "Solario" del refugio, un lugar que supuestamente debía ser más caliente porque le entraba toda la luz del día. Con lo que no contábamos era que había un hueco del tamaño de un balón de fútbol en toda la esquina izquierda del techo por donde entraba todo el chiflón de viento helado que no dejaba de soplar y que se apoderaba de mis huesos. Al final tuve que acomodarme en un sillón de madera, al lado de la puerta del refugio, que era casi lo mismo.
     
    La recuperación
    Afortunadamente (o desafortunadamente?) no fui la única. Juan y Carlos (Los profes españoles) venían de estar a 1000 metros sobre el nivel del mar. Al otro día aterrizaron en La Paz (3.800) y en pocas horas ya estaban en semejantes alturas, por lo que obviamente el soroche era absoluto. Después de unas horas tenían (tenían?) que subir a la punta del cerro a conocer el otro glaciar y me dió por acompañarlos... Tres pasos arriba y descansábamos 10. Cada metro, un dolor de cabeza.
     
    En esos procesos de aclimatación todo toca hacerlo en cámara lenta. Bajarse del carro, subir las escaleras.. Cualquier movimiento tiene que ser suave y lento.. de lo contrario el corazón y los pulmones empiezan a protestar.  Lo lindo de ese día (para no sonar tan negativos) fue: 1) el atardecer, que estuvo a punto de no quedar registrado por que el solo hecho de  sacar las manos y la cámara ya era doloroso: los dedos no respondían y nisiquiera la cámara quería abrir el obturador. Y 2) la solidaridad de Juanjo al sentarse al lado mío 2 minutos para acompañarme en mi maluquera. De resto nada de ese día lo quisiera volver a repetir.
     
    Entré y salí del refugio durante toda la noche y la madrugada, hasta que aprox a las 6:30am mi estómago me dejó en paz por un momento y el escalofrío se vió obligado a soltarme con la llegada de los rayos del sol. Por cierto, la espectacular vista del solario al despertar hubiera quedado registrada en mi cámara, de no haber estado yo en ese estado, pero ni fuerzas tenía para eso. La "pared" del frente era una montaña y el cuadro de la derecha, la salida del sol.
     Entre revoloteos y retorcijones logré cerrar los ojos hasta las 8:30am, hora en que ya tenía que estar lista, y en que supuestamente
    llegaría la otra parte del grupo. Me alisté rápidamente y desde ahí el "mate de coca" fue lo que me mantuvo en pie, pues no pude comer nada más.
     
    Sin embargo el otro grupo tardó en llegar, pero me dió tiempo para poderme recuperar.  Lo extraño es que llegaron y directo a almorzar... eso implicaba una demora más.. Y finalmente el curso empezó y nos fuimos al glaciar. Era 21 de Septiembre, cumpleaños de Juan, pero a pesar de las peticiones no hubo torta ni champán. (Quedó pendiente, JuanJo) aunque el mejor regalo estaba por llegar: terminaría el sufrimiento.. cambiaríamos de lugar.
     
    Bueno volviendo otra vez al intento de "prosa", esa tarde y la mañana siguiente empezó el curso... y también empecé a darme cuenta de lo poco que sabía...
     
    El Jardín del "Doctor"
    Afortunadamente el día anterior había llegado llegó Hugo, "El Doctor", y con el la vida. No tendría parabras para describir a Hugo. El se las roba todas. Lo único que sé es que a sus "cuarenta y diez" ha vivido más historias que "Sabina" y el "Che".
     Tan pronto Hugo oyó que yo estaba pidiendo a gritos AGUA (porque no había en el lavamanos, ni en los baños, ni para tomar), y después de que ya habíamos aprovechado la nieve para las prácticas necesarias, decidieron, junto con los Teachers y Juan De Dios (en adelante "Jean De Dieux" -bautizado por JuanJo) que saldríamos al medio día para el Refugio Huayna, inspiración y creación del mismísimo Hugo".
    Y fue como volver a la vida. Nos perdonará Chacaltaya y el Club Andino la intención y esfuerzo, pero un día más ahí hubiera sido fatal. Eso de que los primeros días de aclimatación no se debía comer mucho, y de tomárselo tan en serio, nos iba afectando (especialmente a los Invitados (Juan y Carlos) que ya estaban empezando a perder peso.. y aún a mí que no podía ni probar bocado..)
     
    Entonces con mucha dicha alistamos maletas y nos fuimos a conocer el refugio de Hugo (desde ese momento nuestro) y su hermoso Jardín, en el que la flor más linda la bautizaron "Joven Bramador" y tiene 6.088 metros de altura.. más  conocida como "Huayna Potosí".
    Desde ahí todo cambió. El sitio encantador, la comida rica, variada y abundante, y mucha agua. Todo a nuestra disposición. La vista de lujo, la decoración muy cálida, el ambiente acogedor y lo mejor, el calor de las historias de Hugo que superaba al de la chimenea.
     
    El curso
    Hicimos el curso durante casi 10 días, saliendo temprano y volviendo al final de la tarde. Cada vez me daba más cuenta que había mucho por aprender.  Muchas cosas básicas que a veces no se conocen, o se omiten, o se olvidan. Muchos detalles que se deben tener en cuenta. Se requiere cuidado y lógica. Suavidad para algunas cosas y fuerza para otras, concentración, control, criterio, precisión. Decisión. Estar atento, prevenir, pensar. No hay una respuesta única para las preguntas.. muchas cosas "dependen" de las circunstancias, pues pocas veces una situación es igual a otra.   Todo eso necesita además estar reforzado por la práctica y constancia, pues eso es lo que dá la experiencia y lo que permite reaccionar más rápido ante cualquier situación.
     
    Y más que nunca, es necesario tener la "cabeza" dispuesta y abierta a todo lo nuevo . Tengo que reconocer que a veces me cuesta cambiar la forma de hacer las cosas a las que estoy acostumbrada o con las que me siento cómoda. Sin embargo estaba consciente de eso y por eso creo que lo aproveché al máximo.
     
    Y cada día, después de aprender, íbamos a buscar el mejor puesto para ver el fuego arder. Desde ahí nos empezamos a conocer.. y la confianza empezó a florecer. Con los apodos ya podíamos una banda hacer: Miguel Choque=Michael Jackson, Jean Luois Coullard= Juan Luis Guerra, Shakira -adivinen quién..-
    (se salió la cursi poeta barata otra vez).
     
    Aparte de todo lo que se aprendió en el curso, quedan muchas cosas para recordar: Los campeonatos Mundiales de Cartas (Francia, Checoslovaquia, Bolivia, España, Inglaterra, Colombia -con la menos prodigiosa en este deporte-); el amplio "mundo" de Jean Louis (bautizado Jean François) -conocedor de las costumbres, comida y mejores lugares del mundo; la ansiedad y caballerosidad de Gabriel (solo con los extranjeros), la comida de Domi y Lili, la queridez de Hugo Albert. Las historias de Hugo , los libros de Hugo (los que lee y los que escribirá), la música de Hugo (a todo volumen en su camioneta Toyota -desde Mick Jagger hasta un melancólico jazz, la irreverencia de Sabina y una que otra "Bolivian Band"-); El arte de prender la chimenea que solo Carlos pudo descifrar y la mirada perdida en el fuego por horas enteras. Las filosofadas con JuanJo que obligaban a reflexionar -y a suspirar- y el mp3 que llenaba el espacio haciendo música respirar, desplazando el poco aire que no había en ese lugar.
     
    .. Caramba, escribiendo esto me estoy sintiendo muy mal.. escalofríos, náuseas, rebote por no decir lo demás... Creo que la comida de este país me volvió a "maluquear".. o tal vez es que extraño esos momentos y ese lugar..  o talvez lo que me intoxica es tener que cambiar de realidad.
     
     
    October 02

    2006/09/15 Pequeño Alpamayo - Bolivia

     
    ... Hay que reconocer de después de una experiencia como la del bivouac, hay ciertos vestigios de "duda" o "temor" que quedan medio escondidos y que a ratos afloran queriendo tentar a la voluntad.
    El último día de nuestra estadía en el Condoriri, el séptimo día, el plan era subir al Pequeño Alpamayo.. (que de pequeño no tiene nada). Para eso -y si habíamos aprendido la lección de los días anteriores- había que madrugar más.
    Eso intentamos.. pusimos la alarma  la 1:30  am y esta vez sí la oí. Llamé a Alfredo y Jaime desde mi carpa para despertarlos. Alfredo dijo que veía nubes y eso me desanimó a salir de la bolsa de dormir. Creo que a veces vemos lo que  queremos ver.  Podíamos pensar: está medio despejado, salgamos ya, o: está medio nublado, quedémonos.  Es como ver el vaso medio lleno o medio vacío. Aunque en  la montaña eso sí hace una gran diferencia, pues un mal clima puede ser decisivo para la escalada.  
     
    En este caso la decisión no fue fácil. Reconozco que estuve a punto de quedarme durmiendo calientica entre mi bolsa de dormir. Jaime se levantó y fue a animarme a salir, sin embargo creo que casi gano yo... o la parte de mí que no quería subir. Pasaba el tiempo y no nos decidíamos.. y si nos decidíamos, por lo menos no actuábamos.
    Eran ya casi las 4 am y fue ahí cuando tuve que acordarme de todas esas frases sabias que había leído durante los últimos meses, del "manual del guerrero", del periódico "Triunfadores" y de todas las que me han dicho algunos amigos, y que están grabadas en la mente y en el espíritu.. Esas que nos permiten salir del "estado de comfort" e ir por lo que queremos, y por lo que estamos en el mundo.. Por nuestra leyenda personal.
     
    La pregunta
    Entonces me enfrenté a esa duda.. y me pregunté porqué estaba allí, en ese momento y en ese lugar. Y me dí cuenta que estaba ahí porque yo lo había decidido. Tenía la oportunidad de escalar una hermosa montaña que estaba a solo 6 horas y a una decisión que solo estaba en mis manos.  Esta vez no dependía de nadie más: No tenía que pedirle a nadie permiso ni tiempo para salir de vacaciones: el tiempo era mío. No necesitaba transporte: solo hacían falta mis pies. No tenía que gastar plata en comida, ni en equipo, ni en alquileres.. Ya lo tenía todo ahí. No tenía que buscar compañeros de cordada: estaban a mi lado. No hacía falta aclimatación, ni estado físico: estaba en mi mejor forma.  No tenía excusa.  No había argumentos para presentarle a la vida, cuando me estaba poniendo al frente esa oportunidad de seguir cumpliendo con mi objetivo. Entonces me dí cuenta que lo que me estaba tentando era algo parecido a la "pereza" o de pronto al "miedo".. y solo bastó con darme cuenta de eso, para salir de ahí.  Estaba faltando solo un poco de voluntad y de ganas.
     
    La equitación (y mis maestros) me enseñaron algo muy importante para la vida: Si me caía del caballo, me debía subir otra vez en el mismo momento (si el caballo no salía corriendo). Podía volver con una sensación de "miedo" o "resentimiento" o en el mejor de los casos, "más respeto", pero si aceptaba volver a subir, una vez arriba podía volver a reconciliarme con mi caballo y con la sensación de estar allí. Seguramente había aprendido algo.. No acercar tanto las espuelas, corregir la posición, fortalecer mis piernas, equilibrarme mejor, ser más suave con las manos y más fuerte con la cabeza, tener más feeling.. mejorar mi temperamento, medir mejor la distancia al salto, o en cualquier caso, evitar repetir lo que ocasionó la caída.
     
    La respuesta 
    Y  eso me dió la respuesta... Lo que aprendí durante 14 años de mi vida en la equitación me iba a servir también en las montañas.  Tenía la oportunidad de volverme a subir al caballo (la montaña no saldría corriendo), y la acepté... era cuestión de levantarme. No quería sentir que le había cogido miedo o tal vez resentimiento. La montaña no era culpable de nada.  
     
    Yo sabía que ella iba a estar ahí siempre pero no sabía cuándo podría volver yo a ese lugar. Ese mismo día volvíamos a "La Paz" y sabía que si me iba, sería difícil pensar en regresar, por lo menos en este viaje... así que después de un encuentro cercano con mi interior y con mis antecedentes y antepasados, decidí salir... y a pesar de que ya habían pasado algunas horas (ya eran como las 4 am), nunca es tarde. Aunque eso sí, en la montaña no puedes quedarte pensando por horas.. hay que ser rápido para tomar decisiones. Cada minuto hace una gran diferencia.
     
    Me armé de determinación y salimos otra vez dispuestos y con la cabeza en orden, habiendo botado a la basura los pensamientos que no me dejaban arrancar. Jaime iba de primero, a ritmo de carrera. Tuve que pedirle varias veces que fuera más despacio en el glaciar, pues a ese paso me estaba desgastando mucho, y en la montaña como en cualquier deporte de resistencia, hay que saberse "regular" para poder ser eficiente y resistir hasta el final. Me sentía bien, solo necesitaba menos velocidad..  y más consideración. Pero era entendible, todos queríamos llegar lo antes posible para tener mejores condiciones del clima y de la nieve.
     
    Teníamos algunas diferencias con Alfredo en cuanto a los "tips básicos" de supervivencia, ya que en mi opinión cada uno debe llevar su comida y comer cuando quiera.. todos tenemos necesidades diferentes. Por eso yo llevaba unas barras de cereal entre mi bolsillo, para en cualquier momento poder recuperar energías. De vez en cuando pedía que paráramos para comerme una, cosa que a Alfredo no le agradaba mucho y eso tensionaba un poco el ambiente.
    El era de la opinión de que solo una persona debía llevar la comida, y que debíamos parar todos a comer al mismo tiempo. Eso funciona en el mejor de los casos.. pero en ese modelo se parte de la base de que no se puede separar el grupo en ningún momento, no se puede rodar por la pendiente la mochila que lleva la comida (a veces pasa)... ni tampoco el que la lleva (también pasa).
     
    Subimos a la cumbre del Tarija -paso obligado en la ruta- esta vez por la "normal", y estábamos en la cumbre a las 7:30 am, con un amanecer espectacular y frente a un sol que dibujaba la silueta del Pequeño Alpamayo en toda su dimensión. De ahí teníamos que bajar aprox. 50 metros de roca suelta hasta alcanzar el otro glaciar que nos dejaría en la arista que llega la cumbre. Subimos un par de metros por la arista mientras la Pared sur-este llamaba a gritos a Jaime. Y ese era uno de esos momentos en que las decisiones pueden cambiar el rumbo de la escalada, e inclusive, de la vida. Jaime decidió que subiría por la pared, y se iría solo.
     
    La Pared
    En ese momento solo pude decirle que hiciera lo que fuera más prudente y conveniente no solo para él sino para todos... Eso significaba que si le pasaba alguna cosa (una caída por ejemplo), no estaría en problemas solo él sino también nosotros.  Pero igual cualquier cosa que se hubiera dicho estaba de más.  El tenía mucha experiencia y eso lo sabíamos. La decisión ya estaba tomada.
     
    Entonces Alfredo me encordó para seguir subiendo por la ruta normal, mientras Jaime se quitaba la mochila y cogía sus dos piolets para hacer el traverso hasta la base de la ruta que 350 metros más arriba lo dejaría directamente en la cumbre.
    En ese momento no pensé si Alfredo también quería subir por la pared; ahora creo que sí, pero decidió subir por la ruta normal conmigo. Ahora creo que sacrificó el placer de escalar esa pared, por llevarme hasta arriba. También hubiéramos podido subir los tres por la pared, pero no era conveniente. Esa subida tenía que hacerse muy rápido y al "ensamble" (todos avanzando al tiempo), y conmigo en la cordada seguramente eso no iba a poder ser... todavía me falta práctica para eso.  Así que con un poco de "temor" veíamos a Jaime alejarse en el traverso de la pared hasta que se ocultó detrás de un filo que solo dejaba oir el sonido continuo de sus piolets y crampones clavándose en la nieve y sosteniendo su pasos.
     
    Seguimos con Alfredo por la Arista, y después de menos de media hora, vimos a Jaime en la cumbre haciendo señales de "victoria". Nos volvió el "alma" al cuerpo: A Alfredo, porque escalar con su hermano le causa una sensación de algo parecido a la angustia, pues en caso de que les pase algo a los dos, sería doblemente duro para su familia. Y a mí , porque si algo sucediera en ese momento (no quería ni pensarlo), además de lo duro de la situación, sería yo quien tendría que actuar.. y avisar.
     
    La Cumbre
    Seguimos con Alfredo subiendo por el filo de la arista por una parte de nieve suelta y otra de hielo que de vez en cuando sonaba como si se estuviera fracturando.. ahí es cuando toca a cudir a la frase de mi viejo amigo del colegio Hernán Lezaca: "yo no oigo, soy de palo, tengo orejas de pescado"..  Mentiras..en la montaña no se puede hacer caso omiso de nada.. era una señal del terreno y había que ponerle atención. Pero bueno, Alfredo ya había subido y me estaba asegurando.. además el terreno estaba a nuestro favor, pues no había abismos a ese lado.
    Así que terminamos de subir la útlima "pala" (pared) de la ruta normal por la arista, y llegamos a la cumbre. Abrazo y las felicitaciones más sinceras para Jaime por la pared, toda suya. El cielo estaba despejado aún y teníamos 360 grados de paisaje . La cordillera real y sus alrededores en toda su dimensión . Fotos al Condoriri, al Huayna, las lagunas, el campamento y a todo lo que se moviera y lo que no.
     
    Tensa Calma
    Empezamos el descenso cuanto antes, pues las nubes ya estaban subiendo. Fueron momentos de tensión...empezaba el afán por llegar: no queríamos otro bivouac. Alfredo me pasó un nudo para encordarme. Muy obediente me uní al nudo, y al mismo tiempo comenté que para volver a atravesar los 50 metros de roca (esta vez en subida), me parecía más conveniente que en vez de un nudo fijo me pusiera un dos "prusiks" a la cuerda (nudos móviles autobloqueantes que se hacen con cordinos) con la idea de darle más movilidad a él de forma que pudiera llegar tranquilamente hasta un sitio cómodo y darle la cuerda que fuera necesaria, para que después nos asegurara.
     Y todavía no sé si fue que opiné de más.. o si Alfredo reaccionó de más. Ya no importa. Pero después siguió un episodio de tensión en el que me dijo que si quería escalar con ellos, tendría que escalar a su manera... Lo extraño es que, de hecho lo estaba haciendo..  nunca me solté el nudo que me dió, ni dije que no me iba a encordar; estaba siguiendo sus instrucciones al pie de la letra, y eso era lo que había hecho en las cuatro montañas que habíamos hecho juntos. Creo que solo con una explicación de las razones por las cuales era más conveniente el nudo, se hubiera evitado, aclarado y resuelto todo. De hecho así lo hizo Jaime y entendí. Pero un poco desconcertada ví cómo Alfredo bajaba sin mencionar palabra, y al final salió corriendo, como "escapando" de la situación. Bajó primero del glaciar, alistó su carpa y salió primero del "campo base" hacia el carro..
     
    Solo que no contaba con que, por instrucciones suyas, -y en contra de los tips de supervivencia básica-, la "comida" la llevaba yo.. así que tuvo que aguantarse hasta las 4pm entre el taxi esperando a que yo llegara, para poder almorzar.
    Aprendí mucho, mucho de ellos, de la forma de escalar, y de no cerrarme a aprender nuevas cosas de quienes tienen el conocimiento y mucha experiencia, así sean diferentes a las que otros me han enseñado. También aprendí que a veces es mejor callarse y no opinar tanto en momentos de tensión. También que hablando se pueden evitar y/o solucionar más rápido las cosas. Pero lo que más me dí cuenta es que todavía tengo muuuucho por aprender... Y bueno, así como aprendí mucho, también espero que mis tips de supervivencia y nutrición hayan podido servirle a alguien.
     
    Llegamos a la Paz, todavía con un malestar en el ambiente.. yo quería acabar con los rastros de tensión que aún se se sentían, pero no veía el momento adecuado para aplicar eso que llaman "nobleza" y hablar para calmar la situación.  Era viernes por la noche y ese día querían salir a bailar a Mongo's (por variar), pero yo no estaba de ánimo, y sí muy cansada por la escalada de ese día.
    Pasaron dos días hasta que pude hablar con Alfred para intentar volver a la camaradería inicial.. ya no me decía la "chivolita" , ni su "amiguita".. algún círculo seguía sin cerrarse dentro de él, a pesar de que yo trataba de tener una actitud abierta y tranquila, habiendo pedido las respectivas disculpas por si algo le molestó y olvidando lo que pasó sin resentimientos ni rencores. Para mí esas cosas se pueden solucionan fácilmente si hay intención. Y bueno, finalmente tal vez tomó algún tiempo, pero creo que quedó superado.
     
    Ya después estaban haciendo sus planes para la próxima montaña, con Christian (Chri), otro amigo Peruano que nos hizo alegrar mucho el paseo. Tenían planeado subir el Huayna Potosí por la Ruta Francesa, una pared de aprox 350 mts muy linda y limpia.. Ahí ya no encajaba yo entre sus planes, y yo lo sabía. Después pensaron en el Illimani pero el clima no estaba ayudando mucho.
    Entonces estaba buscando nuevamente un plan para mis próximos días, cuando la vida me presentó otra gran oportunidad en el momento justo, como mandada especialmente del cielo para mí. Era un curso de escalada que dictaban instructores la Federación Española y la Escuela Española de Alta montaña, por un convenio que tienen con el Club Andino Boliviano. No tuve que pensarlo mucho y me inscribí.
     
    Me despedí de mis amigos.. y para agradecerles por todo, y para ayudar a pasar el sabor amargo del "robo" del ipod de Jaime en el Hotel Torino, fuimos a comer "The Pot", un restaurante colonial con una comida rica, un escenario tranquilizante y una decoración y delicada, al ritmo de una música que tengo que conseguir: Punto Nazca. Instrumental, un ritmo del ecuador llamado Sanjuanito, con instrumentos de viento andinos y fusiones que llegan a los sentidos.
     
    Aquí empezaba otra etapa en Bolivia, en las montañas y en mi vida.
     
    September 18

    2006/09/12 Siempre hay una primera vez (II) El Bivouac- Bolivia

    Martes, 12 de Sept
    Esta vez sí nos logramos levantar. Salimos a las 5:20 am hacia la pared, a las 6 am llegamos al borde del glaciar y a las 7:30 estábamos listos para empezar a escalar por la roca. Jaime punteaba y nos aseguraba pues estábamos pasando por una cascada de puro "verglass" (Capa de hielo muy delgada que se forma sobre las rocas, y tan resbalosa como un jabón). Yo subía fácilmente y así llegamos a la pared de hielo a las 10:30 am. Subimos por aprox 200 metros de pendiente super vertical, aunque en lugar de llegar directo a la cumbre, nos desviamos un poco a la derecha para llegar a una repisa en la arista que estaba más cerca, pues el tiempo estaba empezando a desmejorar y se hacía tarde. Ya eran las 2:30 pm.
     
    Esta pared era la más larga y empinada que hacía. Subí a buen ritmo. A ratos se nublaba y mientras tanto yo rezaba al sol para que nos acompañara, al viento y a las nubes para que se mantuvieran alejadas y a la Virgen de las nieves para que nos protegiera en la escalada.
    Ya en la arista faltaban aprox 50 metros para llegar a la cumbre.. Para mí venía siendo obvio que subiríamos hasta allá.. sin embargo cuando empezaron a buscar la bajada, pregunté.. no vamos a ir a la cumbre? y creo que la respuesta no era tan obvia, pues fue algo así como .. cumbre? nooo! cómo se te ocurre!! 
    La verdad es que siempre que subo, mi objetivo es llegar a la cumbre, o sino siento como que no terminé lo empezado. Además desde ningún otro sitio ves ni sientes lo que en la cumbre.  En este caso para ellos el objetivo era solo la pared. Sin embargo, yo quería subir.. y en este caso, especialmente, porque desde allá empezaba la bajada.
     
    Lo inesperado..
    Pero todo se empezó a nublar. Jaime se acercaba un poco hacia el lado norte de las rocas a ver si encontraba la bajada, pero solo parecían paredes muy altas y sin salida.  El libro era muy claro en que la ruta normal llegaba a la cumbre, o por lo menos muy cerca. Y para mí era evidente que desde donde estábamos no la íbamos a encontrar.. yo seguía con la idea de subir, pero definitivamente la idea no tuvo acogida.
     
    Entonces propuse y me acogí a la decisión general de bajar por la arista hacia el lado oriental de la pared que escalamos. Llegamos a un borde que limitaba con la roca, pero de ahí para abajo seguían paredes de hielo que acababan en un lugar que las nubes no dejaban ver. Teníamos algunas fotos de esa cara, sin embargo Jaime y Alfredo no podrían iniciar el descenso sin poder ver cómo proteger y asegurar la bajada.. Así que por algún momento mencionaron la opción de que si no se despejaba, era preferible quedarnos esa noche ahí, en lugar de arriesgarnos a bajar, pues podía ser muy peligroso. "Mucha gente se ha accidentado así" decían.
    Yo solo me acordaba de mi amigo Giova, quien me decía que hay que tratar de exponerse lo menos posible a condiciones adversas como el frío, oscuridad y hay que bajar pronto del glaciar.. Sin embargo ya estando ahí, a esas "alturas" (5 mil y pico), y a esas horas (eran ya casi las 5 pm), era clara y lógica la decisión que tomaron.
     
    Todavía no habíamos almorzado.. Teníamos un sandwich cada uno, maní con uvas pasas y algunos chocolates.  Ahí propuse dejar comida para más tarde. Dos mordiscos al Sandwich y guardé el resto por si acaso (Tip de supervivencia básico).
    Generalmente, por lo aprendido con mis amigos, llevo comida extra, abrigo extra (aunque estuve buscando mantas térmicas en Colombia y no las encontré), agua y botiquín -y eso que debería llevar sleeping bag y aislante-; Y como me dijo Gloria Corredor: Comida para un día más y una persona más; y también llevo parte del kit de supervivencia que me recomendó Camilo C, aunque no lo completé todo. (Llevaba el "pito" que me regaló mi mamá, el espejo para hacer señales de luz, una bolsa caliente que me regalaron Ine y Germán cuando se fueron de Perú y otra que me regaló Brad para calentar los pies - que solo me acordé que las tenía después de regresar al campamento-).
    Los dos días anteriores llevaba una lata de atún adicional, de backup.. y a escondidas, pues Alfredo no estaba muy de acuerdo con llevar más peso porque decía que estábamos cerca al campamento y no sería necesario. Pero preciso este día no la llevé.. y fue ahí donde apareció "murphy".
    Esa madrugada Jaime había preguntado.. Será que llevo mi chaqueta de plumas? Le respondí sin dudarlo: SI, CLARO!! El día anterior Alfredo no la había llevado y había hecho frío y un viento muy fuerte.. (Tip de supervivencia básico) Entonces la llevó.
     
    Esperábamos que se aclarara un poco pero empezó a nevar aún más. Así que propuse que antes de que se fuera la luz, buscáramos un lugar donde resguardarnos. Muy cerca a donde estábamos, ellos encontraron una pequeña "hondonada" que se formó al lado de una pared (debe ser como prima-hermana de una grieta) y de una empezamos a ver la mejor forma de construir un refugio. Ahí ya era clara la decisión.. nos quedaríamos a dormir allí.
     
    El bivouac
    Si, sería mi primer "Bivouac" de verdad.   (Bivouac=  from Low German biwacht, from bi= by + wacht= guard: a usually temporary encampment under little or no shelter).
     
    Empezamos a construir "ladrillos" soltando nieve y poniéndola entre una bolsa plástica, pero después vieron que era más fácil juntarla así no más; empezaron a poner las paredes y el techo y yo rellenaba los huecos por encima. Toda una obra de arquitectura. Yo soltaba la nieve y a ratos tomaba algunas fotos y video -aunque preciso se llenó la memoria- y luego fui a seguir ayudando.
     
    A las 7 pm (aún con algo de luz) terminamos de construir el refugio, y .. ahora teníamos que acomodarnos. Pusimos las "mochilas" debajo para sentarnos y tratamos de "arrejuntarnos" para no sentir tanto frío. Solo una pequeña falla de estructura hizo que a Jaime le "pegara" todo el viento, pues quedó justo al lado de la "puerta" que no existía.  Y por si acaso, dejamos un piolet adentro para poder salir si se nos llegaba a caer el techo encima.. Al fin y al cabo no somos arquitectos.
     
    A ahorrar energías
    Quedamos de poner la alarma cada dos horas para "despertarnos", y ver que no nos fuera a dar hipotermia o algo parecido mientras dormíamos, aunque realmente no fue necesario.. nunca nos pudimos dormir.  La incomodidad, el frío y el estar en la misma posición de "momia indígena" sobre una dura y fría superficie de hielo no creo que le deje conciliar el sueño a nadie. Además Alfredo preguntaba aprox cada media hora qué horas eran... y ovbiamente la respuesta no era muy alentadora.. Son las 8 pm ! Son las 8:30 pm! pero es ahí cuando había que verlo por el lado positivo: cada vez faltaba menos.. esa era mi única frase de aliento, pues hasta había que dejar de hablar para no gastar muchas energías.
     
    Yo no había almorzado, solo había picado man{i con pasas.. y con todo el esfuerzo de ese día, me dió hambre. Alfredo me decía que guardáramos para el día siguiente, y obviamente yo lo iba a hacer.. Pero necesitaba aunque sea otro mordisco de mi sandwich, así que comí un poco y seguí guardando el resto, pues era lo único que quedaba para el otro día porque ellos sí se habían comido todo su sandwich y solo quedaba un chocolate y un poco de maní con uvas pasas. Afortunadamente ese día había desayunado muy bien, y había llevado barras adicionales al "refrigerio" que habíamos comprado entre todos. Ya conozco mi necesidad de calorías y aunque en la ciudad no como tanto, en la montaña me transformo.
     
     Empezó a nevar. Jaime era el que recibía todo el viento de frente, así que le pasé mi chaqueta impermeable para cubrir el "chiflón" que entraba. Yo tuve que poner mis guantes impermeables en la espalda, pues el frío del hielo ya estaba atravesando la chaqueta de plumas y me estaba enfriando. Así pasamos la noche, tratando de conservar la temperatura y protegernos unos a otros. Ya se empezaban a entumir las piernas y a enfriar los dedos de los pies. Jaime tuvo que ponerse de espalda a la puerta y "acurrucarse" hacia nosotros, pues ya no estaba soportando el frío en las piernas .
     
    Mientras tanto yo seguía orando a la Virgen de las Nieves, practicando mis ejercicios de respiración aprendidos en el Yoga para que la energía fluyera por el cuerpo y lo mantuviera caliente. A veces dejaba de respirar y empezaba a temblar, pero tomaba aire profundamente, y ya se sentía en el cuerpo la función vital de los pulmones y del oxígeno.. que de hecho allá arriba, a 5000 msnm no hay mucho.  Alfredo solo decía.. ayy.. se imaginan donde la mamá de Carolina la viera en estas? .. y yo pensaba lo mismo.
     
    Y preciso en ese momento, cuando por fin empezaba a "calentarme" me dieron ganas de ir al baño.. (y eso que no había tomado nada, pues ya el agua se estaba acabando). Me aguanté lo más que pude -como he tenido que hacer en plena mitad de las paredes que escalo- hasta que ya no hubo más remedio. Tuve armarme de valor para salir al frío, y además no solo tenía que salir yo, sino todos al tiempo. Pero bueno, no estuvo tan grave.. al contrario, fue mejor porque aprovechamos para estirar las piernas y ver que ya se había despejado el cielo otra vez y que la luna alumbraba todo el lugar.  Lo raro es que en ese momento no sentimos tanto frío.. No sé si ya habíamos perdimos la sensibilidad o qué.. pero creo que estaba sintiendo más frío adentro del bivouac.
     
    Volvimos a entrar y esta vez le dije a Jaime que pasara al puesto de la mitad (donde estaba yo) porque él ya había aguantado mucho frío y yo me quedé al lado de la puerta. En ese momento me sentía bien; mi cuerpo estaba resistiendo el frío. Dos días después leí en mi libro de entrenamiento para deportes de montaña (Desnivel Ediciones), que el tener buen acondicionamiento físico también ayudaba a soportar mejor las condiciones del frío y la altura.. y estando en esta situación es cuando agradezco: 1) haber seguido con disciplina un programa de entrenamiento (Gracias Santiago Rodríguez por el trainning y gracias Caro Rodríguez, Leopoldo, Maria e IBM por el Flexible Work Option), 2) la voluntad para levantarme a entrenar diariamente o subir al cerro, dormirme temprano, madrugar los domingos para salir a hacer deporte (gracias a mis amigos de aventura) y 3) estar bien "alimentadita" gracias a la "sopita" que mis papás me dió cuando era pequeña, y ahora gracias a mi "Herbalife".
     
    Llegaba la hora más crítica.. entre 4 y 6 am, que es cuando hace más frío. Y esta vez no fue la excepción. A las 6 am (sin haber salido el sol) ya empezaba a dejar de sentir los dedos de los pies. Gracias a Dios, un día antes había cambiado mis botas de cuero, por las botas plásticas con "inner boots" (Doble bota interna).. de lo contrario mis pies no hubieran aguantado esas temperaturas.
     
    Sobrevivimos!
    Empezaba a aclarar el cielo.. y con el llegaba el sol.  Esperábamos ansiosos que su luz llegara hasta el campamento para poder salir y calentarnos. Sin embargo la necesidad de cambiar de posición nos hizo salir un poco antes, pues ya se me estaba cortando la circulación en las piernas. Aún estaba frío pero al fin y al cabo ya habíamos soportado lo peor.
     
     Salimos buscando el calor del sol y de paso, la ruta de bajada. Teníamos que apurarnos, pues por el otro lado  ya se veían venir las nubes otra vez. Nos calentamos un rato y alistamos todo para bajar. Ya se veían las paredes por donde tendríamos que rapelar y ellos montaron la estación. Intenté bajar con una técnica que me dijo Alfredo, poniendo el ATC a la "Daisy" que lo sostiene desde más arriba y con el prusik a la argolla frontal del arnés, pero realmente no pude bajar así. Me sentía incómoda y no podía descender, así que para no ponerme a ensayar en esos momentos "críticos" me cambié el sistema y ahí si pude bajar. Alfredo no estuvo muy tranquilo, pero así he rapelado muchas veces sin problema y así bajé por el extraplomo de Roca y hielo que terminaba en una grieta que finalmente se suavizaba y salía al glaciar.   
     
    Seguimos bajando por dos largos más. Ahí veíamos dos cordadas que bajaban por el glaciar del fondo, y dos de ellos se acercaron a la pared donde estábamos. Habían escuchado que no habíamos llegado al campamento la noche anterior y al vernos fueron a preguntar cómo estábamos y si necesitábamos algo. Jaime les agradeció y les dijo que todo estaba bien así que siguieron su camino. Después en el campamento nos los encontramos y era una pareja de Franceses que estaban de vacaciones escalando en Bolivia.
     
     Pasamos una rimaya más en la que también nadé y finalmente estábamos en la base de la pared.. Era como volver a la vida. Ahí pensé: "estamos fuera de peligro", sin embargo Jaime tenía razón: nunca estamos fuera de peligro. Y  es cierto.. estamos en el planeta tierra. 
    Yo seguía dando gracias a Dios por protegernos durante esa aventura, aunque aún no había  terminado. La última parte del glaciar (que ya había tenido que recorrer tres veces (por 2, ida y vuelta) es de hielo viejo y sucio, y se forman capas delgadas con aire por debajo que de vez en cuando se rompen dejándote caer por 30 cms en un hielo por donde corre el agua.. Es lleno de grietas pequeñas, aunque muchas.. y te puede hacer doblar las rodillas hacia atrás, caer y pegarte en el codo.
     
    El recibimiento
    Y bueno, esto es lo que me gusta de la gente de la montaña. Saliendo del Glaciar nos encontramos 4 españoles (tres mujeres y un hombre) que habían ido a buscarnos porque también se habían enterado que no llegábamos y decidieron acercarse a la pared. Nos dijeron que  en el campo base esa había sido la noche más fría que habían pasado, y que todo había amanecido congelado y blanco. Por eso nos llevaban "Mate de Coca" caliente que nos cayó como del cielo y creo que de solo vernos la cara, decidieron dejarnos todo el "thermo"; después de llegar al campamento se los devolvimos lleno otra vez, y además con unas galletas de chocolate. No sabíamos cómo agradecerles ese buen detalle.
     
    Solo fue llegar y .. a comer.. y contrario a lo que cualquiera pensaría, no  llegamos directo a dormir. Primero veíamos las fotos, organizábamos todo y luego a escribir y a orar. A dar gracias a Dios por el techo, el abrigo y la comida.. Por el agua, por el sleeping bag y el aislante. Por mostrarnos el camino y quitar las nubes de alrededor.  Ese día aprecié tanto cada pequeña cosa, que no dejaba de orar y pensar. Y luego sí a dormir como desde las 4pm. El sueño se apoderaba de nosotros. Llevábamos casi 36 horas de estar despiertos, así que seguimos derecho hasta el otro día.. Esta vez en mejores condiciones que la noche anterior. Muchas pruebas superadas, pero también muchas lecciones aprendidas. 
     
     
     
     

    2006/09/08 Siempre hay una primera vez (I) - Bolivia

    Si..  siempre hay una primera vez, aunque hay cosas que quieres nunca pasen.. Pero si tienen que llegar, bienvenidas son.
    En las montañas ningún momento es igual a otro. Cada situación es diferente, así vayas 10 veces a la misma montaña. Todo es dinámico. Cambia el glaciar, el clima, el viento, la compañía.. uno mismo por dentro es diferente a cada momento.. cambia el estado físico y emocional. Cambian los objetivos y las cosas que quieres lograr.
     
    Y por eso, cada vez que se va a la montaña es como si fuera la primera. En este caso, todo es doblemente nuevo para mí, porque además nunca había estado aquí, nunca había escalado con esta cordada, nunca había escalado tanto en tan poco tiempo ni había estado en paredes tan largas y empinadas. Es una experiencia y una oportunidad muy grande la de poder estar con gente experta en el tema. Empiezas por seguir sus pasos y terminas haciendo cosas grandes casi sin darte cuenta. Cosas que nunca pensaste poder hacer tan rápidamente..
     
    La aproximación
    Es así como después de alistar viaje, comida y equipo y fuerzas para ir hacia el Macizo del "Condoriri", y de conocer a Genaro Yupanqui, Guía de Montaña Internacional quien nos ayudó bastante con el equipo (ya tengo botas plásticas) y con la información sobre la escalada en Bolivia, nos dirigimos hacia la Laguna Tuni. Desde allí una mujer arriera nos acompañó durante dos horas y media hasta el campo base con dos burritos que cargaban nuestro equipaje, mientras todos los hombres del caserío se quedaban sentados cuidando a los hijos. (No debería ser al revés?) .. en fin.
     
    Ya se sentía la diferencia del clima aquí en el sur. Un viento helado y muy fuerte que hacía formar grandes olas en los grandes lagos por los que pasábamos. Aunque como dijo Jaime, es la aproximación más fácil que he hecho en toda mi existencia. Terreno casi plano, al comienzo carreteable y después un camino marcado hasta llegar a la Laguna Chaqara Quta o algo así, después de un poco más de 2 horas .
     
    Esta vez yo no llevaba muy claro el plan montañístico.. creo que me confié un poco en que mis compañeros estaban liderando la escalada, y  esta vez fue diferente a las anteriores. Tenía en la cabeza que íbamos a hacer algunos picos como el Condoriri y el Pequeño Alpamayo, de pronto una que se llamaba "Ilusión" y la otra "Ilusioncita".
    Por cierto, al hablar con Alfredo y Jaime en Huaraz recuerdo haber oído que venían a escalar por las rutas normales (Son las que generalmente son más transitadas por su accesibilidad o por las mejores condiciones de la ruta)... de hecho por eso acepté. Después, estando aquí en Bolivia salió a relucir su preferencia por las rutas "No tan normales", especialmente las paredes. Y finalmente Alfredo confesó que había tenido que decirme eso en Huaraz solo para que su esposa quedara tranquila. Y la verdad es que ahora sé que a mí también me gustan las paredes, sobre todo las altas y empinadas, y sobre todo cuando están en su punto perfecto.. una mezcla de hielo y nieve que te deja aferrarte a ellas suave pero sólidamente.
     
    Tarija
    Bueno, siguiendo con el plan, solo supe que al día siguiente saldríamos a las 5am para una montaña que se veía al frente del campamento (al noreste, sino Camilo me regaña). Y así fue..alistamos todo el día anterior, comimos delicioso y madrugamos. Noche clara y llena de estrellas. Luna menguante y muy brillante que nos alumbraba los pasos. Cada momento recordaba todas las instrucciones de Brad sobre cómo caminar y apoyar los bastones (porque hasta eso hay que saber hacer). No es así no más.
     
    Y así empezamos a seguir la huella enel glaciar y luego en un momento nos desviamos de la ruta normal para subir por la pared sur. Fueron varios metros bien empinados después de pasar por una gran rimaya (o grieta en pleno ascenso).
    Finalmente llegamos arriba, y ya era casi la cumbre! Sentí que la llegada fue rápida.. claro.. la estaba comparando con la última cumbre que había hecho en Perú, en la que el ascenso había durado 9 horas.. y en esta habían sido solo 3. Desde ahí había una vista espectacular del "Pequeño Alpamayo".
    Bajamos por otra ruta "No tan normal", en la que había que hacer un traverso (progresión lateral) sobre pequeños penitentes de hielo, los cuales también cogí a rodillazos -sin querer- (como todas las paredes que escalo.. por eso termino llena de morados) y es aquí donde empieza todo lo que haría por primera vez.. Traverso en hielo duro, en el cual el piolet no se tenía muy bien y nieve suelta en los pies, por lo cual los crampones tampoco. Paso por grietas verticales, etc.
    También era la primera vez que subía a una montaña sin saber cuál era... después fue que supe que esa cumbre se llamaba Tarija y no Ilusión. (Algo para mejorar, pues a pesar de que teníamos info libro y mapas, no la aprovechamos bien).
     
     
    La Pared del Huallomen (Creo que querían decir Wyoming)
    Siendo temprano aún (10 am), y bajando ya hacia el campamento, se apareció una limpia y provocativa pared muy lisa y blanca, sin amenazas evidentes, por la cual Jaime no iba dejar de subir. El día había estado relativamente "fàcil" y rápido, así que decidimos emprender la subida. El sol no le daba directamente y las condiciones aún estaban buenas. 
    Esta fue otra de mis primeras veces. Una subida larga pero empinada, así como las que más me gustan en la bici.  Pero definitivamente, la subida es mi especialidad. Me encanta. A veces no entiendo porqué.. pero realmente se me facilita, y mucho más que la bajada, en la cual todavía tengo que trabajar mucho porque a pesar de que he mejorado, todavía me cuesta algunas caídas y golpes en las manos, codos,  rodillas y/o coxis..
     
    Eso sí, como siempre, al inicio de la subida nadé en la nieve suelta que cubría la gran rimaya y me estaba costando salir de ahí. 
    Empecé a subir según la técnica que conocía, intercalando e igualando manos y pies , sin embargo así la subida se hacía muy lenta. Entonces Alfredo me enseñó una mejor forma de subir ese tipo de paredes en las que hay que ser muy rápido y avanzar constantemente. Luego ví cómo subía Jaime y ahí entendí mucho mejor. Empecé a intentar, y aunque no alcanzaría nunca su velocidad, entendí rápido la técnica y mejoré el ritmo. Tres largos y un poco más (200 mts) y se empezó a hacer tarde así que decidimos bajar. Me bajaron desescalando. Tuvimos que dejar una estaca que puse porque no salía (y además se rompió) entonces tuvimos que comprarle una a unos Americanos que ya se iban y pedir prestadas otras dos para el día siguiente. En la última parte del Glaciar había capas de hielo muy delgadas que parecían cáscaras de huevo. Pisé una de esas y el talón se fué al fondo, la rodilla para atrás y no sé cómo caí sobre el codo derecho contra un hielo que sí era muy duro y con todo el peso del cuerpo y de la mochila (término universal para el morral) encima. Me hice un chichón tremendo y me dolía muchísimo. Tuve que acudir a la esencia de menta que me regaló mi mamá para los dolores musculares, un masajito para bajar la inflamación y hasta ibuprofeno, pues quería estar bien para la próxima escalada.
     
    Un merecido "descanso"
    La idea era salir temprano al día siguiente. Sin embargo llevábamos más de una semana de "descanso" entre el viaje, la aclimatación y preparación del viaje y esperar que el clima mejorara un poco.. entonces para ser el primer día de escalada, el esfuerzo fue grande. Comimos para reponer energías, alistamos todo, conversamos con la gente del campo base, leímos, hervimos agua, soportamos el fuerte viento Boliviano y a dormir.
    Pusimos la alarma a las 4 am (demasiado tarde), sin embargo no oí la alarma y cuando abrí los ojos eran las 5 am. Ellos tampoco se lograron levantar. Era una señal del cuerpo.. necesitábamos descansar ese día.
     Dormimos unas horas más, desayunamos con calma y después fuimos a aproximarnos hacia la montaña que haríamos al día siguiente, para dejar parte del equipo y no tener que cargar tanto peso. Era la Pirámide Blanca, una linda montaña con una cumbre de roca puntiaguda. Llegamos hasta la base de la Pared, a 2 horas del campo base (1 de glaciar) y dejamos el equipo entre una pequeña "cueva" de nieve. Examinamos la ruta, aunque otra vez no tenía muy claro por dónde íbamos a subir. Pensábamos que era una "nueva ruta" que empezaba por la roca y luego seguía por la linda pared sur de aproximadamente 350 metros que nos llevaría hasta la cumbre.  Tomamos fotos y regresamos al campamento.
     
    September 17

    De "Huaraz" a"La Paz"

    La Partida
     
    ... Y el "final" llegó sin haberlo planeado. La última noche en el Huascarán me soñé que viajaba a Bolivia con Alfredo y Jaime Quintana, dos amigos de Huaraz que son Guías Internacionales de Montaña que también iban a escalar allá. Y fue así como después de regresar el sábado 30 de Agosto a Huaraz fui a verlos; me dijeron que podía ir con ellos y acepté.
     
    Así que rápidamente fui a averiguar por el pasaje en bus y a alistar las cosas para viajar al día siguiente. El domingo fue un día muy emotivo. No pensé tener que irme tan rápido de allí. Creo que todavía me faltaban cosas por hacer y lugares por conocer. Ya me estaba "amañando" con el ritmo de vida de Huaraz. Más aún porque ya conocía la ciudad, sabía donde quedaba casi todo, conocía cada vez más sitios y personas. Me empezaba a sentir como en un segundo hogar. Pero esas son las pruebas que hay que superar. En un viaje como estos no está permitido "acostumbrarse" o "apegarse" a nada. Es necesario adaptarse rápidamente a los cambios de costumbres, de ambiente, del sitio donde duermes, donde comes, donde caminas, del aire que respiras..  de la gente con la que compartes. 
     
    Y es como todo. Solo te das cuenta de que lo extrañas hasta que todo cambia. Ahora que estoy en "La Paz" reconozco que me gustaba más la vida en Huaráz; a pesar de la peligrosa cruzada de las calles, para lo cual es mejor llevar el casco puesto; a pesar de que cada taxi que pasa por el lado "Pita" para ver si te quieres subir; a pesar de la triste contaminación de los ríos que atraviesan la ciudad. Eso no borra la dicha de levantarse y ver los nevados más lindos y grandes desde la ventana, respirar el aire puro que se encuentra cerca al verde de los árboles, compartir un almuerzo, un café o una sesión de fotos con la gente y amigos que ya conoces o llegar a mi Hostal Gyula Inn que ya era mi otra casa.
     
    Pero bueno, como iba diciendo, llegó el momento.. y antes de irme tenía que solucionar algunos temas relacionados con mi equipo de escalada, pues la idea era conseguir allá unos Crampones y Piolet usados, ya que generalmente al final de la temporada algunos escaladores extranjeros venden su equipo a buen precio. No tenía ya mucho tiempo para eso, y cuando pensaba que me tendría que ir sin conseguirlos, recibí una sorpresa muy grande. Mi amigo Brad me heredó sus Crampones y Piolet así como muchas otras cosas importantes para mi camino por las montañas. Nunca me imaginé recibir tantos regalos al mismo tiempo. Muy emocionante.. de lágrima. Esas son las cosas que hacen más difícil la partida.
     
    Así salí de mi querido Huaraz,  bastante cargada de cosas y lo más importante, llena de recuerdos y de ganas devolver.
    Viajé con Alfredo, Christian y Jaime a las 10 pm en un bus semi-cama (mucho mejor que el puesto del copiloto que tuve que aguantarme a la llegada a Huaraz), y así llegamos a Lima a las 6:30 am, donde fuimos a desayunar y vitrinear mientras salía nuestro siguiente bus para Arequipa y Puno, a las 3pm.
     
    Hacia Puno
    El cambio es radical.  El paisaje pasa de ser verde y montañoso, a amarillo y casi plano.. desértico, y así sigue hasta llegar al "Alto" de La Paz. Antes de pasar la frontera llegamos a Puno (Perú) y allí nos quedamos una noche. Ya estábamos cansados de los 2 días de viaje pero eso ni impidió bajarnos del bus e irnos directamente a conocer el lago Titicaca y sus islas más cercanas. Es realmente impresionante ver en vivo y en directo los 164 Km de largo por 45 de ancho y el trabajo de la fibra que crece en el lago para hacer "casas" y barcos - y sobre la cual están asentadas las islas- mientras apreciabamos un atardecer inolvidable.
     
    Volvimos a Puno a conocer un poco más de la ciudad. (Ciudad?) En Perú y Bolivia es muy diferente el concepto y estructura de ciudad con respecto a las otras ciudades y capitales que conozco.. inclusive a las de Colombia. Sin embargo Puno es muy turístico y recibe muchísimos extranjeros, más que Huaraz y un poco menos que Cuzco. Tiene restaurantes y pizzerías al estilo europeo, muchas artesanías, agencias de tours y café internet por todos lados.  En estos países lo que más me ha llamado la atención son los "contrastes" .. de recursos naturales, de civilizaciones, de razas, de idiomas y costumbres. Hay mucho qué decir sobre eso.. tendré que escribir un capítulo completo sobre eso.
     
    En fin , después de comer y tomar muchas fotos en la Plaza de Puno me ví obligada a acompañar a mis tres amigos -por variar soy la única niña del paseo- a tomarse una cerveza y luego a bailar. Los que me conocen saben que en los últimos años me he vuelto una "abuelita" para trasnochar, pero me "transformé" en un trompo al oír los vallenatos de Carlos Vives y los superhits de Shakira y Juanes; casi no me pueden sacar de la pista.
     
    Rumbo a "La Paz"
    Al día  siguiente, muy a las 6 am teníamos que levantarnos a coger el otro bus hacia "La Paz" Bolivia. Fue un día agitado para la paciencia. Un bus que no tenía ventilación ni ningún otro servicio adicional y además no quería parar para poder cumplir con las necesidades básicas (Respirar e ir al baño.)
    Luego unos oficiales de Inmigración de Bolivia no fueron muy amables conmigo y solo por "ser Colombiana" me devolvieron a Perú otra vez (jeje, suena lejos, pero realmente estaba a 100 mts.. es para hacerlo más dramático-) para sacar dos Fotocopias de mi pasaporte.. y mientras yo me quejaba, me decía que no me extrañara si no me dejaba entrar a Bolivia.. es posible? Después se enteró que es mi tercer pasaporte y además con Visa Americana... Cómo me iba a poner problema para entrar a Bolivia? Fue más fácil entrar a los US !
     
     Y bueno, la llegada a Bolivia no fue la más hospitalaria, pero ya llegando a la ciudad ví un letrero de Coca-Cola que decía: "SONRÍE, ESTÁS EN LA PAZ", y solo después de pensarlo dos veces, no literalmente sino entre líneas, sentí paz y sonreí.
    Sin embargo aquí sigo tratando de adaptarme. "La Paz" es una "ciudad" con rastros de pueblo, ubicada en una hondonada encerrada por montañas. En el centro las construcciones son coloniales, muy antiguas y lindas. Lo único es que las calles son muy angostas, y las construcciones altas, y por estar en un "cañón", la contaminación y el humo de los carros se concentra tanto que me cuesta respirar.
    Y  aquí no hay de otra.. toca caminar, pues el tráfico es un caos completo. Y ni qué decir de la pasada de las calles. En estos casos es cuando se valora la educación de Mockus y el civismo heredado al pueblo Colombiano, aunque asimilado solo por algunos. Lo triste es que para  sobrevivir aquí hay que "mandarse" a las calles para ver si algún día puedes pasar; de lo contrario te puedes quedar esperando por horas enteras.
     
    Es por eso que después de tres días de aclimatación en la ciudad (porque está casi a 3800 y me iba dando zoroche) y de caminar por las empinadas calles de La Paz, me dí cuenta que me estaba dando como una "alergia" a la ciudad. Eso de no poder respirar se vuelve un poco incómodo. Igual tuve que caminarme gran parte del centro para conocer los museos y catedrales ya que había tiempo para el turismo cultural, pero estaba rezando para que nos fuéramos rápido a las montañas.  La ciudad ya me "pica" y en este caso, para mí, la paz no está precisamente en "La Paz".  Y de hecho apenas me alejé de la "mole" de humo, ladrillos y carros, me empecé a sentir mejor. Creo que pertenezco a las alturas.
     
    Eso sí, antes de irnos otra vez tuve que acompañar a mis amigos a Mongo's, que es como el "Salto del Angel (Colombiano)" de La Paz, donde también se escuchaba salsa de Niche, vallenatos de Carlos Vives, y música de Shakira y Juanes. Además el grupo que tocaba en vivo se llamaba "Guateque" (Nombre del pueblo colombiano donde nació mi mamá) -que significa "Fiesta" en  lengua Aymará- y uno de sus integrantes era Colombiano.. Así que me sentí como en casa. 
    Después de eso había que madrugar y hacer "vueltas" todo el día para alistar  viaje.. y recuperar el sueño.  El descuadre era absoluto por el viaje en bus, el zoroche y las trasnochadas..  Ya quería volver otra vez al ritmo de acostarme temprano, madrugar, hacer yoga. Ya empezaba también la emoción de prepararme para salir a las montañas otra vez.
     
    Carolina A.
     
    September 08

    Adiós al Huascaràn .. y a mi querido Perù

     
    Bueno, llegó la hora de despedirme de las bellas tierras del Perù, de la hermosa cordillera,  de su adorada gente y de la calidez de Huaraz, mi hogar durante el primer mes de viaje.
     
    Y como despedida, en la última salida a las montañas nos fuimos hacia la más grande. Al Huascarán. Entramos por el Valle de Ulta,  hacia la Arista Sur-este . Queríamos conocer las condiciones actuales de esa ruta y de ser viable, llegar hasta la cumbre. Esta ruta no se escala hace como 20 años.. y ahora ya sabemos porqué...
     
    El acercamiento es de 2 horas en carro y 5 caminando, para lo cual tuvimos que contratar dos porteadores, pues llevábamos comida y equipo por montones, ya que esperábamos estar entre 6 y 7 días arriba.
     
    Durante el camino que iniciamos a las 6:30 am encontramos huellas de Zorro, cóndores volando en las alturas, cuevas que podrían ser buen refugio para un puma, cascadas y nacimientos de agua pura y cristalina que pueden pasar casi inadvertidas si no te fijas detalladamente. Y como decía uno de mis héroes, -Lance Armstrong- en uno de sus libros, la diferencia está en los detalles.
    A veces pasamos por la vida sin poner atención a las pequeñas cosas que adornan nuestro camino. A veces es bueno detenerse un rato y mirar alrededor.. arriba, abajo. También es bueno mirar hacia atrás, como me decía Brad. Así es más fácil recordar de dónde vienes. Eso no hay que olvidarlo nunca, en caso de que tengas que regresar.
     
    Llegamos hasta una laguna solitaria pero hermosa, y pasamos por sitios que debieron haber sido lagunas hace no mucho tiempo, pero ahora estaban secas. Subimos por una morrena empinada y resbalosa con lajas lisas y algunas partes de piedras pequeñas y sueltas, hasta  instalar el campamento en la parte baja del glaciar, aprox. a 5100 metros de altura. La idea era seguir hasta más arriba, pero dadas las condiciones decidimos quedarnos ahí.
     
    Ese día sentí los efectos del cambio de altitud, pues hicimos más de 2.000 metros de desnivel. Tenía mucho, mucho dolor de cabeza.
    Seguí hidratándome muy bien mientras Brad subía con parte del equipo y del peso a reconocer la vía hacia el segundo campamento que montaríamos.
     
    El clima en lam añana estuvo perfecto, muy soleado, sin embargo apenas regresó Brad de su caminata de aprox 1 hora y media, empezó a nevar, así que ese día tuvimos que cocinar bajo la nieve.
    Al día siguiente, después de una sesión de fotos del amanecer, con mucha calma levantamos el campamento y empezamos a caminar a las 8:30 am por el glaciar. Primero pasamos unas formaciones de nieve llamadas "penitentes" y luego un traverso de piedras en los que Brad tuvo que fijar una cuerda porque era un paso peligroso y muy expuesto (ver foto). Afortunadamente estaba con alguien que siempre busca la seguridad, de lo contrario hubiera sido medio fatal, porque de solo mirar abajo, ahí los nervios pueden hacerte cometer errores.
     
    Subimos media hora más por un glaciar empinado, en el cual sufrimos el peso de la carga al hombro, y llegamos a un "plano" aprox a las 11:30 am. De ahí ya veíamos el triángulo y la arista por la que Brad quería (y yo también) subir. Al caminar un poco alrededor, nos entramos con que la nieve estaba cada vez más blanda y profunda.
    Después hubo una etapa de observación, donde había que analizar si realmente era viable seguir, ver qué opciones teníamos y pensar dónde armaríamos el campamento. Pensamos acercarnos más hacia la base de la arista y de pronto escalar una parte de la roca.
     
    Sin embargo después de ver las condiciones de la ruta, peligrosidad por la constante caída de piedras y la inestabilidad clima y decidimos que era mejor regresar, y si era así,  yo prefería que fuera cuanto antes.
     
    Bajé casi a botes, en medio de varias caídas (por lo menos 7), tratando de seguir aprendiendo cómo usar los bastones.. y seguimos hasta la laguna sin nombre. Creo que la vamos a bautizar.
     
    De ahí en adelante, la escalada había terminado. Fotos y más fotos, disfrutar de la vida, del paisaje, la naturaleza.
    Regresamos a Huaráz felices por la nueva ruta conocida y la gran experiencia compartida.
     
    Es así como empezaba la despedida de mi querido Perú. Ya lo estoy extrañando.
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
    August 28

    2006/08/29 No tiene precio ...

    .. Chaqueta de Plumas, U$ 184 ...  Botas plásticas, U$200 USD..  Chaqueta impermeable, U$ 400. Ver el mundo desde la cumbre del "Chopicalqui.." NO TIENE PRECIO
     
    Los retos grandes cuestan, pero el resultado es invaluable..  Caminamos 3 horas el primer día hasta el campo morrena con la ayuda de un porteador que nos alivió la carga.  Hasta ese momento pensé que sabía caminar, pero desde ahí me dí cuenta que no.. o mejor, que tenía que cambiar la forma de hacerlo.  Fue así como con Brad, maestro de las montañas me enseñó una nueva forma de caminar por la montaña y por el mundo (Nunca olvidaré el "Move forward".. "step on the big ones" y sus demás instrucciones con palabras completamente nuevas en mi diccionario inglés-español.)
     
    Llegamos a armar el campamento en la Morrena mientras veíamos las inmensas paredes del Huascarán y los reflejos del atardecer en los glaciares. Teníamos planeado subir de una vez al campo 1, en el glaciar, a dos horas más de camino y con todo al hombro, pero para mejor aclimatación nos quedamos abajo, sabiendo que eso implicaba tener una jornada más larga el día siguiente. Pero es ahí donde empiezan a jugar las decisiones. Unas cosas por otras.. y nuestra decisión en ese momento fue la correcta.
     
    Preparamos nuestro equipo para el día siguiente, comimos y a intentar dormir. Los que me conocen ya saben que normalmente no duermo mucho antes de un día de cumbre, y esta no fue la excepción. Además era medio imposible conciliar el sueño al oir cómo caían las avalanchas de hielo y piedras en el Huascarán y en la pared Oeste del "Chopi".

    Al día siguiente, a la 1 am partimos hacia la cumbre, bajo un clima benévolo y millones de estrellas. Las 2 primeras horas (hasta el campo 1) no nos encordamos. Eso exige un poco más seguridad en cada paso, criterio y cuidado al pasar las grietas - que por cierto eran bastantes-. (Aunque a la bajada agradecía no haber visto antes la profundidad de esas grietas, porque seguro se me hubieran alterado los nervios.)  Subimos por pendientes muy pero muy empinadas y aristas super angostas. Yo solo seguía los pasos de Brad intentando llevar su ritmo, pero con sus 1.96 metros de altura, cada paso de el son como dos míos. Sin embargo, según él, hice un "good job".
     Cinco o seis horas después encontramos por fin un "plano", y a partir de ahí seguía otra subida en la que el camino nisiquiera se podía ver, ya que tocaba "internarse" en un laberinto de hielo del cual colgaban formaciones hermosas pero intimidantes que no se sabía en qué momento se podían llegar a caer.
     
    Yo solo miraba hacia arriba, asombrada.. Pensando si era en serio que teníamos que pasar por ahí, y si Brad realmente estaría decidido a seguir.. y... Si. Todas las anteriores. Empezó a caminar.
     
    Afortunadamente en ese momento no le dije lo que estaba pensando.. El esfuerzo había sido muy grande. La caminada había sido larga y dura. Ya se sentía la altura y el cansancio... y allá en el fondo de mi espíritu, había un pedacito de la voluntad que tenía ganas de devolverse. Para mí hubiera estado bien llegar hasta ahí. Estaba felíz de lo que habíamos hecho y ya se veían prácticamente todos los picos de la cordillera. 
    .. pero afortunadamente él tampoco me dijo lo que pensaba.. El estaba sintiendo los efectos de la altura, pues su aclimatación no había sido suficiente. Había estado un mes en la selva Peruana y había llegado solo algunos días antes. También sentía el cansancio.
     
    .. y en este caso, dos tuvieron más fuerza que uno. Por alguna razón, tácitamente aceptamos seguir y le ganamos la batalla a los ganas de regresar. Lo que es la fuerza de la mente y el poder de la palabra. De pronto haber mencionado algo como cansancio, regreso, bajada, etc. nos hubiera hecho devolver sin dudarlo.  Una buena prueba para la cabeza, y para el espíritu. Es ahí donde está la diferencia entre lograr lo que queremos o simplemente dejarlo pasar. Si no hubiera seguido, no sé cuando hubiera tenido una nueva oportunidad de intentarlo, con tan buenas condiciones del clima, de físico y de compañero de escalada. Era nuestro "Momentum".
     
    Pero también era ahí donde empezaba lo duro.. Amanecía y el frío se hacía más intenso. Caminábamos por toda la arista (el filo), donde el viento golpeaba con toda su fuerza. Sin embargo al mismo tiempo salía el sol, en medio de un cielo azul. Se veían ya los picos más altos de la cordillera, asomando su nariz por entre las nubes bajas, como queriendo calentarse con el sol. (uyuyuy.. que inspirada)
     
    En fin, de ahí en adelante no puedo decir mucho más, pues creo que con tanta concentración no era muy consciente del resto de las cosas. Además la altura me tenía un poco aturdida.. Solo sé que Brad hizo una demostración impecable de su maestría sobre las paredes de hielo y la nieve, una y otra vez, indicándome la zonas de peligro, asegurándome en las paredes empinadas. Lo seguí tranquila y confiada sin murmurar palabra, mientras todo apoyaba todo mi peso (que cada vez es menos) en las pequeñas puntas de los crampones y me sostenía en la punta del piolet para poder llegar hasta donde estaba él.
     
    Claro que al verlo subir por esas paredes se me retorcía todo por dentro y a pesar del control mental, el yoga, la respiración, etc, se me alborotaban los nervios. Pero también estaba tranquila, pues sabía que el sabía muy bien lo que estaba haciendo.
     
    Después de dar muchos pasos y de pasar muchos obstáculos durante 9 horas (desnivel desde del campamento = 1400 mt), llegamos a la cumbre. No era como todas las que conocía hasta ahora. Era un filo delgadito, donde el equilibrio y control del cuerpo tenía que salir a relucir.
    Lo único es que ahora tendré que practicar en un túnel de viento (como entrenaba Lance Armstrong en su bici), pues con el viento tan fuerte allá arriba, el control es aprox = a cero.
     
    Cuando se sobrepasan obstáculos difíciles como que se disfruta más el haber llegado. Se empieza a ver de lo que somos capaces, y a sentir más confianza en nosotros mismos. Arriba, estando tan cerca del cielo y de Dios, no queda más que agradecer por todo lo vivido, por la experiencia, por la fuerza interior, por la capacidad de llegar.. y por mantener la serenidad, prudencia, sabiduría, destreza y resistencia para poder bajar sin contratiempos.
    "La cumbre es la mitad del camino".. alguien lo dijo alguna vez. Y así es. La mayoría de los accidentes en las montañas (y en la vida, creo) se presentan en la bajada: La felicidad de la cumbre te emociona (a veces te ciega) y quieres llegar pronto al campamento. Pero estás cansado. La altitud empieza a hacer estragos en el cuerpo y el brillo de la nieve te aturde. Las piernas tiemblan. El frío te seca y el sol te agota.  Es aquí donde está la mayor prueba. Regresar a tu lugar.. Con humildad, con tranquilidad, con sencillez.
     
    Por mí, me quedaría a vivir allá arriba.  Pero después de estar ahí por unos momentos, definitivamente es irremediable... hay que empezar a bajar.  Nos metimos en "esas", y ahora hay que asumirlo.. como todo en la vida. Gracias a Dios pudimos sortear las dificultades de la bajada porque estaba con una persona muy profesional que en todo momento veló por la seguridad de la cordada. Yo cada vez que podía lo aseguraba mientras el bajaba desescalando con mucha agilidad por esas paredes espeluznantes o rapelando en sitios muy empinados.
    Yo ponía atención a todas sus instrucciones, tratando de aplicarlas. Es así como aprendí a "shuffle" con los pies para no caerme tanto en las bajadas, a "being aggresive with the heels" y a "no me acuerdo la palabra" en el hielo rocoso, pero era algo así como presionar firme y fuerte. 
     
    No tiene precio disfrutar del mejor clima en un día de cumbre, de regresar sanos y salvos después de bajar por ess glaciar bastante agrietado y pasar (subir y bajar) por pendientes inimaginables y lugares realmente peligrosos (caída de piedras, seracs, grietas inmensas..).. De soportar la altitud, el frío, el viento y el cansancio, para poder admirar el mundo desde allá arriba.
     
    No se puede pedir mucho más.. Todo salió perfecto, Gracias a Dios.
    Solo podré subir las fotos a partir del 1 de sept, ya que esto tiene un límite de fotos al mes y yo hasta ahora me entero.
     
    August 27

    El espíritu detrás del lente...

     
     
    .. Reinhold Messner (pionero de la escalada en el mundo) dijo alguna vez a Jorge Vignati, unos de sus amigos y camarógrafos: No tomes solo fotos.. muestra el espíritu, lo que hay más allá de lo que vemos). Y creo que eso es lo que hacemos cada vez que tomamos una foto. Lo que varía es lo que cada persona pueda pensar de ella, según su forma de ver la vida..
     
    Y es así como en un mes ya tengo 3 CDs de fotos (porque la USB no funcionó), pero más que eso, tengo la dicha de haber visto qué hay detrás de todo eso.. Personas muy sencillas que tienen grandes historias escondidas bajo su rostro.  Gente que anda en bibicleta desde Alaska hasta Ushuaia ayudando a reunir fondos para combatir la diabetes. Paisajes que más que la belleza de un lugar, quieren mostrar la libertad y paz que se siente allá afuera, la grandeza del mundo y el valor de las pequeñas cosas. Una carpa bajo el frío, en la que la alarma es el canto de los pajaritos y el baño tiene un techo de estrellas... Una subida empinada que pone a prueba toda voluntad y perseverancia... en fin.  Unos que suben montañas (de cualquier forma, caminando, escalando en bicicleta o aunque sea en bus),  para recorrer un camino, ese que en todo momento se asemeja a la vida misma.
     
    Antes tomaba fotos incosncientemente, y algunas veces solo para poder compartir escenas con las personas que quiero. Después de tener la fortuna de conocer a Brad Johnson, -gran escalador, fotógrafo profesional y más importante aún, gran persona-, -y después de tener clases intensivas de fotografía con él, ahora creo que podré contar las historias a través del lente y reflejar de una mejor forma lo que quiero mostrar en ellas. 
     
    En las fotos que aquí ven, siempre lean entre líneas.. encontrarán el espíritu o la historia que detrás de cada una.
     
     
    August 19

    Más que montañas.. una "lección de vida"

    Esta vez no puedo hablar sobre una excursión más.. Esta vez aprendí una nueva forma de ver la montaña.. y la vida.
    Fui a escalar Tsvidka, un Israleí que conocí el día anterior (Por cierto, hay que mirar el atlas mundial antes de escoger compañero de cordada.. Eso de no acordarse de las clases básicas de geografía del colegio..o de historia.. o de un poco de cultura general puede salir caro..- Lo digo porque en Israel no hay montañas..-) Afortunadamente tenía frescos los conocimientos de mi último curso de alta montaña con mi amigo Giova.
     
    ..En fin.. Después de 3 horas en colectivo, y de caminar 2 horas más por montañas, ríos y lagunas que parecían pintadas a mano, llegamos a los 4689 msnm. Instalamos la carpa que alquilamos, aunque creo que mejor hubiera sido acampar bajo un "mantel"... Impermeabilidad = 0 ; cremallera del vestíbulo dañada, sin sobrecarpa, y solo tenía "mosquitero", es decir, la puerta era solo una "maya".. Si, yo sé, la culpa NO fue de quien nos la alquiló. Pero bueno, tocaba verle el lado positivo y era que parecía una "carpa comedor".. era gigante, así que podíamos entrar todas las cosas y hasta cocinar adentro.
     
    Pero gracias a eso tuve la fortuna de entrar al Refugio Pisco. Lo primero que encontré fue una Oración que me conmovió hasta las lágrimas.. y eso que estaba en Italiano. Se llamaba "Grazie montagna" (Gracias Montaña), escrita por B. Bonalli. Después encontré su traducción y volví a llorar.
    Entré y había varios montañistas franceses, italianos y españoles. Entre muchos libros de montaña, escogí uno llamado "Grazie Montagna"... Y ahí empecé a entender de qué se trata realmente la vida. Contaba sobre "Battistino Bonalli", gran escalador italiano y mejor esquiador extremo, quien tenía como lema "Llegar arriba para ayudar a los de abajo", y quien escribió la oración que me quedó grabada muy profundo. Murió intentando la pared norte del Huascarán (Montaña más alta del Perú) y quedó en la memoria de todos.
     
    En español dice así: "Gracias montaña por haberme dado esta lección de vida, porque en la fatiga he apreciado el descanso, porque con el sudor he valorado un sorbo de agua fresca; porque en el camino he podido admirar la maravilla de una flor, la libertad del vuelo de un pájaro, respirar el perfume de la simplicidad; porque solo inmerso en el silencio me he visto en el espejo y me he asombrado con la necesidad de verdad y amor; porque sufriendo he sentido la grandeza de la cumbre, descubriendo que las cosas verdaderas, esas que dan la felicidad, son las que se obtienen con esfuerzo, y que quien no quiere, no sabe, no acepta sufrir, nunca lo entenderá.." B. Bonalli.
     
    Puedo contar muchos detalles más.. En resumen, los amigos de la Organización Matto Grosso, de Don Bosco, del Oratorio, Guías de montaña, misioneros y voluntarios que ayudan a la gente de las montañas, así como sus oraciones y cantos y hospitalidad, caridad, generosidad me pusieron a pensar mucho más allá del solo hecho de escalar montañas.. y es en cómo puedo aportar algo al mundo.
     Conocí muchas personas valiosas e historias ejemplares de vida que no voy a olvidar. 
    Por otra parte, con el Israelita intentamos la cumbre el Jueves 17 de Agosto, pero salimos un poco tarde (2:20 am) y el camino era muy largo.. así que a las 8:45 am tuvimos que regresar, porque estando en la mitad del glaciar empezó a nevar.. Creo que soy afortunada, pues en el camino me estaba dando cuenta que el "man" puede que hubiera escalado 5 veces antes en el Perú, pero de seguridad en la montaña, poco.. Así que fue una buena decisión.  Le preguntè después de las 10 horas de camino si intentaría subir otra vez el día siguiente, y dijo que no (gracias a Dios).. Hasta dijo que había perdido una semana de su vida.. en fin, son diferentes formas de ver la vida. 
    Yo en cambio sentí que gané mucho, (solo con las fotos de ese día ya se había pagado el viaje!.. ) y quería quedarme para intentar una vez más. Quería llegar a la cumbre.
    Me quedé sola en la carpa, con una estufa que aún no sé utilizar muy bien, pero con la fortuna de encontrarme con César Roca, guía de montaña que llegaba con un grupo de 20 italianos que también iban a escalar al día siguiente. Me ofreció ir a comer con ellos , desayunar y además, a unirme a ellos el día siguiente en la subida a la cumbre.. Qué màs podía pedir? Una vez más el angel no me desamparó..
     
    12:30 am. Esta vez había que madrugar mucho más.. El buen tiempo estaba durando como hasta las 8 am, y el camino hasta la cumbre era de aprox 7 horas. Salí a la 1:40 am con el grupo de italianos, todos mayores ya, y realmente no eran los más simpáticos. Además eran muchos en una cordada y decidí esperar a unirme a alguien màs. Subí por tercera vez la morrena mientras cantaba la canción de "Grazie Montagna" y le componía otra nueva estrofa.. Llegué al glaciar a las 4:00 am, y casualmente me encontré con 2 "chicas" (como les dicen aquí) Suizas superqueridas que había conocido en Huaraz. Ellas iban con un guía (que después me dí cuenta que no era guía sino porteador.. y hay una gran diferencia) porque no tenían mucha experiencia en la montaña. Me ofrecieron ir con ellas así que me uní y subimos.. por alguna razón tenía que estar yo en esa cordada.
    Como había subido el día anterior, ya conocía la mitad del glaciar. Después llegó la parte donde el guía (Humberto) nos tenía que asegurar para hacer un paso un poco riesgoso, y ahí me dí cuenta que era "pirata".. Después cuento ese tipo de detalles técnicos. En todo caso tuve que "asumir" la posición del líder de la cordada una vez más, y afortunadamente salimos ilesas.
     
    Uan de las Suizas (Cristell) tuvo que quedarse a 200 m de la cumbre por un dolor en la "siática", entonces seguimos con "Fabiola" y nuestro superguía (que tampco nos iba a asegurar para pasar una grieta de 1,20 m de ancho por aprox. 30 m de alto...) Pero finalmente lo logramos.. Llegamos a la cumbre justo antes de que las nubes llegaran a apoderarse del lugar.
    Bajamos felices de haberlo logrado, de tener muchas fotos lindas para compartir y de una nueva amistad con Fabiola y Cristell.
    Me encontré con la cordada de los amigos del Refugio, quienes salieron 3 horas después y llegaron al a cumbre al mismo tiempo (no estamos tan mal de físico, es solo que ellos viven en la sierra..) y bajamos por la morrena con mis amigas Suizas quienes por el dolor de Cristell iban muy despacio. Las acompañamos junto con otras dos personas (Jorge y Jerico) que nos mostraron el camino de regreso, hasta llegar a las 2:30 pm, después de 13 horas de andar y andar..
    Me quedé esa noche en la super carpa, felíz de haber hecho la cumbre y de estar tan conectada con la montaña, con la gente del Refugio y por consiguiente, con Dios.
     
    Para no extenderme mucho, solo vean las fotos. Pronto escribiré más sobre la escalada, las personas, la gente, las experiencias, los paisajes, etc..
    Saludos a todos, Caro A.
     
     
     
     
     
     
    August 13

    El Chopicalqui

     
    Bueno, no siempre se puede.. Así son las montañas. Íbamos rumbo al Chopicalqui pero nos encontramos con que estaba nevando arriba desde hace 3 días. Llegamos hasta el campo base y la verdad es que no tenía mucho sentido subir al siguiente campamento a aguantar más frío. La primera noche nevó tanto que pudimos hacer un muñeco de nieve. Teníamos que esperar a que el clima mejorara y se "descargara" un poco la montaña, pues se pueden tapar las grietas y además la caminada se vuelve muy difícil ..en cada paso se pueden hundir la piernas hasta las rodillas.
    Lo bueno fue que el viaje lo disfrutamos mucho. Por el camino se ve un paisaje increíble. Lagunas de agua azul/verde aguamarina, mucha flora de una extraña mezcla que a veces parece páramo y a veces desierto. rocas inmensas y muchos pajaritos (elegantemente llamados aves silvestres) que cantaban sin parar.
    Y allá arriba el Huascarán, vigilándonos por entre las nubes como si no quisiera hacer alarde de su grandeza y se escondiera tímidamente confundiéndose entre ellas.. ( uy me inspiré).
    En fin, regresamos a la ciudad, donde sí estaba haciendo un sol espectacular.. y ya que no se pudo escalar, contamos con la suerte de alcanzar a ver el final del Festival de Cine de montaña donde pasaban películas que nunca pensé llegar a ver. (Reinhold Messner en sus primeras ascensiones al GI y GII en Pakistán, años 70), Primera bajada en Ski del Huascarán, Primeras ascensiones al Alpamayo por los Italianos.. en fin. Muchas enseñanzas y conmovedoras historias que hacen temblar por dentro.
     
    Y para no perder la costumbre, y mientras se puede volver a las montañas, no podíamos dejar de dar una vueltica en Bicicleta en este paraíso de montañas, así que hoy alquilamos una bici y nos fuimos a "entrenar" y de paso a aprender un poco de la cultura arqueológica de esta región que por cierto es muy rica e importante para la humanidad. Lo que no ha cambiado es que sigo siendo mala guía turísitca en bici, porque nos pasamos del cruce y .. tuvimos que pedalear 1 hora más de lo planeado.
    Pero bueno, finalmente llegamos =)  (Ver fotos). Otro gran día.
    Saludos, Caro A.
     
     
     
     
     
     
     
     
    August 09

    Una cumbre más!

    ...si, a madrugar otra vez. Ahora teníamos que levantarnos a las 2 am y yo estaba despierta desde la 1, pensando si mis compañeros y yo ibamos a aceptar subir al Urus después de la caminada de 14 horas del día anterior.. y afortunadamente el espíritu de montañistas afloró. Ese mismo espíritu que inexplicablemente no nos deja quedar durmiendo calienticos entre el sleeping bag hasta una hora razonable, sino que nos hace levantar bajo la helada noche para ir a caminar...
     
    Y definitivamente el premio está reservado solo para quienes se atreven a hacerlo. La luna casi llena se reflejaba en todos los nevados alrededor nuestro y había tantas estrellas que no se podían diferenciar las constelaciones ni la vía láctea..
     
    Salimos a las 3:20 am. Dos horas y media de subida muy empinada y estábamos en el borde del glaciar. Esta vez fuimos más rápidos para caminar y para alistarnos. Esta vez, Marcus y Paul me ofrecieron ir de primera en la cordada y acepté. Sería la primera vez que lideraba el ascenso en el glaciar, pero me sentía lista para hacerlo y al fin y al cabo para eso estoy acá, para aprender.
     
    La responsabilidad que tiene el primero de la cordada es muy grande: buscar la mejor vía, poner el ritmo de los pasos, a veces afirmar las huellas o hacer escalones, identificar las posibles grietas y prevenir a los otros de lo que vaya encontrando en el camino, sin dejar de estar listo para asegurar a los demás en caso de una caída..
     
    Fue una expediencia super. Me sentí preparada para asumirlo. (Lo único triste de ir adelante es que no se pueden tomar tantas fotos.. Toda la cordada depende de tí y un descuido puede ser fatal). Pero iba tratando de aplicar los conocimientos que mis queridos amigos, profesores y mentors me han dado durante este tiempo. -Giova: los intentos por enseñarle a la "niña consentida que habla suave" a ser toda una "guerrera de la montaña", no han sido en vano. La brújula, los mapas y yo ya somos mejores amigos, así como la cuerda y los nudos que finalmente me apendí.  Leopoldo: creo que ya aprendí a hablar "duro". Aquí no hay opción.  Julito Peña: Lo del leadership y self-deception me quedó claro. Santiago: el Herbalife y el entrenamiento son con la "Avena".. "Se me nota". Todos los queridos amigos montañistas: Krux, Azimutienses, Gonza, Fernando G-R, Gloria Corredor, Alvaro Sánchez, etc, etc, etc.. sé que aquí está una parte de todos ustedes.-
     
    Bueno, volviendo al tema, pasamos por pendientes super empinadas siguiendo las huellas, subimos un puente delgadito en medio de una gran grieta y seguimos hasta llegar a una rocas muy grandes. Ahí nos desencordamos, nos quitamos los crampones porque parecía más claro el camino por las rocas, y .. llegamos a la Cumbre del Urus!  Fotos, videos, y el premio.. la vista de toda la cordillera blanca y negra bajo un clima inmejorable.. y unas deliciosas galletas de chocolate!
     
    Bajamos rápido y saliendo del glaciar encontramos dos Ingleses. Uno de ellos había dejado sus gafas en el campamento y por eso no podría subir a la nieve. Y eso es lo que yo llamo estar "en el lugar correcto, en el momento correcto." Yo llevaba dos pares de gafas, unas para vender porque las había comprado por Internet y me habían quedado grandes.  No pensé que alguien fuera a vender unas gafas a 5000 metros de altura y que alguien tuviera ahí los 80 USD para comprarlas. Y así fue. El Inglés no podía creerlo y yo tampoco. De hecho me iba a dar 100 USD de la emoción que le produjo este acontecimiento.. y no era para menos.
     
    Bajamos, sin dejar de pensar en lo curioso del hecho. 10 horas en total.  A almorzar, alistar maletas y seguir caminando. Otras 3 horas de regreso hacia Pashpa, donde nos recogería un carro para volver a Huaraz.
     
    Inmejorable la experiencia, el clima, los compañeros, los amigos del refugio, el ascenso, la bajada.. El paisaje, todo. No podía dejar de agradecer a Dios y a la Virgen por tantas cosas, personas y momentos increíbles. 
     
    Ahora estoy planeando las próximas montañas que vamos a subir. Ya Pablito (Paul, el Austriaco) se fue y con Marcus buscaremos otro compañero de cordada, aunque a Pablito será imposible reemplazarlo. El clima está cambiando por unos días pero parece que mejora al final de la semana. Ya veremos.
     
    A todos los que durante muchos años me tuvieron que prestar, alquilar equipo, chaquetas, bastones, sleeping, etc, les agradezco inmensamente. Por fin, com pueden ver en las fotos, y gracias a mi sponsors -mis papás y mi hermana, IBM (aunque no fue gratis.. fueron años de trabajo intenso pero también de aprendizaje y crecimento), a mis amigos Alejo y Alvaro que me trajeron parte del equipo, a Rodolfo por los regalos, a David por las Tarjetas de Crédito, a Camilo por la asesoría técnica, en fin.. poco a poco, ya tengo las cosas básicas para "verte mejor" (las gafas), para no morirme del frío en el día y en la noche (chaquetas ysleeping bag), no mojarme con la lluvia y la nieve (todo waterproof y además breathable), para poder hervir agua y filtrarla, y para tener una agradable estadía en la montaña. De lo contrario no la estaría pasando muy bien. A los que todavía me tuvieron que prestar algo para poderme ubicar (GPS-Santiago), Caminar (Polainas-Gonza), o calentar (Botellita de la estufa-Camilo), se los cuidaré mucho.
    Y a todos los que me han regalado sus pensamientos, energía, tiempo, mensajes, palabras, oraciones, el rosario de la Virgen (Andre y Jose), y a todos mis amigos y amigas, les puedo decir que están siempre presentes aquí en cada momento.
     
    Un abrazo con toda la energía de las montañas.
    Caro A.
     
     
     
     

    Primera cumbre!

    .. Imposible describir con palabras lo que se siente allá arriba, pero voy a tratar.  Fuimos en una "Expediciòn Internacional" a escalar las cumbres del Ishinca y Urus, las montañas de 5400/5540 msn que escogimos para aclimatar: 1 hora en carro y 5 horas caminando hasta el refugio bajo un sol espectacular. En el refugio había italianos, ingleses y alemanes con quienes tratábamos de hablar. Creamos un idioma hasta ahora desconocido para mí. Era como German/ita/spanglish. Pero como las montañas también son un idioma universal, pudimos entendernos. Estudiamos la ruta y preguntamos a los guías locales sobre el ascenso; ducharse, comer, alistar maleta y a las 7:30 pm, a dormir. La alarma sonó a la 1am (aunque yo estaba despierta como desde las 12. Creo que es por la emoción que me dá cada vez que tengo que madrugar para salir al cerro, ir a una carrera, o escalar una montaña). A las 2am (en punto, porque estábamos con un Inglés) empezamos a caminar. A las 5 am estábamos en el borde del glaciar. Nos alistamos y empezamos el ascenso haciendo zig zags porque la subida era larga pero empinada. Era la ruta NorEste. Empezó a aclarar y ya se veían brillar todos los picos y lagunas con la luz del sol. (Ver fotos)
     
    ..Lo bueno de ir de último en la cordada es que se pueden tomar más y mejores fotos.. siempre y cuando uno sepa manejar la cámara; de todas formas con la concentración que se necesita allá arriba, no hay mucho tiempo para ajustar las funciones de "paisaje", "nieve", panorámica", brillo, etc. así que por eso hay que limitarse a la función "AUTO".. aunque igual con ese paisaje no podrían salir mal.
     
    Después de otras 3 horas superamos la última pendiente con inclinación de aprox 60 grados, y llegamos a la cumbre. Era muy pequeña y no podíamos acercarnos mucho al borde porque era una cornisa de hielo muy delgado que parecía un hojaldre. Encontramos un cruce para ir al otro lado de la cornisa y bajamos por el lado SurOeste, viendo otro paisaje diferente y completamente espectacular. (Ver Fotos). Una ligera "perdida" o más bien, "embolatada" al salir del glaciar -que al final parecía un rompecabezas de hielo viejo, negro y lleno de grietas- nos hizo demorar un tiempo más en la morrena (Zona de piedras grandes al borde del glaciar), pero finalmente Marcus encontró el camino y seguimos bajando acompañados por el sol que nunca se ocultó.  Después de 14 horas estábamos otra vez en el refugio, cansados pero felices por el gran día.
    Estiramientos, ducha fría, comidita y a hacer visita con los amigos del refugio. Si nos preguntaban ese día, ninguno pensaba que podría madrugar al día siguiente para escalar otra montaña. Sin embargo alistamos todo y dijimos: mañana veremos.
     
    Carolina A.
    August 04

    Hacia las montañas

     
    Después del viaje extremo me faltó contar lo más importante .. conocí sitios espectaculares que nunca imaginé que teníamos en Colombia , conocí gente muy querida, y ante todo, llegué bien (gracias a Dios y a la Virgen.. los riesgos no eran pocos.)
    En Huaráz tuve la fortuna de conocer a Inés y Germán, dos escaladores colombianos que llevan 6 meses escalando por suramérica y me ayudaron con toda la información, sitios, libros, contactos, etc...estoy super agradecida con ellos y con Gonza por haberme hecho el contacto con ellos.
     
    Y para seguir con las buenas noticias, ya tengo cordada para escalar.. Mañana sábado 05/08/06 vamos al Nevado "Ishinca" con Paul, (Austria) y Marcus (UK). Hoy hicimos caminata de aclimatación por un sitio divino, Laguna de Churup, 4450msnm y me sentí super. Ahora a alistar maleta y cuando vuelva espero subir las fotos porque todavía no he podido.
    August 03

    En Huaraz..

    Finalmente..  una varada, un paro de transportes en Ecuador de 10 horas, 8 requisas, 5 horas de filas en inmigración/migración, y después de soportar 3 "huesos" de películas por día y  un golpe en la pierna derecha, y después de ver montañas, valles y muuuuucho desierto, aquí estoy en Huaraz, recuperandome del cuello tronchado por la no-dormida de 90 horas en bus. Aclimatando y ubicándome en este sitio que parece el paraíso. Gracias por todos los mensajes y palabras. Les contaré.. Adjunto algunas fotos.
    July 26

    Rumbo a Perú

    2006/07/26  Por fin.. el domingo viajo hacia Lima y estaré llegando el miércoles 3 de Agosto. De ahí salgo para Huaraz y desde allá podré contar cómo me fue en el viaje de casi cuatro días en bus. 
     
    Nota: Las Fotos publicadas en los álbumes pueden pertenecer a diferentes personas que han estado presentes en estas aventuras. Gracias a todos ellos.. Alejo P, Camilo C, Marco M , Fer G, Giova, Alex Castrillón, Mauro, etc.
    July 22

    Ya Casi

    2006/07/22   ...Aquí estoy todavía..  alistando viaje, entrenando y preparándome para esta aventura que nació hace muchos años en mi mente y que en pocos días se va a hacer realidad. No he podido viajar por estar conseguiendo el equipo necesario y resolviendo chicharrones de última hora... Viajaré cuando esté lista y cuando Dios así lo quiera.


    A mi familia, compañeros de trabajo, aventura y montaña, maestros y amigos, solo puedo agradecerles por todas las enseñanzas, consejos, asesorías, ventas, préstamos, regalos, alquileres y ante todo la buena energía, ánimo y apoyo que me han dado para concretar este viaje..


    Un abrazo, Carolina Ahumada.  "Sueña Alto, mira alto, llega alto".

    Alistando viaje

     2006/07/12  ... Cuesta trabajo todavía responder todas las preguntas.. cuándo te vas? cuánto tiempo estarás? por dónde pasarás?  .. Lo único que sé es que estaré lejos de todos los estándares y comodidades pero cerca del cielo, donde mi casa será la montaña y el techo es un montón de estrellas...
     
    Ojalá que este mundo me acoja con calidez a pesar del frío y con la hospitalidad tan apreciada por todo viajero ...   El compromiso es conmigo y con el mundo. Espero dejar una buena huella por donde pase.
     
    Me voy con Dios, la Virgen María y todos los angeles que siempre están a mi lado. No dejo nada ni a nadie.. a todos los llevo conmigo porque me darán la energía para dar siempre un paso más, llegar muy alto y regresar para compartir esta experiencia con ustedes. 
     Caro A.